Muy bien, pues el día 25 de marzo nos arremangamos de nuevo para ir a les Escletxes. En principio queríamos ir a una zona de boulder que el Peyas había descubierto hace días en la zona del Maresme, pero a última hora el Alessandro (un colega del Vià que había trabajado con él y que nos ha acompañado a veces en el Sharma) dijo de apuntarse. El chaval quería probar escalada deportiva en roca, por lo que lo del boulder lo dejamos para otra ocasión y fuimos a terreno seguro.
El Vià vino a casa el día antes por la tarde, para dormir en casa y así por la mañana poder salir bien. Estuvimos esperando a que Alessandro llegara con el tren hasta Moulins, y entonces pillamos carretera y manta para Papiol, no sin antes pasar por el bar de la piscina para pillar bocatas para llevarnos y así poder comer en las Escletxes (y así no tener que estar dando vueltas). Así se hizo y a eso de las 10:30 ya debíamos estar aparcando en la esplanada grande. Cargamos material y nos fuimos para la Excletxa grande, la Rambla que la llaman, con la idea de que el compañero hiciera su "bautismo" de escalada en la eterna Fisura Punk. Como el tío ya controla bastante y en el Sharma es capaz de hacer vías amarillas y rojas (en torno a 6a-6c) mi idea era que la abriera chapando, para ir viendo la escalada en todas sus vertientes. Sin embargo, había peña en la escletxa grande, un grupo de chavalotes imberbes que tenían ocupada la zona de iniciación, donde está la fisura, Mikromaster y los demás 5's de la zona. Así que no nos quedó otra que meternos más a dentro y arrancar con algún 6.
En realidad fue una suerte y un acierto, pues empezamos fuertes y, en cambio, sin problemas. Decidimos hacer en lead la vía Telaraña Punk, un 6a que hemos hecho varias veces y que es muy divertido y relativamente sencillo. Sin demasiados problemas y con el Vià asegurándome, la encadené bastante bien y monté la reunión, pasando la cuerda por dos anillas. Craso error pues esto iba rizando la cuerda en los descensos y nos vimos obligados después a cambiarla...
El siguiente en subir fue Alessandro, que sin problemas también consiguió subirla, con buenas sensaciones y del tirón, encadenándola. La verdad es que es un 6a, pero es sencilla gracias a que la salida es muy buena, asunto que en las Escletxes se agradece. Después subió el Adrià sin sufrir, sino más bien disfrutándola pues es una vía con agarres muy buenos. cambiamos la instalación, pues la cuerda se estaba rizando, y para ello empleé una baga de anclaje y tres mosquetones, haciendo un triángulo de fuerzas y pasando la cuerda por un mosquetón. El rizo se produce al pasar por dos anillas, por lo que el problema fue solucionado.
La siguiente vía que queríamos hacer es Del Màquina, un 6b que en la anterior vez ya hicimos y que recordábamos durilla. Ambas vías comparten reunión, por eso mantuvimos la R y me tomé la molestia de cambiarla. El primero en hacerla fui yo de nuevo, manteniendo el ritmo que llevávamos en la primera vía. Así, la salida me costó algo más, con un pequeño descuelgue en los primeros intentos, pues es dura de cojones y tiene agarres mínimos. Dimos con la beta y en seguida superé los primeros tramos, dejando siempre la Telaraña Punk a mi derecha y en algún caso acercándome mucho a la fisura que ésta vía tiene. Mientras iba ascendiendo iba liberando las chapas de la anterior subida (ya que aprovechábamos la misma reunión) y aun así no tuve demasiados problemas en el ascenso. En un punto intermedio con escasa adherencia y pies mínimos tuve otro descuelgue, que el Vià aguantó bien, y tras un pequeño descanso, tiré hasta arriba sin demasiadas preocupaciones. El tramo finalísimo decidí arrimarme de nuevo a la Telaraña Punk, pues el péndulo era importante con el top-rope y no tenía ganas de sustillos innecesarios. En seguida se arremangó Alessandro, el segundo en la ronda, que empezó titubeante y tuvo un saque en el compás inicial que casi me pilla por sorpresa y casi toca en el suelo (estaba muuuy al principio). Este tipo de cosas me reafirman en mi decisión de intentar llevar a la gente asegurada con la cuerda bastante tensa, no como la mayoría hace que, con el rollo de "amortiguar" el impacto de la caída sobre el arnés (y por ello contra el cuerpo) dejan mucha cuerda libre para que sea ésta la que "absorba" el golpe. Me parece una estupidez de técnica con la que se evitan unos riesgos pero se asumen otros, así que Alessandro no llegó ni a rozar el suelo pese a haber caído desde la primera chapa. Tras el sustillo inicial, el tío se concentró y empezó a subir con más calma y de forma más estudiada. Se nota que va asiduamente al rocódromo, pues los movimientos eran técnicos y sin miedo (ayuda el top rope, claro), así que sin demasiados problemas aun con alguna pausa en el camino, consiguió alcanzar el top de la vía. El tercero en ascender fue el Vià, que pudo encadenarla del tirón sin ningún saque (creo recordar, vamos) siendo así un 6b encadenado lo cual es siempre una marca a tener en cuenta, por Buda.
