sábado, 1 de enero de 2011

Entreno a full en La Fuixarda 2011

Este año pasado, mitad de 2010, decidí dejar durante un tiempo el curro en trabajos verticales en TRECSA, guardándome el "jefe" la plaza para posteriormente reincorporarme. La idea era descansar un poco y, sobretodo, apuntarme a la UOC para hacer un master de PRL (prevención de riesgos laborales) para poder llevar cosas de esa materia en la propia empresa. Impartir y firmar cursos de formación, hacer los planes de prevención de las obras etc...


Por tanto, desde septiembre de 2010 hasta mayo de 2011 estuve en el paro, cobrando del mismo, y estudiando a full online, haciendo en un año casi los dos años que se corresponden a dicho master. Por tanto, las horas en casa eran intensivas y de mucha comida de olla, lo cual repercutió directamente en la necesidad de desestrés. Cuestión que, un tio solitario como yo, resolví de forma bastante acertada apuntando en dos direcciones que hasta entonces no había tomado:

Por un lado, visto que en los últimos años había renovado mi interés por patear por la montaña a más alto nivel, pues la idea era "entrenar" algo más y coger fondo durante las semanas en que no hicieramos rutas de alto nivel. Teniendo en cuenta que mis nuevos compañeros de andadas eran en su mayoría bastante cracks y que todos ellos iban a gimnasios y a entrenar, y a correr, y a hacer medias maratones, y cosas parecidas.... Así decidí marcarme un pequeño plan de salir una vez por semana a correr (hacer running) por Molins e inmediaciones. En seguida, se me quitó la idea de hacer running urbano (apenas salí dos veces 100% asfalto) y trasladé mis esfuerzos hacia la zona del río Llobregat y de las montañas cercanas (Puig Madrona y Puig d'Olorda), donde podía pisar tierra y tal. Desde entonces, dicha costumbre ha permanecido en mi vida, ciertamente.

Por otro, decidí que esto no era suficiente para tanto estrés estudiantil y busqué otra opción; el Boulder. Y la opción barata era ir a un lugar gratis, o sea, La Fuixarda. La opción de apuntarme a un rocódromo también la estudié, pero me dio palo y al final tiré por lo barato. Así que los lunes de aquel curso 2010-2011, tras dejar al Baluerik en la guardería, cogía mi furgoneta Ford Tourneo y me iba al mismo tunel, aparcando allí mismo, donde apenas había nadie, salvo algunas almas solitarias como la mía, con los que empecé a conectar de vez en cuando por aquello de la costumbre. 

En su buen inicio, el tunel ya lo tenía conocido por varias visitas con gente variada como el Angelillo, el Edu, el Conte o el mismo Vià. Sin embargo, al empezar a ir más asiduamente y hablar con las gentuzas de allí, la recomendación era intentar encadenar rutas horizontales lo más largas posibles. Así que, desde casi el principio, intenté "pasar" el tunel de punta a punta, tanto en un lateral como el otro, y tanto en un sentido como otro. Para más inri, tenía la opción de hacerlo en el nivel bajo del tunel, nivel medio e incluso un nivel algo más alto, que resulta más dificil porque empieza a aplicarse cierto desplome, por lo que las posibilidades eran infinitas. Un hippie de por allí me dijo que lo más aconsejable era ir de la zona a mitad de tunel (pared izquierda) en dirección norte, por así decirlo, e intentar encadenar todo ese trozo. Me puse y conseguí hacerlo a la primera, pero me resultó imposible encadenar todo el tunel. Sin embargo, en unas pocas semanas, era capaz de pasarme ambos lados del tunel de punta a punta, variando algunas presas, subiendo un poco más o menos, etc. Cogí un nivel bastante potente, ciertamente.

En alguna otra ocasión, me acoplé con alguno de los que estaban por allí y pude encadenar algunas vías dentro del tunel, metiéndome siempre en fáciles de nivel V o 6a como máximo, asegurando después en contrapartida a los susodichos, evidentemente. Por allí corría un viejales alemán o holandés que era capaz de pasarse el tunel de punta a punta por la parte de arriba sin demasiados problemas. Yo nunca intenté subir demasiado, la verdad, pues allí el aterrizaje no es cómodo y acolchado como en un roco, sinó que es la misma acera o tierra. 

En general, una muy buena experiencia vital que, acabado el periplo de estudios-descanso laboral, abandoné prácticamente del todo, y apenas he regresado al tunel tres o cuatro veces para llevar a los nenes a probar un rato. 







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