domingo, 30 de diciembre de 2007

Magdalena Superior, en Montserrat

El pasado dia 30 de diciembre un par de colegas (Edu y Rubén) y yo mismo fuimos a Montserrat a escalar. Pero esta vez fuimos en plan como en el cursillo que hice, o sea, escalada de vias largas. Se trataba de poner en práctica lo aprendido en el asunto de la escalada clásica, por lo que recluté a estos dos que, pese a no tener experiencia en clásica, controlan bastante de deportiva. Nos curramos una via de 60 metros en 2 largos de 30 cada uno en un sector de Montserrat llamado "els Gorros", concretamente subimos a la Magdalena Superior, de 1140 m. La vía escogida creo que fue la denominada Normal, con dos tramos de dificultad IV y V- (por ahí andarían, no lo recuerdo demasiado bien). Una de las anécdotas de la jornada fue la caída de mi móvil Eriksson T10 desde casi arriba del todo, una caída de casi 60 metros prácticamente vertical. El tochaco de movil resultó ileso y, al descenso, lo pudimos localizar simplemente llamando desde el teléfono del Edu...

Estuvo muy guapo como experiencia, la verdad; el hecho de por vez primera organizar yo mismo una movida de este tipo, por nuestros propios medios, y que saliera bien ya fue motivo de orgullo, pese a la facilidad de la trepada en sí. La escalada clásica es un tipo de escalada mas real que el que se puede practicar en deportiva, que subes para volver a bajar, sin un objetivo preciso. Aquí se trata de subir a una montaña o pedrote, a una cima, con todos los medios que puedas. Si nunca os animais a probar este tipo de escalada, ya sabeis...

domingo, 11 de noviembre de 2007

Curso Cordada Escalada Clàssica

 En los aledaños del 2007, tras dos o tres años de haber empezado algo más en serio con el asunto de la escalada pura y dura (hasta entonces siempre me había encantado grimpar, pero nunca había aprendido a hacerlo con sistemas de encordamiento y tal) sentía que había llegado a cierto estancamiento técnico, pues la gente que me rodeaba relacionada con el asunto (todo el mundillo de los trabajos verticales) no podían aportarme nada más. La mayoría de ellos eran escaladores circunstanciales, de escalada deportiva, con nociones básicas de encordamiento y aseguramiento. Mi idea, por aquellos tiempos, era seguir aprendiendo la parte técnica a tope, y con más lentitud, ir cogiendo más grado y nivel en escalada pura y dura (mi sueño era conseguir algun día hacer un 7a). 

Así que, llegado dicho punto en que mi nivel técnico era bastante alto, decidí buscar algun curso avanzado en algún centro de Barcelona o alrededores, donde pudiera poner en práctica nuevas técnicas o sistemas. Buscando en la red, hallé el centro llamado Cordada, situado en la calle Honduras, barrio cercano a la Sagrera, y me inspiró confianza. La propuesta era un curso de más nivel, de escalada clásica (que yo no había hecho ni probado) de varios largos y tal. El curso ofrecía cuatro sesiones prácticas de todo el puto día en la montaña. Dos salidas a Montserrat (sector Gorros), una salida al Figaró y un final de fiesta en el Garraf. Se trataba de buscar vías medio equipadas, pero llevar algo de equipo para ir instalándolo a medida que se iba subiendo. Así que me apunté, pagué la cuota que ya en aquel momento fueron así como 180 euros, y recopilé material para poder acudir en condiciones (casco, arnés, fisureros...).


El profe titular se llamaba Josep Escruela, y era un tipo que conocía al sr. Romans, el jefazo supremo de la empresa Vertisub, la madre de todas las empresas de trabajos verticales de Barcelona y ex jefe de mi compañero Angelillo. Dicha coincidencia agregó cierto buen rollo al encuentro y desde entonces durante el cursillo yo fuí el "Vertisub". Qué decir que, técnicamente, un servidor era dos millones de veces más avanzado que cualquiera de los otros alumnos, y eso quedó demostrado en unas prácticas iniciales que hicimos el primer día, donde nos enseñaron truquillos de autorescate, progresión vertical por cuerdas con cordinos (con nudos prusik o machard). Recuerdo estar arriba del todo de la pared, mirar hacia abajo y ver que los otros apenas habían instalado sus cordinos en las cuerdas, jajajaja....

