lunes, 16 de mayo de 2011

Travessa Ulldeter-Núria (14/5/11)

Poco antes de las 5 de la mañana pasa el Angulo por casa, para aparcar y coger ambos la furgo. Hemos quedao en el terraplè con el Ivan y el Carles, que irán con otro coche. A las 5 y poco salimos parriba, llegando a Ripoll a eso de las 7. Allí, los dos conductores (el Carles y yo) tiramos para Queralbs solos, dejando a los otros dos en una cafereria a las afueras de Ripoll.

Una vez en Queralbs, en el parking del cremallera, nos encontramos con los que faltan, el Xavi y el Marc, que yo no conocía, pero que parece buen pavo (me recuerda vagamente a mi tío Manel). Traslado de mochilas y petates pues los coches del Carles y del Marc deben quedarse en Queralbs para la vuelta, y así los cuatro nos subimos a mi frago y de nuevo pa Ripoll. Un cafelito y un trozo de coca en la misma caferetía, mientras acabamos de planear la ruta, y nos vamos al lío.

Ahora sí, los seis metidos en la frago (el Marc, el último en llegar, pobresico, va sentao en el maletero), salimos para Ulldeter. Hay que ir hasta las pistas de esquí de Vallter 2000, a poco más de 2000 metros (tal como indica el nombre). Allí aparco en una zona de parking habilitada y empieza la pateada.

Hace un día de cojones, mucho mejor que las previsiones que se habían dado. Solano a saco, pero el airecillo viene fresco, así que guardo la chaqueta; llevo la camiseta descoloría de la boda hippie del Lewis y debajo una de manga larga.

Los primeros compases son de aclimatación. A ritmo muy bueno, marcado por el Ivan, que va en cabeza, llegamos en 15 minutos al refugi d’Ulldeter, a 2235 m. Calibro el altímetro y se ha ido un poquillo a la baja, lo que me hace sospechar que las bajas presiones están afectando a la atmósfera y que, en breve habrán nubarrones. Foticos de rigor y sigue el camino.

Hay que alcanzar el llamado Coll de la Marrana, a 2529 m. La subida es durilla, y el grupo de atrás se va quedando rezagado (Angulo, Carles y Xavi). En un replegamiento, el Angulo me comenta que va algo jodidillo, como si le estuviera dando un chungazo. Está sudando mucho, demasiado para lo que estamos haciendo. Me preocupa por aquello de lo del mal de altura, pero parece que no es nada. Reemprendemos, y el Iván me cede la cabeza y se me pone a la zaga. Tras él, viene el Marc, con las manos en los bolsillos como si estuviera paseando por las ramblas. El camino está marcado como GR (es el gr-11), pero a veces toca improvisar un poco la ruta para salvar enormes clapas de nieve o fangales impresionantes. Sigo en cabeza, me he puesto las pilas y tiro fuerte pues no me fio del tiempo. Llegados al coll de la Marrana empieza a taparse el sol a ratos. Mal asunto.

Desde allí hay cuatro rutas posibles: la típica es la subida al Bastiments (montaña que casi todos los allí presentes tenemos en nuestro haber), así que descartamos ampliar la ruta por allí. Dos caminos van hacia Núria por debajo, uno por el valle del Freser y otro por debajo de la cresta. El último, más chungo, no está marcado, pero es evidente, y va a buscar la linea de cumbres a partir del coll de Coma Mitjana, entre el Bastiments y el Pic de Freser. Este es el que habíamos decidido, pero no se ve camino alguno. Hay muchas tarteras y pedrizales que bajan abruptos del lomo oeste del Bastiments, diversas clapas de nieve y una pendiente acojonante. Pero no hay camino.

El Ivan duda, hay cierto debate de la ruta a seguir, así que decido tirar por la tangente y empiezo a trazar una diagonal directa hasta el collado, sin mirar vías buenas o malas. Como los burros, palante. Buscando eso sí, los pasos menos expuestos entre los pedrotes, los puntos en que la tartera está menos llena y las zonas donde la presencia de matorral me indica proximidad de suelo firme. El camino es genial, hay que ir con mucho cuidado, pero avanzamos rápido. El Ivan y el Marc intentan buscar caminos alternativos, pero en seguida se convencen que no hay más, todo está igual, así que se me ponen a la zaga. Llegamos al collado, a 2600 m, a eso de las 10:30. Por fin hemos alcanzado la cresta, que ahora no abandonaremos hasta mucho después. España a un lado, Francia al otro. Vamos muy bien de tiempo, pero hay hambre, así que nos apalancamos a almorzar. Yo llevo un bocata de queso y una Coke, que me sienta de puta madre, la verdad. Estoy bastante bien de forma, de momento no me ha resultado tan duro como en principio parecía.

Reemprendemos la marcha, y ahora toca subir al primer pico del día, el Pic de Freser. No hay camino trazado, solo una especie de vaguada entre el roquizal abrupto que es ese pico. Hay un par de pasos algo expuestos, pero tiro millas y, medio grimpando, alcanzo el pico enseguida, apenas en 15 minutos, seguido como siempre de los cracks del Ivan y del Marc. Estamos a 2835 m. La vaguada que nos queda debajo, en cara vertiente española, es el punto de nacimiento del río Freser. Ahora toca bajar por la carena, en dirección E-W, y allí hay un par de pasos complicadillos. Tanto el Ivan como el Angulo y yo mismo habíamos leído por ahí que este era el punto mas complicado de la ruta. Me meto por una especie de fisura, clavando los talones en ella, y bajo muy bien, aunque el peligro es importante. Sin embargo, no pienso que los que llevo detrás no son escaladores y, tal vez, puedan sufrir en esa bajada. Así que, desde abajo, busco una ruta alternativa y les recomiendo descender por un pedrizal paralelo, menos expuesto, con material suelto, pero menor peligro de caída. Bajan todos por allí y yo que me alegro de ello…

Seguimos cresteando. Es una ruta alucinante. Pasamos un pequeño colladito (el Portell dels Gorgs) y se nos presenta un nuevo problema. Para alcanzar el Pic de l’Infern, siguiente objetivo que no se encuentra en la misma carena (sino que hay que subir un poco, por territorio plenamente gavacho), hay una zona completamente cubierta de nieve, incluida la cresta. Yo, en cabeza, he tirado millas y empiezo a cruzar la clapa de nieve haciéndome “escalones” con los bastoncillos Quechua, para evitar sustos y asegurarme de la no presencia de hielo, agujeros profundos, etc. Sin embargo, los de detrás siguen la recomendación de otros montañeros que también andan por allí y prefieren voltear la cumbre dels Gorgs, que queda encima, y encarar l’Infern desde la otra vertiente. Yo alcanzo la cresta nevada y, tras asegurarme de que el terreno es firme y no hay peligro de allaus, avanzo nuevamente por ella. Para bajar de nuevo a la otra vertiente, tallo escalones de nuevo y llego casi directo a la cumbre. El Ivan y el Carles ya están allí, los otros aún no han llegado. Estamos a 2869 m. el punto mas alto de toda la ruta.