tras ello, como la escletxa Rambla se había empezado a llenar con otros trepadores (un padre y un hijo se nos habían situado al lado mismo; los imberbes estaban aún en la zona de Mikromaster e incluso una pareja acababa de llegar y por allí andaban rondando, buscando vías para empezar) y descartando rebajar las expectativas a la zona de los V's, decidimos cambiar a la otra grieta, la Antena, que pensamos que tal vez estaría más vacía pues la gente la conoce menos por la dificultad de acceso. Fue un acierto, pues no había absolutamente nadie, así que allí mismo montamos campamento y decidimos parar a comer los bocatas. Mientras comíamos fuimos decidiendo nuestros próximos objetivos.
Se me ocurrió que quizás Alessandro querría encadenar una vía en lead, así que le pregunté y le propuse hacer Simplicius, un V+ genial que conocemos al dedillo y que siempre hemos chapado desde abajo. Le pareció buena idea y así hicimos, yo le aseguré que le iría explicando paso a paso todos los procesos para no cometer error alguno, y por ello fue el Vià quien lo aseguró desde abajo. Aquí se notó la diferencia mental enorme entre top rope y lead; así como en top rope el tío se había subido casi sin problemas un 6a y un 6b, ahora chapando una vía muuuy sencilla tuvo varios problemas, varios puntos de encallada y le costó bastante más. Creo que esa vía lo acabó de destrozar del todo, pues a partir de entonces ya fue diciéndonos que se encontraba cansado, que se había enfriado y las últimas vías no quiso ya ni hacerlas... Pero el tío consiguió subir hasta arriba y, una vez allí, yo mismo desde al lado le fui indicando los pasos para poder pasar la cuerda y montar el top. Así hizo y en seguida bajó con un subidón importante. Una vía de lead en roca es empezar con pedrigree en la escalada deportiva...
El siguiente en subir fuí yo, encadenándola sin problemas y con el reto de no tocar el arbolito de mitad de vía, que es una "trampilla" fácil de utilizar pues cada vez es más sólido y como agarre es magnífico. Luego fue el Vià quien subió, asegurándolo yo mismo, y la subió como nada, pues se la conoce muy bien.
La reunión de Simplicius es compartida con otra vía que nunca hemos hecho, llamada Supermía, un 6b+ que tenía buena pinta, y que iba a ser el colofón del día. El primero en encararla fui yo, y la suerte de esta vía inédita para nosotros fue que la salida era magnífica, con un pequeño desplome pero fisuras por todas partes y posibilidades varias de superarlo. Así que recuerdo haberlo superado en seguida y, pese a la fundida de cansancio (tenía los brazos ya totalmente agarrotados) conseguí ir subiendo, en algunas fases con mi técnica ancestral de reptar los pies por la pared hasta encontrar adherencia, y para mi sorpresa sin apenas descuelgues. Hubo un momento en que necesité descanso, pero sin entretenerme demasiado tiré para arriba y conseguí alcanzar top bastante rápido, acercándome al final de Simplicius con un paso que me obligó a gritar como un verdadero guerrero de la roca. Una vez abajo lo intentó Alessandro, pero si no recuerdo mal tras varios intentos decidió renunciar a hacerla, pues según él estaba fundido y se había enfriado. Supongo que la gente de rocódromo está acostumbrada a hacer esfuerzos grandes en timings más reducidos, de dos o tres horas de entreno como mucho, pero no a estar todo el día metiéndole caña (eran las 4 de la tarde y llevábamos varias horas allí ya). Así que descendió y se puso el Vià a la carga. Le pasó más o menos lo mismo que a mi; en seguida consiguió pasar la salida, tuvo un pequeño encalle a mitad de pared y el final tiró de brazos y de ánimo más que de otra cosa, pues el nivel de fundida era importante. Hizo top también sin demasiados problemas (estamos hablando de un 6b+, pardiez) y desde allí divisamos la vía de al lado, llamada Makoki, que tenía una pinta genial. Es otra vía inédita para nosotros, así que subí arriba a intentar instalarla, pero me resultó imposible. Las chapas de reaseguro que existían allí arriba habían desaparecido, así que no pude montarme un rappel para poder acceder a la R de Makoki.