A nivel técnico de escalada, las cosas fueron diferentes, ciertamente. Había algunas chicas pánfilas con nivel pésimo, pero también había un par que tenían bastante más nivel que yo, y que eran capaces de subir cómodamente paredes de 6a que a mi me costaron bastante más. 

En la primera jornada nos encontramos directamente en Montserrat, en el monasterio. Desde allí subimos al sector Gorros pateando, como Buda manda, hasta llegar al pie de la zona más facil, la llamada Gorra Marinera, zona de entrenamiento y aprendizaje habitual. No había mucha gente en noviembre (fecha 10 de noviembre de 2007) por lo que pudimos recrearnos bien, hacer las susodichas prácticas de rescate y luego hacer una vía de la Gorra Marinera, de nivel IV+ y justito, muy fácil, de unos 90 metros de altura y apenas tres largos. Creo que ellos la llamaban vía Normal, pero luego googleando no he sabido encontrar exactamente cual fue. Por lo que me parece, tal vez hubiera podido ser la via Sargantanes, pero en las reseñas la marcan de 130 metros, y no recuerdo que fuera tan alta. La dificultad de la escalada no fue problema, era una zona extremadamente fácil. Supongo que esa era la idea, una vía muy fácil de trepar para poder entretenerse con la parte técnica del material. No hubo demasiados problemas; lo que recuerdo es que habían pocos seguros y muy distanciados los unos de los otros, por lo que en algunos lugares tuvimos que buscar puentes de roca, meter fisureros o emplear alguna raiz para hacer anclajes intermedios. A mi me tocó de compañero de batalla un tal Sergi, un larguirucho no demasiado habil pero que conectamos bastante.

La siguiente jornada, al domingo siguiente día 11, fuimos a la zona del Figaró conocida como Sot del Bac. Es una zona bastante guapa, donde había mucho boulder y allí hicimos algunas otras prácticas básicas y avanzadas sobre equipación de vías. También fuimos a otro sector donde había toda una parte de artificial. En ese sector nos entretuvimos un buen rato equipando con estribos, con plaquetas, etc. y allí aprendí muchísimo más que ninguna otra vez en mi vida en el entorno escaladoril. El llamado "artifo" es un estilo que no me gusta, pero que se asemeja mucho a según que técnicas de trabajo vertical, las progresiones verticales y eso, por lo que de nuevo me fue como anillo al dedo. Trucos para poder avanzar por cualquier lugar al precio que sea. Es una buena lección, si mas no, de supervivencia, para poder salir de una situación jodida con cuatro equipamientos o cuatro mierdas de las que dispongamos.

Al fin de semana siguiente, más jornadas del curso. El sábado 17 fuimos de nuevo a Montserrat, esta vez la idea era hacer una vía más potente en la Magdalena Superior, muy cerca de la Gorra Marinera, en el mismo sector Gorros. Finalmente, la vía que tocó hacer fue (creo) la llamada Vía Apia, de V- de nivel y de tres largos, mas un tramo final de grimpada algo arriesgado; total unos 90 metros de desnivel. El nivel era algo superior que el de la Gorra Marinera en cuanto a la escalada propiamente dicha, pero respecto a la equipación, pues como que no. Estaba muy bien equipada con parabolts, así que fue una escalada más deportiva que otra cosa. 

El último día, el domingo 18, fuimos a hacer la subida estrella, y decidieron ir a la zona del Garraf, una escuela llamada Pic del Martell, donde hay una buena pared con orientación sur (soleadita) que tiene un porrón de vías, las unas al lado de las otras y bien juntitas, todas ellas en torno a los 100-150 metros. Nosotros nos fuimos a la más clásica, llamada vía Reserva, que es un IV a V-, con cuatro largos y 120 metros de altura. Hay equipaciones buenas en el primer largo y en las reuniones y rápeles, pero en según que sitios habrá que poner en práctica lo aprendido en el curso. Es un buen sitio, ciertamente, muy bien escogido (se nota que el susodicho Josep debía conocer al dedillo todos estos sectores), porque hay infinidad de posibilidades para "crear" seguros (puentes de roca por doquier, raíces de árboles, etc.), lo que hace la trepada, también bastante fácil, más divertida.  

El balance final del curso, pues, fue muy bueno y la verdad es que hubo un antes y un después para mi tras hacerlo: la seguridad que me ofreció ver lo bien que me desenvolvía con el material de seguridad me dió ánimo para decidirme a ir por libre a partir de entonces.





lunes, 1 de octubre de 2007

Trepada en la Fuixarda

Bueno!