Reemprendemos el camino, buscando otra vez la cresta E-W, y en todas estas son ya las 12. Ahora el Ivan va en cabeza por la cresta. En ese instante, el tiempo se ha enturbiado considerablemente, haciéndose reales mis predicciones previas. El parte meteorológico había anunciado que las tormentas no se desarrollarían hasta la tarde, pero yo lo sospechaba desde hacía ya rato: todas las cotas marcadas por mi altímetro, pese a calibrarlo cada vez a la altura del mapa, estaban por debajo. La presión atmosférica estaba bajando escandalosamente.

Mientras estamos haciendo la cresta por encima de la Barraca de Tirapits, el Ivan y yo empezamos a trazar visualmente el recorrido pues, debido al avance de nubes y brumas muy espesas, tenemos miedo de perder las referencias. Nos liamos un poco con una carena secundaria que viene en dirección N-S, y ninguno de los dos alcanzamos a dar con el Puigmal y la supuesta ubicación de Núria. Pasado el collado del que parte esa linea de cumbres, el coll de Carançà, lo vemos clarísimo. Cuando alcanzamos el Pic de la Fossa del Gegant, de 2808 m, empieza no a llover; a pedregar. Sin embargo, es una piedra pequeña que, con la gorra puesta y encima el cortavientos, apenas noto. Vamos bastante protegidos todos y pienso que mejor así que no una lluvia torrencial, que nos dejaría empapaos. Pero la atmósfera está cada vez mas negra.

Alcanzamos el Coll de Noucreus, precioso collado adornado con nueve cruces, que causan bastante impresión (sobretodo si piensas que las han podido plantar allí por algun accidente) y de allí parte un camino a Núria. Lo comentamos, y decidimos continuar un poco más hasta el Cim de Noucreus (2799), pasado el cual hay otro camino de bajada. Tomo la delantera de nuevo y avanzo cagando ostias, pues no me fio. Prefiero encarar el camino de bajada (otro GR) antes de que las brumas nos envuelvan completamente en las cumbres. Subimos al último pico de la ruta, y en seguida tiro millas pabajo, para el coll de Noufonts, donde ya podemos divisar una barraca abandonada que allí se encuentra.

Son las 13:20. El camino de bajada no tiene pérdida, está señalizado, así que el Ivan y yo nos avanzamos mucho, forzando la marcha de los demás. Queremos pillar el cremallera, que pasa a las 14:20, así que toca ir rapidito. Sino, tendremos que esperar una hora más. La bajada es buena, el camino muy guapo, al lado del torrent de Noufonts, que va trazando diversos saltos de agua, preciosos.
En un punto se enlaza con el otro camino, el que bajaba de Noucreus, y pasa entonces por el Pont de l’Escudé (que, badando, casi me paso de largo si no es por el Ivan).

En un momento en que voy muy avanzado, empieza a pedregar de nuevo. Me cruzo entonces con una inglesa que va camino para arriba. Me pregunta que cual es la ruta mejor para hacer por allí, y yo le digo, con mi inglés macarrónico, que como está tan loca de andar sola por allí. Me dice literalmente señalando al cielo:
-I love this weather!
Yo flipo en colores y le explico la ruta que nosotros llevamos. Le sugiero que suba a Noucreus y de allí a la Pica del Gegant (se lo enseño en el mapa). Es el pico más cercano, mas directo y menos perdedor. La verdad es que prefiero indicarle una ruta corta, pues el tiempo va a empeorar cada vez más.

Seguimos avanzando. En las vaguadas laterales, observamos muchas madrigueras, e incluso podemos ver alguna que otra marmota revoloteando. Eso sí que es calidad ecológica. Ya vemos el santuario de Núria desde lejos, poco queda ya de pateada. Llegamos allí justo a las 14:20, corriendo, justo para pillar el cremallera (haciendo un simpa histórico). Ahora toca toda la logística posterior. Eso sí, nos fuimos a comer a Ventolà, un pueblecillo de la zona, en una masia donde, por 20 euracos, comimos como cerdos.

jueves, 14 de abril de 2011

Sant Llorenç del Munt (12/4/2011)

Llevaba tiempo pensando en hacer una pateada por Sant Llorenç del Munt, lugar que conozco bien. Pero mi idea esta vez era hacer la sierra de punta a punta; sea, desde el Montcau hasta La Mola.

Finalmente la he puesto en práctica, y me he llevado un acompañante muy valioso: mi perrita Akane. La verdad es que no me la había llevado las anteriores veces porque parecía un Ewok. Como buen Cocker, tenía el pelo larguísimo y pensé que hasta que no le pegara una buena rapada, no la iba a llevar. Ahora ya está a punto, con el collar ese desparasitador y tal, así que a partir de ahora intentaré llevármela siempre.

Salgo de Molins en dirección a Terrassa, por la autopista. Pero, como a partir de Rubí hay peaje, me salgo y pillo la carretera de les Fonts. Encaro para la riera de les Arenes y a saco hasta encontrar la carretera de Matadepera. En unas cuantas curvas, llego al Coll d'Estenalles (871 m.). Hace un día de perros, toda la sierra está completamente tapada por nubes y boira, la cosa está tan jodida que se me pasa por la cabeza dar la vuelta. Tenía la esperanza que se levantaran algo las brumas, con la salida del sol y tal, pero nanai. La cosa sigue y no parece mejorar. Sin embargo, tampoco tiene pinta de lluvias así que tiramos millas.