No fue posible, así que rabiando por la falta de las chapas (algún hijoputa se las habrá llevado) decidimos finalizar la fiesta en el Porro en la Boca, V+ ultrarrápido de la pared de en frente. El proceso de subir y bajar a ambas paredes con todo el material y de montar la R de la vía (que está desequipada) enfrió aún más a Alessandro, que decidió no subir más y estuvo paseando por les Escletxes, investigando y alucinando con el entorno que no conocía y que es alucinante, increible una formación así, tan curiosa, tan cerca de Barcelona.
Arriba, en la pared izquierda, decidí aprovechar los 60 metros de cuerda y montar R's en el Porro en la Boca, V+, y la vía de al lado, Sakosika por la Polla, un 6a que habíamos hecho hace siglos y que hace tiempo que queríamos volver a intentar. Con objetivos tan ambiciosos nos empeñábamos en seguir escalando, pese a estar rebentados. Alessandro flipaba, pues parecíamos inagotables, pese a ser mayores que él, joder. Al final, a pie de vía y con la deserción de Alessandro, el Vià y yo decidimos que el Porro ya lo habíamos fumado muchas veces y, por tanto, nos metíamos directos en Sakosika. Esta vía es el primer 6a que un servidor hizo, hará cosa de 15 o 16 años, con el Angel y el Conte. Es una vía rara que empieza con un desplome potente y sin casi presas, por lo que en su debido momento alguien instaló en la roca dos presas (con Sika, de ahí el nombre de dicha vía); detrás existe un arbol que años ha era pequeño pero que ahora ya se puede utilizar para apoyar un pie por detrás y reequilibrarse. Así, me lié a intentarlo y, tras un par de exploraciones y un saque tonto, conseguí superar los primeros pasos y asir las presas artificiales. Empleando casi en todo momento el apoyo del arbol (sino imposible) conseguí alcanzar la parte superior y quitarme de encima un poco el desplome, agarrando la vía de forma lateral casi al modo Osman, hasta que llorando pude alcanzar el top, reptando por la pared, de un modo lamentable pero efectivo, consiguiendo el cuarto 6 de la jornada. Increible, creo que nunca antes habíamos hecho cuatro 6's un mismo día, al menos el combo Vià-Geni. Inmediatamente, pues cada vez era más tarde y la hora se nos echaba encima (aun no había cambio horario, por tanto a eso de las 6 o así empezaba a anochecer), el Vià se puso a la labor. Se lió mucho al principio, en plan purista (hahahaha) sin tocar las presas de artificial, cosa que consiguió con éxito ante la sorpresa de todos. Sin embargo, ese esfuerzo titánico lo rebentó de tal modo en que fue incapaz de completar la vía hasta arriba del todo, desistiendo al fin cuando apenas le quedaban un par de metros para hacer top. Ya no podíamos más y, al fin, decidimos recogernos y desmontar el campamento. Destrozados por todas partes pero orgullosos por la hazaña, replegamos bártulos y nos fuimos para Moulins donde nos tomamos unas birras y algo para picotear en la plaza nueva del Palau. Allí rememoramos los hechos con sorpresa pues, como comentaba, creo que nunca antes habíamos subido a cuatro vías de grado sexto (teniendo en cuenta además que una de ellas era un 6b+) en una misma jornada. Éxito total!!!!