Finalmente el finde pasado el Vià pudo trepar! Me sabe mal por el resto de la peña pero, como se dice vulgarmente, hi ha mes dies que llonganisses. A ver si pronto podemos hacer otra quedada sólo con Perez Plas, mas a lo garrulo allí en Papiol.

Esta vez fuimos a La Fuixarda, en Montjuïc, el paraiso de los escaladores. Hay vias de mas de 15 m. en roca, en artificial (o sea, pared de hormigón), y boulder (un tunel entero de rocódromo, incluido la parte del techo). El Vià pudo probar una via de 5+ que casi casi logra subir y una mas chunga de 6a que también estuvo cerca. También probamos el Boulder en el tunel, hicimos un par de vias hasta el techo y practicamos por la zona baja. Estuvo bien, pero en otra ocasión volveremos a les Escletxes.

Agur!



PD (Edición 2021)

La reseña que, en su día, se hizo en el foro de la Comunidad del Ajillo respecto a este histórico día la verdad es que no hace gala de dicha fecha. Por eso, ahora que estamos recapitulando y recontando nuestros hitos, he revisado anotaciones, la guía antigua de escaladas en Barcelona, fotos, imágenes e incluso el Street View de la zona de la Fuixarda, y he puesto en orden algunas cosas. Lo primero, aclarar que vías tenemos en el saco (encadenamos) en su debido momento en aquella zona ahora perdida.

Aquel día histórico quedamos en Hospitalet con el Angel. El Peyas había venido a Moulins desde Torredembarra y se había quedado a dormir en mi casa, para aprovechar del todo la mañana, ya que íbamos a ser cuatro y solo teníamos la mañana (el Angelillo tenía que estar al mediodía de vuelta). Por tanto, aparco la Ford Tourneo en Hospi y nos vamos los tres con el coche del Angel hasta la Fuixarda, cargando también con la Bloomy, la chucha del Angel. 
Llegamos a la Fuixarda, donde nosotros hemos estado varias veces, pero el Vià evidentemente no, y nos situamos un poco.  Allí nos encontramos con el Conte, un colega del Angel, que varias veces había venido con nosotros a escalar y al que le estábamos enseñando. Le presentamos al Vià, y a ambos les enseñamos el túnel (aunque ese día no ibamos a escalar allí) y le explicamos al Vià como funciona todo, pues nunca antes ha escalado. En todas estas, sin darnos cuenta y llevando a la Bloomy suelta, resulta que la perra va y le roba el bocadillo a unos perroflautas que habían por allí escalando. Se arma un follón guapo, nos partimos de risa, y no llega la sangre al río, pero a partir de ahora decidimos... seguir llevando a la perra suelta. 
Nos vamos fuera del tunel, a la zona de vías, y se la enseñamos al Vià y le explicamos un poco el rollito que hay allí. Son varios sectores seguidos, algunos pegados entre ellos, otros separados por muros de vegetación y matojos. Pegado al túnel, está el último (en la guía antigua estaba señalado como sector H), que es una zona de vías de pared hormigonada; en su día el ayuntamiento decidió macizarla con hormigón proyectado para evitar desprendimientos, generando sin quererlo una zona de adherencia brutal... Sin embargo, posteriores anclajes metálicos de empotramiento con salientes de hierro ya habían inutilizado algunos sectores y algunas vías, anticipando la desgracia que vendría poco después (cuando se clausuró toda la pared).
Avanzamos más, hacia otros sectores donde principalmente la escalada es en roca. Aun así, la parte superior suele estar hormigonada, y es allí donde se instalan las Rs, una conjunción genial, pues da una seguridad a los anclajes brutal. En otras zonas, las vías son más largas, convirtiéndose en mixtas, con ambos tipos de escalada. Estas suelen superar los 15-20 metros de altura, algunas alcanzando los 25 metros. Tenemos que ir con cuidado de donde nos metemos, pues vamos con una cuerda de 50 metros justos, así que, guía en mano y con nuestra experiencia previa allí, avanzamos hasta mitad-final de pared hasta el sector C, donde sabemos que hay varias de nivel V, para empezar, y para encadenarlas sin demasiados problemas. Recuerdo perfectamente que fuimos a la zona donde hay variasV juntas, empezando con Melon Blando (nombre de vía que nos hacía gracia especialmente por el nombre, Melon, que es el mote que tenía nuestro socio, el Edu). La vía era de roca natural y discurría en parte por una mini fisura, con algunos cantos picados en la roca para facilitar algunos pasos; la hizo el Angel de primero, chapando, asegurándolo un servidor, a la primera. No es un flash, porque ambos ya la habíamos hecho anteriormente. Son 15 metros, con una R ya en la zona hormigonada. 
Una vez baja el Angel, dejamos ya el Top Rope y subo yo. Sin problemas, queda también hecha a la primera, y doy el testigo al Conte. El chaval, bastante más recio y corpulento que nosotros, suele tener siempre más problemas en la escalada; no es un escalador, es un montañero, así que se ve en ciertos apuros para encadenarla, pese a ser fácil; finalmente lo consigue y lo bajo con ciertos problemas por la diferencia de peso. 
Por último, le toca el turno al Vià, que está expectante y estudioso de todo lo que ocurre y ha preferido quedarse para el final. Empieza el ascenso y, dada su constitución y las características de la vía, lo va haciendo considerablemente bien. No recuerdo todos los detalles de la escalada, pero sí recuerdo que, llegado un momento, se rebentó de brazos y tuvo un descuelgue. Bautismo de escalada donde se precie, la sensación de seguridad que da un descuelgue en top-rope ayuda mucho. Finalmente, no recuerdo si con ayuda o sin (en la reseña antigua yo hablo de un V+, y de que no pudo encadenarlo, esto es erroneo porque las vías eran solo V y creo recordar que sí que pudo encadenarla, con ayudita).
Somos tantos y los turnos son tan lentos que decidimos hacer la vía de al lado; hay muchísima gente, las vías fáciles suelen estar ocupadas y es una ocasión de continuar sencilla. En esta ocasión, pues, nos metemos en Flan con Nata, otro V, que esta vez recuerdo que subí yo de primero, asegurándome el Angelillo. Así fue, es una vía que no había hecho nunca antes, muy similar a la anterior, 15 metros esta vez no a través de fisura, pero también con algunos pasos picados en la roca. La encadeno sin problemas, chapando (un sistema que, por aquel entonces, no lo tenía tan controlado pues generalmente escalaba en top-rope). 