Son las 10:00. Aparco en el area enorme donde están las oficinas del parque natural y, cuando voy a bajar a la Akane, ha potao, pobrecilla. Con tanta curva, y yo que no iba precisamente despacito... Así que me lío a recoger el merdé y tal y, namás bajar a la perra, se pone a truñar en plan diarreico. Hijaputa! pienso, como ahora se ponga mala y me dé el viajecito...

Pero en principio parece que está bien, así que tiramos millas. Encaramos la pista hormigonada que sale desde Coll d'Estenalles hasta el Coll d'Eres. De momento, voy a pasar de largo el Montcau, no me fio de la Akane. Además, el Montcau es roca pura y me da miedo que a la perra se le jodan las "almohadillas" de las patas, así que lo dejo pendiente pa la vuelta. En apenas diez minutos estoy en el Coll d'Eres, donde paro a hacer unas foticos y a darle agua al perro. Desde allí sale muy bien definida una pista enorme de PR, señalizado con marcas naranjas y balizas. Tiro dirección a La Mola, y la pista en seguida se planta en los 950-1000 metros de altitud. Sin embargo va llaneando bastante, así que es facilita. Nos ponemos las pilas y avanzamos a un ritmo casi infernal. El entorno es guapo, pero el itinerario inicial no tiene demasiado interés pues es demasiado sencillo. Además, con la niebla y tal, no puedo disfrutar del paisaje. Vamos a saco. En seguida paso el Pla dels Ginebrons, dejándome Els Òbits a la izquierda, pendientes para la vuelta también.

Hago la pequeña bajada del Pla, pero incluso así apenas desciendo hasta los 900 m. Estamos careneando, por decirlo de alguna manera, pero no bajamos demasiado. El entorno se va volviendo más ferèstec a medida que avanzamos. Me cruzo con algun que otro viejo, pero estamos prácticamente solos. A eso de las 11:00 paro a comerme un bocata de pan bimbo y una cola, y tengo a la Akane buitreando de mala manera. Alguna que otra migaja le cae. De momento no se está portando mal, pero la veo poco en forma. Hace mucho tiempo que no se pega una pateada así, pobrecilla.

Seguimos palante, el tiempo no cambia y hay una humedad increible. Encaro la bajada, viendo ya a mi izquierda el impresionante Turó de les Nou Cabres (curioso nombre), con sus paredes verticales. Probablemente hayan vías de escalada a patadas. Pasando por el Turó del Cabrit, bajamos un poco más y encuentro el famoso Morral del Drac, impresionante pared con cara de dragón y una cuevecilla conjunta (de ahí nace una leyenda rollo Sant Jordi con dragón y todo).

Ya veo perfectamente la Mola, aunque no el monasterio, la niebla es muy muy densa. Ahora toca subir todo lo que hemos bajado, por sendas entre canales, con piedras caídas e improvisadas cuevas, un entorno muy montserratino pero incluso aún más interesante geológicamente.

Cuando me doy cuenta, alzo la vista y veo gigantesco el monasterio que, no se por qué, esperaba verlo mucho más pequeño pues tenía el recuerdo de la llanura de la Mola bastante más grande. Estoy a cinco minutos, pues, así que avanzamos con la calma, recuperando aire. Son las 11:45 y llegamos al monasterio. El altímetro no me defrauda y marca 1096 m. (se va apenas 5 metros pues la Mola se encuentra a 1101).  Foticos de rigor, le damos la vuelta y nos encontramos a los burros que usan para subir las cargas al restaurante del monasterio aparcaos a fuera. La Akane les ladra un poco, cómo no, y entramos a ver la iglesia. Ato a la perra y hago la visitita de rigor, es una construcción muy austera, pero me encanta. Románico total, espectacular. Salimos a fuera, paso del restaurante donde intuyo que hay un par de viejos.

Sigue habiendo mucha niebla, así que desde la mesa de orientación apenas intuyo el Turó de les Nou Cabres, no más lejos. Aparece algún que otro excursionista solitario y, cuando empezamos a bajar, entre una cosa y otra a las 12:15, me cruzo con un grupito de 4 o 5 yayos. La niebla parece que empieza a escampar y, cuando estoy en el Morral otra vez, me giro y ahora sí que se ve el monasterio perfectamente.

Avanzamos rápido, alcanzando en seguida el cruce donde, ahora a la derecha, me queda el camino dels Òbits. Decido acercarme pues, según el tronadísimo mapa de la Alpina (sí, de los viejos, los de los libritos naranjas) la pista hace un giro y luego puede volverse al Pla dels Ginebrons. Avanzo entonces dirección E, no demasiado, y enseguida me encuentro en Els Òbits. Unas curiosas formaciones, cuevas, abrigos, etc. a pie de roca. Es bastante espectacular, y lamento no llevar una linterna para meterme un poco a dentro a chafardear. Oigo todo el rato un crugido bestial, y me parece que es algun tipo de grajilla o cuervo. Sin embargo, nos acercamos a una bassa, y la Akane espanta un pedazo de sapo. Menudo vozarrón el hijoputa...

Sigo bordeando esa carena y en seguida llego a la llamada Font Flavia. Desde allí la pista hace un giro bastante bestia, así que sigo avanzando. La pista continua por una zona que no veo muy clara, los caminos se van perdiendo y hace cacho que no hay señalización alguna. El mapa viejo no parece muy fino, y llega un momento en que pierdo las referencias. Me da la sensación de estar avanzando demasiado al E, pero el camino debe regresar al W bruscamente a partir de la fuente. Miro la brujula y es cierto, parece que me estoy orientando hacia Sant Llorenç Savall, por así decirlo. No lo veo nada claro, busco las pistas de los alrededores, pero todos los caminos se pierden en la maleza. El bosque es bastante denso y no tengo referencias visuales. Con el giro alrededor de la mole dels Òbits he perdido las referencias N-S de la linea Montcau-La Mola, así que lo veo todo confuso. Y la brújula del reloj que tengo no es demasiado fiable, la verdad, me lo ha demostrado en varias ocasiones. Señala al S!!! Como puede ser, sí yo debo avanzar hacia el N o, como mucho, al W para recuperar la carena. No me arriesgo, aún conservo la referencia del camino que traía conmigo hasta la fuente, así que asumo que lo más inteligente es rehacer camino hasta el cruce dels Òbits.

