El pasado día 16 la sección de montaña de la Comunidad del Ajillo (con el extra-comunitario Angulo) atacamos la cumbre del Canigó (2784 m.), en Gavacholandia.
Salimos el dia anterior por la tarde, a eso de las 20:30h, con la frago y la equipación suficiente pa pasar una noche al pie del "Canigou". Finalmente, en lugar de acampar junto al mismo monasterio (la idea original), decidimos instalarnos en el pueblo anterior, Casteil, ya ubicado a una altura cercana a los 1000 m. Y lo hicimos en el parking de un parque chorra de animalitos y tal, amenizado con algun rugido de león y algunos gritos de macacos. No pasamos frio gracias a los super-sacos térmicos de dormir, pero realmente hacía una rasca que te cagas...
A la mañana siguiente, bien pronto nos levantamos, desayunamos y con la frago llegamos al refugio (1700 m.). Desde allí partia el camino que, enseguida (a eso de las 9:00h) empezamos a encarar. Mucho gavacho por allí suelto, bastante gente que, en un par de kms. nos quitamos de encima. Un rio, un pedacho de rio, llamado Cadí, bajaba bastante fuerte y el camino de rocas que teóricamente servía de paso estaba bloqueado. Un corrillo de al menos 15 o 20 gavachos estaba congregado allí, estudiando el paso, pero nadie se decidía. Y llegamos nosotros, mas chulos que nadie y, sin pensarnoslo demasiado, patim patam! Cruzamos y hasta nos aplaudieron. Genial!
Encaramos entonces els plans de Cadí, lleno de vacas (y toros), desde donde ya podiamos ver la cumbre del Canigou bastante nevada, cosa que nos empezó a preocupar algo. Pasado el refugio d'Aragon, encaramos la subida. En la linea que nos caracteriza de no seguir caminos y avanzar a saco por zonas mas chungas, decidimos encarar unas tarteras gigantescas en lugar de reseguir el caminillo. Craso error pues, llegado un punto, la nieve bloqueaba el camino y era arriesgado seguir avanzando sobre ella (precipicios y tal, aunque realmente era viable). Decidimos retomar el camino dando un voltio tonto y, retomado el camino, ya nos damos cuenta de que nos va a tocar pisar nieve durante buen rato. El grueso era ya de 40 o 50 cms. Deu n'hi do, suerte que llevabamos botas en condiciones (pero no crampones, o raquetas, o otras cosas que hubieran sido útiles). La mayoria de los que venian detrás fueron desestimando el intento y volvieron.
Nosotros, cabezones. El camino ya no estaba marcado, dimos un tumbo algo chungo, nuevo error que nos hizo perder tiempo, intentando crestear (pensé que si lo haciamos tal vez nos comeríamos menos nieve). Nuevamente, retomamos el camino, ahora sí, hasta la cumbre. Antes de ésta, pero, hay una brecha, la brecha Durier, que encara la subida con fuerte pendiente. Casi trepando, la conseguimos superar, y nos plantamos frente a la chimenea final.
La chimenea es una brecha vertical de unos 15 metros que se abre por detrás del Canigó, que estaba en parte cubierta por nieve y hielo. La escalada de la chimenea fue memorable, con momentos de "angustia", pero superada con éxito. Hem fet el cim!!!!