sábado, 7 de julio de 2007

Trepada con el Angel y el Conte

Bueno pues, aunque no le interese a nadie diré que el pasado jueves fuimos con el Angel y otro colega y nos subimos unas vias facilillas (una de nivel V y otra de nivel V+) y una bastante mas chunga de nivel 6c (hemos batido nuestro record, hasta ahora 6b). Para los que habeis estado en Les Escletxes conmigo, deciros que aquellas que subisteis eran de nivel V.
Ahora, tampoco es nada del otro mundo, teniendo en cuenta que hay por ahi una basca (Josune Bereciartu, o algo asi) que sube vias de nivel 9b+!

lunes, 18 de junio de 2007

Carlit, por el lago de la Bullosa (16/06/07)


Una curiosa expedición partió rumbo a la Cerdanya el dia 15 de junio, formada por mi hermano Vià, un buen amigo, el Angulo, yo mismo (Geni), mi hija Ari, mi mujer Suli, una amiga suya (Raquel) y mi cuñada Menchu. Eso sin contar mi perra Akane y la de mi cuñada, Greta. Nos instalamos en un bungalote del camping de Prullans, con la intención que, al dia siguiente, el grupo de altura intentara la ascensión al Carlit (según la Suli, los “pateadores pringadillos”).

El día siguiente nos levantamos pronto, a eso de las 6:10 de la mañana, nos movilizamos con cuidado (mi hija Ari está durmiendo y las paredes del bungalote son de papel de fumar). Yo me tomo un té, el Vià algunos crusanitos y el Angulo un cafecillo. Preparamos bocatas, bebidas (cargamos una botella de 1’5 litros mezclada con Isostar en polvo, un brebaje de la Raquel).