Para eso la Akane me va de perlas pues, para no perder tiempo, la achucho y hacemos la ruta corriendo, ella delante. Rehace el camino perfectamente, mucho mejor que yo, así que deposito mi confianza totalmente en ella. No me defrauda y regresamos a la fuente, a las cuevas dels Òbits, y finalmente al Pla dels Ginebrons. No se que ha pasado, me quedo con la mosca detrás de la oreja, pero prefiero estudiarlo tranquilamente cuando lleguemos al Montcau.

El camino lo rehacemos en seguida, a buen ritmo, y a eso de las 13:30 estoy de nuevo en el Coll d'Eres. Allí hay un grupo muy numeroso de niños, de alguna escuela, con sus profes, armando follón. Las niñas se paran todas a tocar a la Akane, que curiosamente no ladra a ningún crio pelmazo ni se raya con nadie. Quería pararme allí a comer, pero prefiero tirar para el Montcau, que se ve solitario. Examino a la Akane y está en buena forma, algo petailla, pero tiene mecha para subir. Le miro las patas y está bien, así que pienso "si se las jode ahora pues no pasa ná, ya estamos casi en el coche". Así que encaro para el Montcau, bastante a saco, y en 10 minutos estamos arriba. El altímetro marca 1055, un margen de error mínimo, pues en realidad son 1056 metros.

Me encanta esta montaña. Como no veo gente alrededor, decido comer en la cima, en la misma mesa de orientación, apenas un par de bocatas de pan bimbo y una manzana. La Akane ni siquiera se tumba, está merodeando por allí, olisqueando, y algun que otro pedazo de manzana le cae. Se ha portado como una campeona. Son las 14:15 cuando decido bajar de la cumbre del Montcau, por el camino de piedras que baja directo hasta el Coll d'Estenalles. A la media estamos allí, en la frago otra vez, así que carretera y manta. Buenísima ruta montañera!

lunes, 11 de abril de 2011

Collbató-Sant Jeroni (31/3/2011)

El jueves pasao me dio otro punto y volví a las andadas (nunca mejor dicho):

Tras dejar al Erik en la guarde, coche pa Montserrat de nuevo. Esta vez, pero, la ruta iba a ser completamente diferente. Decidí ir hasta Collbató, y desde allí subir a Sant Jeroni por una canal bastante más chunguilla, la canal del Pont. En la guia de la Alpina este itinerario lo marcaba de dificultad media-alta, supongo que más por las dificultades de orientación que por el terreno.

Son las 9:40. Aparco el coche en una urbanización pequeña a las afueras de Collbató y tomo el camino que marca hacia la Vinya Nova, un restaurante cercano. Calibro el altímetro, a 407 m. allí, i empieza la pateada. La pista forestal es ancha y apenas sube, así que como calentamiento va muy bien. En un km o dos, llego a la masia y, desde allí, parte el camino de la Canal del Pont. Empieza señalizado con unas marcas blancas, así que parece que no hay problema, pero en pocos metros toca cruzar el barranco y ¡ay!, se acabaron las marcas.

Según el topográfico, hay que avanzar unos metros por el mismo barranco para luego seguir por su margen derecho, pero no veo ningún lugar que pueda ser un paso, así que avanzo algo más por el barranco (craso error, empezamos mal). Cuando llevo unos minutos, miro el topográfico de nuevo, y me convenzo de que la he cagao y que en algún punto a mi derecha debería haber salido la senda. Miro parriba y me parece localizarla a vista, por lógica montañera mas que nada. Decido, pues, alcanzarla para llevar el buen camino pues, de seguir por el barranco, la cosa podría salir muy mal. Trepo por un par de rocas, me situo de nuevo en el mapa y, por fin, alcanzo el camino. Me situo bien, con la ayuda de mapa-brújula y altímetro, y a seguir. No hay marcas en el camino, así que tendré que espavilarme yo solo.

Pasado un rato veo perfectamente cual es el trazado de la pista, a distancia, que lleva hasta un colladito ya arriba del todo, en la carena. Según el mapa, he de pasar por debajo de unos rocotes angostos, y allí delante los tengo. Genial el curro que me tuve que pegar para orientarme, la verdad es que fue como un pequeño reto.

No hay absolutamente nadie, la montaña es sorprendentemente vírgen y densa, Montserrat en estado puro. Me encanta esta montaña que, poco a poco, voy conociendo como si fuera la palma de mi mano. La subida es fuerte y poco cómoda, cruzando torrentes por doquier y siguiendo una pseudo-pista que a veces se confunde con los mismos barrancos o con la roca desnuda. Sin embargo, ya me he puesto las pilas, y voy con los 5 sentidos a tope para no equivocarme. De cuando en cuando, aparece algún resto de marcas de pintura blanca, como si anteriormente hubiera estado señalizada. Pero pasan metros y metros hasta que pueda encontrar otras, así que no me sirven para nada. En los cruces tampoco las hay, aunque en alguno que otro hay pilas de mojones, que me sirven para indicarme que estoy en el buen camino.

Avanzando, llego a un punto en que cruzo el primer collado, la linea sur de cumbres de Montserrat. Estoy a unos 860 m. segun el altimetro, y son las 11. A partir de ahí, pues, veo una pequeña carena que, con desmontes muy pronunciados a ambos lados, se dirige perpendicularmente a la linea principal de Montserrat, la línea Cavall Bernat-Sant Jeroni, por así decirlo. Al final de esta senda, debo encontrar el Camí Nou de Sant Jeroni, se ha acabado el "peligro" de perderse.

Cuando, por fin, alcanzo el camí nou, son las 11:25. Avanzo rapidísimamente, aún ni siquiera he almorzado pero prefiero hacerlo una vez haya subido. Me quedan los escalones hasta la cumbre y paso de comer antes, la verdad. Así que me meto caña y a las 11:50 estoy arriba del todo. Foticos de rigor, y me bajo rápidamente a la contigua ermita de Sant Jeroni. Allí mismo, me como un bocata de pan bimbo, de chorizaco, y una Cola-Loca. Apenas me detengo diez minutillos y, a las 12 en punto, reemprendo el camino.

Hoy llevo las botas buenas, así que puedo hacer la bajada bastante a saco, no como la semana anterior que, llevando las botas negras (las tuyas, Vià) acaban doliendome los dedos, no se por qué. Bajo muy muy rápido, por el mismo camino. Aquí lamento no llevar conmigo a la Akane, porque con ella sería mucho mas facil regresar. Yo tengo que pararme en los cruces a recordar o a mirar el mapa, y en cambio ella es una guía perfecta para las vueltas. Rehace los caminos EXACTAMENTE igual, sin margen de error.

Pasadas las 13:00 estoy en la masia de nuevo. He bajado rapidísimo, y a eso de las 13:20 ya estoy con el volante del León en las manos. Pateada genial otra vez!

martes, 5 de abril de 2011

Monistrol-Sant Jeroni (24/3/2011)

El pasado jueves me dio el puntazo y decidí ir a hacer una pateadilla por mi cuenta. Por aquello de ir poniendome a tono para cuando digamos de hacer la Pica d'Estats (eh, Vià?)

Decidí hacer una ruta por Montserrat. Una que hace tiempo que tenía en mente: Subir a Sant Jeroni (1237 m.) desde Monistrol.

Tras dejar al Erik en la guardería, pillo el coche y rumbo a Monistrol. Una vez allí, aparco el coche en la zona del polideportivo (a 190 m.) pues, justo desde allí, cruzando la carretera, sale una pista que va a buscar el GR 92. La verdad es que, aunque en el mapa está perfectamente marcada, cuando la encaro veo que es muy costeruda y está en un estado lamentablemente abandonado. Entre pitos i flautas, son las 10:00. Subo a saco a través de la maleza y, en 10 minutos, encuentro el GR. Es una pista ancha y cómoda que, en menos de un km, se divide en dos. El camino normal, el llamado Camí de les Aigües, llanea más y se dirige al monasterio en cosa de hora y media. Sin embargo, existe otro, la llamada drecera de tres quarts, que en 3/4 de hora te deja en el monasterio. Sin embargo, es una pequeña senda muy costeruda y chunguilla. Escojo la drecera y es un acierto pues el camino es muy guapo y voy completamente solo todo el rato. Un disfrute.
La verdad es que la Suli y yo habíamos subido al monasterio desde Monistrol hace muchos años, pero lo hicimos por el antiguo camino del Cremallera. Pero, desde que éste fue re-instalado, ese camino quedó eliminado y el de les Aigües se ha convertido en el oficial.

Llego al monasterio (722 m. según mi altímetro) a eso de las 11:00, pero ni siquiera me detengo. Cruzo el entorno monástico de punta a punta y encaro el camí vell de Sant Jeroni, el de las escaleras (hay 1350 escalones en la roca desde allí hasta arriba). Al cuarto de hora, ya lejos del follón del monasterio, me apalanco a desayunar. El altímetro marca 822 m. No me he hecho bocatas, llevo un par de bollicaos cutres y una lata de cola-loca.

A eso de las 11:25 reemprendo el camino. Hay algo de gente, muchos extranjeros, la mayoría viejos que habrán subido al monasterio en autobuses. También hay algunos grupos de monitors enrotllats con peña cumbayá. Sigo subiendo a saco, paso por el Pla dels Ocells, encaro el Camí Nou de Sant Jeroni y llego hasta la ermita del mismo nombre. Fotico de rigor y sigo parriba. A las 12:10 llego arriba del todo, algo petao ya. Estoy a 1237 m (me he chupao un desnivel de más de 1000 m. en poco mas de dos horitas).

Allí arriba hago un par de foticos y en seguida reemprendo pabajo. Voy bastante a saco bajando, y poco después de las 13:00 estoy en el monasterio de nuevo. Me entretengo un momentito para comprar un poco de Mató (el postre del día) y vuelvo a encarar el GR hasta Monistrol. Me entretengo un poco entre todo, así que llego al León a eso de las 14:15, bastante petao, por cierto. Coche a saco y pa casita a comer. Pateada genial donde las haya!

viernes, 25 de marzo de 2011

Puigmal, primera invernal (19/3/2011)

A las 5:00 hemos quedao el Angulo y yo en mi casa, porque he perdido todas mis mochilas montañeras (estoy como el Pocholo, “donde está mi mochila!”); de hecho, me las han robao currando, y el Angle me trae una suya pa dejármela. En casa, con dos bolsas del Mercadona atiborrás de cacharros tales como brújula, guantes, gorro, mapas, bocadillos, frutos secos, etc. espero a que llegue para poder montar mi petate. Sin embargo, pasadas las 5, lo llamo y resulta que s’ha quedao sobao. Me parto de risa, porque el Ivan está esperando en el coche en la otra punta del pueblo.
En 20 minutos el Angle se levanta, se equipa, se hace los bocatas (de hecho, lo único que hace es coger la barra de pan, partirla en dos y pillar el blister de chorizaco) y llega a Molins. No se ni como lo ha hecho…

Cuando llega, le estoy esperando en la calle con las dos bolsas en la mano cual indigente, me subo en el coche cual espía de la KGB y salimos hacia el terraplè. Allí nos esperan el Ivan y el Carles (su cuñao), que pone el coche (y la gasolina, que la paga su empresa, por lo que eso nos sale gratis).

Son las 5:30. Mientras hacemos las presentaciones (al Carles no lo conocíamos) aprovecho para rellenar a saco la mochila como bien puedo, aparcamos el carro del Angle y pillamos autopista parriba.