Salimos finalmente con el coche del Angulo a las 7:20, dirección al lago de les Bouilloises. Estamos en Prullans, la Cerdanya, tenemos unos 45 kms. hasta allí, y a eso de las 8:00 llegamos.
A las 8:10 iniciamos la marcha, entre una manada de vacas que vienen hacia nosotros. Hemos dejado el coche en frente del hotel de les Bonnes Hores, y mi altímetro marca allí 2020m. Según el topográfico 1:25.000 del IGN francés estamos a 2040m. por lo que el desfase del altímetro es mínimo. (lo había calibrado en el camping, unos 1000 m. por debajo).
Encaramos el camino con buen ritmo pues, apenas se gana altura en estos compases iniciales. Avanzamos hasta vislumbrar los primeros lagos, el estany Negre y el estany de Viver, y desde allí con el topográfico de la Alpina (Cerdanya, 1:50.000) identificamos varias montañas. El Carlit aún no se ve, lo tapa el Tossal Colomer. La verdad es que hace un día frío, el sol está ligeramente tapado, hay nieblas de irradiación, pero el aire frío es potente. He hecho bien de llevarme la chaqueta cortavientos del curro, va de muerte, al igual que los pantalones cortavientos, que el Angulo también lleva. El Vià va cagao de frío con sus “Jarapa”.
Seguimos la marcha a buen ritmo y llegamos a la pasarela en frente del estany de Vaillell, a eso de las 9:00h. El altímetro marca 2200m. y lo calibro con los 2220 que marca el topográfico francés. Seguimos sin ganar mucha altura, hasta que decidimos parar a desayunar algo. Buscamos un refugio del fuerte viento, y nos apalancamos entre unas rocas, aparentemente a resguardo. Sin embargo, a los 5 minutos nos colamos entre el bosque de pinos negros, para resguardarnos mejor. El Vià está tiritando (9:30h).
Repuestos a base de CocaCola y Isostar, reemprendemos la marcha. Al rato, empieza la subida fuerte hacia el Coll Colomer. Pasamos un par de placas de nieve y, a un ritmo mas pausado, alcanzamos el collado (10:30h). El altímetro marca 2580m, en la realidad 2598m. Las vistas son espectaculares, los lagos, las cumbres… impresionante. Sacamos los prismáticos y echamos un vistazo, nos tomamos nuestro tiempo para encarar el tramo final.
Avanzamos lentamente hacia arriba, y me doy cuenta de que el Vià va apuraillo. Decido marcar un ritmo mas calmado, y así llegamos a la parte de la grimpada. Como marca nuestro estilo garrulo en la montaña, decidimos tirar por la tangente. Empezamos a trepar a saco, fuera del camino, marcado con señales rojas, por donde va la otra gente. Hacemos algunos pasos expuestos a la vaguada entre los picos del Carlit, siempre cubierta de nieve, siempre vigilando de no tirar piedras a alguno de los que van por abajo. El Vià se ha recuperado bastante y se desenvuelve trepando mejor que el Angulo, que además va medio lesionao (hace unas semanas tuvo un esguince).
A lo tonto, vamos acercándonos a la cima. A eso de las 11:50 llegamos arriba del todo, a 2921m. Las vistas son espectaculares, especialmente la cara norte, donde observamos un par de lagos helados. Nos hacemos las fotos de rigor junto a la destartalada cruz, y ojeamos la libreta de firmas, llena a reventar, pero no escribimos nada.
Desde arriba echamos un ojo con los prismáticos, y jugamos con el topográfico y la brújula a reconocer las cumbres que divisamos. Algunas saltan a la vista, como las del Cadí, la Tossa d’Alp, el Puigmal… Otras las localizamos con la brújula, como la Tossa Plana de Lles, que el Angulo había subido unos meses antes. El altímetro se desfasa mas que nunca, marca 2890m. Lo vuelvo a calibrar y, antes de bajar, comemos un pelín mas. Con todo ello, nos decidimos a acercarnos al próximo Carlit de Baix (2806m.). Desde allí empezamos la bajada (12:30).

El tramo inicial lo hacemos cagando leches, bajando a saco, corriendo entre las piedras.  Poco a poco, vamos bajando el ritmo pues el Angulo se va quedando atrás, tiene que ir con cuidado con su tobillo. Aminoramos, pero yo sigo intentando forzar el ritmo, para llegar a una hora más o menos aceptable al camping.
Cuando apenas nos queda una hora de camino paramos cinco minutos y celebramos nuestro éxito con una cervecilla que, repartida entre tres, no da para mucho. El Angulo descansa su tobillo un poco, y reemprendemos. Sin problemas destacables, a eso de las 3:00h llegamos de nuevo a les Bouilloises. Estamos bastante bien, yo estoy fresco como una rosa, pero el Vià exclama “me duelen hasta los pelos”. Ha aguantao como un campeón tras 7 horas de pateada. El Angulo no está mucho mejor. Ha forzado demasiado y ha cargado sobre la otra rodilla el peso de la bajada para no acabar de jorobarse el tobillo.
Sin más demora, volvemos al camping, donde me esperan mujer, hija y perrita.