Llegamos a Ribes de Freser a eso de las 7:15, paramos delante de un bareto y nos tomamos un cafelito y un croissant, mientras acabamos de concretar detalles de la ruta. En esos momentos llega el Xavier, colega del Ivan que viene de Ullà, y almuerza también con nosotros. Aprovechamos para echarle un ojo a las raquetas y crampones. Creía que ellos tenían idea del tema, pero veo que no, están casi tan pez como nosotros. Así que ya veremos…

Nos apalancamos a lo tonto y luego toca correr hasta Queralbs pues la hora de salida del Cremallera es las 7:50 y, si perdemos ese no hay otro hasta al cabo de una hora. Gracias a un sprint del Ivan, que consigue detener el tren, nos subimos todos a saco sin billetes, y los pagamos directamente a una “revi” con pinta de pueblerina.

Son las 8:20. Llegamos a Núria, y parece un paisaje de postal navideña. Hay nieve pa rebentar, muy por encima de nuestras expectativas. Una vez en Núria vamos a buscar información sobre el tema de las alertas de aludes. Hay unas pantallas de información sobre las pistas de esquí donde se dan bastantes indicaciones, pero aún así nos acercamos a preguntar a unos “xirucaires” que parecen los responsables, no se bien bien de qué. Nos indican que está la cosa en riesgo 3 (moderado), pero que vayamos con cuidado y no nos salgamos de la pista principal. Por tanto, la idea que traíamos de ir a alcanzar el Coll de Finestrelles y carenear un trozo queda descartada. Hay que seguir la ruta de la Canal de l’Embut. El problema es que no está señalizada (hay casi dos metros de nieve) pero con el mapa y la brújula no habrá problema.

Son casi las 9:00. El Ivan conoce el entorno y nos dirige al punto de salida de la ruta, paralela a una pista de esquí. Allí fuera nos equipamos las mochilas bien, nos preparamos y empezamos la marcha. Todos llevan polainas para protegerse los pies. La verdad es que van bastante full equip (excepto el Xavi, que es bastante pagesot y en lugar de bastoncitos de esquí lleva un gaiatu). Yo no tengo polainas de esas, así que cojo los cordones y los enredo entre el bajo del pantalón de esquí, por encima de las botas, para evitar que la nieve se cuele dentro. Cutre pero eficaz.
Primeros pasos, ya en la nieve..En cuanto abandonamos la senda paralela a la pista de esquí nos tenemos que calzar las raquetas. La nieve empieza a estar muy profunda y con las chirucas empezamos a clavarnos de lleno. Toca, pues, ponerse las raquetitas, con la pérdida de tiempo que ello conlleva. Aprovecho unos momentos de cobertura para llamar a la Suli y tranquilizarla un poco. Le meto la trola de que hay poca nieve y que el riesgo de aludes está en 1, que nos han dicho que no hay peligro ninguno. Prosigue la marcha, muy lentamente. Ahora se para uno que la raqueta no le va bien, ahora se para otro pa hacer fotos (yo no he traído ni cámara). El avance muy lento me preocupa porque veo que hay mucha nieve suelta, y el sol empieza a asomarse. El día es muy estable y las predicciones son de sol potente pa todo el día. Me da miedo que la nieve se reblandezca mucho y nos dificulte el avance para arriba, así que pienso que tenemos que aprovechar la nieve dura desde el primer minuto.

Comento la jugada con el Ivan, el que parece más experto en asuntos técnicos-montañiles, así que saco el mapa y planteamos la ruta a seguir y el planning. Lo debatimos mientras el Carles se pelea con las raquetas, y llegamos a la conclusión que desayunaremos arriba del todo, casi en el collado.

Reemprendemos el camino, pero el avance es lentísimo. En uno de los parones generales para hacer fotos y tal, me pongo en cabeza. Hay que forzar la marcha. El camino es muy evidente, aunque con la ayuda del mapa de la Alpina y la brújula-altimetro que llevo en el reloj (que me regaló la Suli), podemos ir identificando las diferentes cumbres, valles, etc. El avance es costoso, pese a las raquetas, hay tramos en que nos hundimos entre 30-50 cms en cada paso. Hay mucha nieve, muchísima, y el riesgo de aludes también me preocupa. Estoy continuamente observando el entorno, pero las aristas superiores se ven estables, la orografía es muy alomada y poco abrupta, así que descarto ese peligro, por el momento. Es lo que tiene no tener ni puta idea de rutas invernales. Cualquier otro, a lo mejor, hubiera dicho "la nieve está de puta madre, joer". 

Empiezo a subir fuerte, pero hay puntos en que estoy a más de 500 m. de distancia de mis compañeros. Debo ir esperando a ratos al grupo pues sinó los perdía de vista y eso tampoco es buena política en la montaña. Yo es la primera vez que avanzo con raquetas, pero me siento como pez en el agua, me he adaptado muy bien y apenas me molestan. Voy trazando rutas alrededor de la vaguada principal aprovechando los puntos más bajos de desagüe de la nieve, y me noto fuerte.  El Ivan y el Angulo poco a poco se me ponen a la zaga y a mitad de collado los llevo a buen ritmo a mis espaldas. Abrir vía se hace algo más costoso a medida que vamos subiendo. Mantengo un ritmo uniforme, continuo, para no perder fuelle, pues el sol va en aumento y noto que empieza a ablandar la nieve. A las 10:30 miro el altímetro y estamos a casi 2500 metros, alcanzando el collado. El Ivan propone tirar “pel dret” por otra vaguada que parece ir más directa, aunque me confunde el Puigmal con otro pico menor que hay delante, precisamente el que delimita el colladito. Pero le recomendamos que no, que sigamos por la vaguada, que es donde la nieve se está acumulando y, por tanto, está mas firme. Un pavo a chiruca pelada está trazando ese camino y se está hundiendo casi hasta la cintura en según que tramos. Va solo, acompañado de un perro bóxer, el muy imprudente. Este tipo de imbéciles debería estar prohibido dejarlos ir a la montaña. Si le sucediera algo, debíamos nosotros entonces socorrerle, ¿no? No hay nadie más en los alrededores…

Antes de las 11 alcanzamos el collado. Allí decidimos parar para desayunar, estamos muertos de hambre y el croissant de las 7 ya lo tenemos en los pies. La verdad es que el sobreesfuerzo me ha dejao tocaíllo. Días atrás, currando, mientras subía por unas escaleras cargao con sacos de mortero, me dolía la rodilla, algún tendón del cuadríceps seguramente, y eso me dificultaba la subida. He empezado a notar lo mismo, tal vez por haber tirado tan fuerte, y espero que con el descanso del almuerzo la cosa se relaje.

Comemos mal apalancaos en la nieve, aunque no hay forma alguna de apalancarse, y algún otro decide directamente papear de pie. Yo cojo el pequeño petate de los crampones y lo uso de falca, le atravieso los bastoncitos y me siento encima. Allí me troncho un bocata de salchichón y una coke que me sabe a gloria. Saco entonces la crema solar (protección 50, la de los nenes), y el Angle, el Ivan y yo nos ponemos. El sol pega de manera infernal, y el reflejo en la nieve llega casi a abrasar. Los otros dos no quieren ponerse de momento, tal vez más tarde. (acabaron la excursión achicharraos, con el clásico dibujo de las lupas de sol en la cara)

Reemprendemos pasadas las 11:00. Estamos a 2600 y pico metros según mi altímetro, que todo el día presenta un margen de error mínimo (mucho menor que el altímetro de agujas que hasta ahora he ido llevando siempre). Sin embargo, me noto que la rodilla me pega fibladas de cuando en cuando, y entonces el Ivan se pone en cabeza. El Angulo y yo le seguimos a la zaga, y por detrás siguen como siempre el Xavi y el Carles.

Encaramos los tramos más durillos, los de mayor pendiente, pasado el rocote que el Ivan había confundido con el Puigmal. Yo voy apuraíllo a ratos, avanzando con la pierna izquierda de lado en los momentos mas heavys. Imposible haber abierto vía entonces, el esfuerzo anterior me está pasando factura. El Ivan, en cambio, se ha puesto las pilas y va bastante ligero, forzando un poco el ritmo, cosa que es de agradecer pues la calda está empezando a ablandar seriamente la nieve.

Alcanzando las aristas, miro el altímetro y marca 2798 m. El viento entonces empieza a azotar fuertemente, supongo que por el avance por las vertientes norte, que ya nos afecta. Queda muy poco y, alcanzada la línea de cumbres, el viento es infernal. En el repecho anterior a la cima sufro más que nunca y dejo pasar adelante al Xavi, que me sigue a la zaga, y lo estoy ralentizando con mi ritmo de agüelo. El Carles va mas rezagado, aunque llegamos juntos al antepecho. Mi altímetro marca entonces 2871 m. El margen de error es ínfimo. Desde allí ya vemos las cruces!!!!

Un último esfuerzo, encabezado por el Ivan, siguiendo el Angulo y tras él yo, y alcanzamos la cumbre a eso de las 12:10. Mi altímetro marca 2921 m. un desfase de tan sólo 10 m. Increíble! Las vistas desde allí son acojonantes: el Carlit, el Pedraforca, el Cadí… Pero no nos podemos recrear mucho pues el aire es brutal, como nunca había visto yo en una cumbre en día de calma. Se nos lleva literalmente, y yo debo agarrarme a la cruz para la fotico de rigor. Aún así, el cortaviento del curro funciona a las mil maravillas…

Decidimos reemprender la marcha en seguida, y encabeza ahora la “cordada” el Xavi. Tras él se sitúan el Ivan y el Carles, y el Angle y yo cerramos la marcha.

La bajada inicial es rápida, en las lineas de cumbre hay poca nieve, pero en seguida alcanzamos zonas de nieve muy espesa y, ya ahora, reblandecida a saco. Las raquetas se hunden al menos medio metro, así que a tramos vamos bajando casi en esquí-snow. Hay algunos patacazos (el Carles está algo torpe, y acaba por los suelos varias veces, bajo las risas despiadadas de los demás). El Angle y yo apenas rozamos suelo, aguantamos el tipo; se está volviendo un montañero de puta madre.

La bajada es muy rápida igualmente, nos vamos turnando en tomar la cabeza, pero ahora no hay ruta posible a trazar. Vayamos por donde vayamos, nos hundimos. Llegados a las cotas más bajas, a eso de las 13:00, la nieve es un pastizal, líquida en ocasiones. Gracias a Dios que hemos aprovechado las horas mañaneras; de no ser así, tal vez no hubiéramos podido subir.

A las 13:30 estamos encarando el camino de las pistas, y allí recibo un mensaje al móvil. Por fin recuperamos cobertura, y aprovecho para llamar a la Suli y darle buenas noticias. Me pone al Baluerik al teléfono, y hablo un poquillo con él. Me quedo rezagao en la marcha mientras hablo, pero cuando reemprendo veo que el Francesc y el Ivan se están asomando a ver si me ven. Buen detalle de montañeros.

Llegamos a Núria a eso de las 13:40, petaíllos por las duras condiciones de la bajada. Los tobillos agradecen que nos quitemos las raquetas. Los crampones no han hecho ni falta. Hablamos sobre qué hacer entonces, porque la idea que habíamos planteado era bajar andando por la pista de Núria a Queralbs, paralela al Cremallera. Pero el Carles está tocaíllo y dice que tiene “els peus plens de butllofes”. No le veo capaz de bajar. El Ivan también se queja de que las botas le han hecho daño.
Nos apalancamos a la entrada del santuario a descalzarnos, y alguno de ellos, pese a llevar las polainas, tiene los pies chorreando. Yo, en cambio, con mi invento cutre, que no ha fallado para nada pues los cordones siguen en su mismo sítio exacto, tengo los pies secos. Pero agradezco descalzarme un poco y aflojar las botas.

Nos sentamos fuera, al sol, en unas mesitas de madera junto al restaurante, y nos liamos a papear. El Angle invita a las bebidas pues es San José, su santo. Nos sientan debuten. Cafelitos y pal cremallera. A las 16:00 sale uno, así que nos estiramos con la tertulia y tal, comentando la jugada. Son buena gente, es un orgullo ir con gente así a la montaña, la verdad.

Entre pitos y flautas, reequipamiento de zapatos, despedida con el Xavi y tal, salimos del parking de Queralbs casi a las 17:00. Y a Molins llegamos a las 19:00, con parada en una area de servicio en Tona, para hacer una Coke y una última xerrada de “muntanyerus”.

Día cojonudo, no hay otra palabra que lo defina mejor.

sábado, 1 de enero de 2011

Entreno a full en La Fuixarda 2011

Este año pasado, mitad de 2010, decidí dejar durante un tiempo el curro en trabajos verticales en TRECSA, guardándome el "jefe" la plaza para posteriormente reincorporarme. La idea era descansar un poco y, sobretodo, apuntarme a la UOC para hacer un master de PRL (prevención de riesgos laborales) para poder llevar cosas de esa materia en la propia empresa. Impartir y firmar cursos de formación, hacer los planes de prevención de las obras etc...


Por tanto, desde septiembre de 2010 hasta mayo de 2011 estuve en el paro, cobrando del mismo, y estudiando a full online, haciendo en un año casi los dos años que se corresponden a dicho master. Por tanto, las horas en casa eran intensivas y de mucha comida de olla, lo cual repercutió directamente en la necesidad de desestrés. Cuestión que, un tio solitario como yo, resolví de forma bastante acertada apuntando en dos direcciones que hasta entonces no había tomado:

Por un lado, visto que en los últimos años había renovado mi interés por patear por la montaña a más alto nivel, pues la idea era "entrenar" algo más y coger fondo durante las semanas en que no hicieramos rutas de alto nivel. Teniendo en cuenta que mis nuevos compañeros de andadas eran en su mayoría bastante cracks y que todos ellos iban a gimnasios y a entrenar, y a correr, y a hacer medias maratones, y cosas parecidas.... Así decidí marcarme un pequeño plan de salir una vez por semana a correr (hacer running) por Molins e inmediaciones. En seguida, se me quitó la idea de hacer running urbano (apenas salí dos veces 100% asfalto) y trasladé mis esfuerzos hacia la zona del río Llobregat y de las montañas cercanas (Puig Madrona y Puig d'Olorda), donde podía pisar tierra y tal. Desde entonces, dicha costumbre ha permanecido en mi vida, ciertamente.

Por otro, decidí que esto no era suficiente para tanto estrés estudiantil y busqué otra opción; el Boulder. Y la opción barata era ir a un lugar gratis, o sea, La Fuixarda. La opción de apuntarme a un rocódromo también la estudié, pero me dio palo y al final tiré por lo barato. Así que los lunes de aquel curso 2010-2011, tras dejar al Baluerik en la guardería, cogía mi furgoneta Ford Tourneo y me iba al mismo tunel, aparcando allí mismo, donde apenas había nadie, salvo algunas almas solitarias como la mía, con los que empecé a conectar de vez en cuando por aquello de la costumbre. 

En su buen inicio, el tunel ya lo tenía conocido por varias visitas con gente variada como el Angelillo, el Edu, el Conte o el mismo Vià. Sin embargo, al empezar a ir más asiduamente y hablar con las gentuzas de allí, la recomendación era intentar encadenar rutas horizontales lo más largas posibles. Así que, desde casi el principio, intenté "pasar" el tunel de punta a punta, tanto en un lateral como el otro, y tanto en un sentido como otro. Para más inri, tenía la opción de hacerlo en el nivel bajo del tunel, nivel medio e incluso un nivel algo más alto, que resulta más dificil porque empieza a aplicarse cierto desplome, por lo que las posibilidades eran infinitas. Un hippie de por allí me dijo que lo más aconsejable era ir de la zona a mitad de tunel (pared izquierda) en dirección norte, por así decirlo, e intentar encadenar todo ese trozo. Me puse y conseguí hacerlo a la primera, pero me resultó imposible encadenar todo el tunel. Sin embargo, en unas pocas semanas, era capaz de pasarme ambos lados del tunel de punta a punta, variando algunas presas, subiendo un poco más o menos, etc. Cogí un nivel bastante potente, ciertamente.

En alguna otra ocasión, me acoplé con alguno de los que estaban por allí y pude encadenar algunas vías dentro del tunel, metiéndome siempre en fáciles de nivel V o 6a como máximo, asegurando después en contrapartida a los susodichos, evidentemente. Por allí corría un viejales alemán o holandés que era capaz de pasarse el tunel de punta a punta por la parte de arriba sin demasiados problemas. Yo nunca intenté subir demasiado, la verdad, pues allí el aterrizaje no es cómodo y acolchado como en un roco, sinó que es la misma acera o tierra. 

En general, una muy buena experiencia vital que, acabado el periplo de estudios-descanso laboral, abandoné prácticamente del todo, y apenas he regresado al tunel tres o cuatro veces para llevar a los nenes a probar un rato. 







jueves, 9 de diciembre de 2010

Trepada con accidente!!!!!

Bueno, como siempre, cuando hay una quedada trepadora, se publica una reseña oficial en el blog de como ha ido. Esta vez, los intrépidos escaladores fuimos el Vià, el Angulo y el menda.

De buenas a primeras, fuimos al sector principal, a la escletxa grande, y allí hicimos la Fisura (V), pa variar. Aunque el Angle no pudo subirla, cosa que ya sucedió en la primera vez que vino a escalar conmigo, hace ya unos años. Como en ese sector no hay ninguna vía más facil, nos fuimos al otro.

Allí hicimos Quin cop de Cap y Paquillo.con, ambas de V, haciéndolas yo de primero y los demás asegurados por arriba. Hasta ahí todo dabuten, el Angle estaba bastante motivao pues había subido muy bien y tal. Pero...

A última hora decidimos hacer unos ráppels, que era lo que el Angle quería probar. Nos liamos en la vertical de la via Con el Porro en la boca, que se asegura desde atrás, desde un árbol que nos iba dabuten para tener las cuerdas algo más altas (ideal para el rappel). El Angle y yo hicimos un par de rapeladas guapas sin problemas pero a la tercera del Angle...

Madre mía, que susto! Tras un traspiés (según dice el Vià), perdió el control de la mano que lleva el 8, el bloqueador (shunt) no frenó tampoco (pues estaba desfrenándolo él mismo con la mano) y cayó los últimos 2 metros, pegándose un culetazo contra unas rocas y quemándose la mano que dirige la cuerda del ráppel.

Al final no pasó nada y todo se quedó en un sustillo, pero he de reconocer que se me pusieron por corbata...