El Angulo y un servidor (Geni) planeamos un fin de semana en el Berguedà en plan familiar y de tranquis con una ascensión montañera clásica: la subida al Pedraforca.
El Comando incluía pues, a ambos excursionistas (según mi mujer pateadores pringadillos), mi mujer Suli, mi cuñada Menchu y dos perritas: Akane y Greta. Ah, y el proyecto de mi hija Ari, en aquel instante en la panza de la Suli.
El sabado por la mañana salimos pronto del camping el Repòs del Pedraforca, donde tenemos montada nuestra pedacho de tienda. A eso de las 9 dejamos la furgo en el mirador del Gresolet. Cogemos el sendero algo costerudo que lleva al Lluís Estasen en pocos minutos, desde el cual sale el camino que va hacia la canal de Verdet.
Avanzamos por el camino entre rocas, saltando alguna que otra clapa de nieve que aún persiste, y parando de cuando en cuando para sacar fotillos. Encaramos el camino que lleva a la canal hasta que finalmente la tenemos en frente. Es bastante pronunciada, no apta para cardíacos. Nos la chupamos en un plis plas hasta llegar a la Collada de Verdet, aproximadamente a las 10:30, desde donde divisamos el pueblo de Gósol.
Desde allí ya se encara la mole rocosa del Pollegó Superior desde atrás, y empieza la grimpada. Es la parte mas difícil del recorrido, donde hay que ayudarse de las manos en algun tramo. Como es una subida facil, el Angulo y yo decidimos complicarnos la vida un pelín mas y vamos buscando trepadas mas difíciles. En algun momento nos damos cuenta de que se nos está yendo la olla un poco y el Angulo, mas centrado, decide retomar la buena senda, marcada por unos puntos amarillos. La cordura nos dura poco, y seguimos haciendo el imbecil hasta llegar a la cima del Pollegó Superior (2498 m .) a las 12 del mediodía.
Allí permanecemos una media horita, papeando algo (el desayuno está ya en los pies), descansando un poco, mientras observamos el vuelo kamikaze de unas grajillas.
Nos decidimos a bajar y tal cual, en un momento estamos en la enforcadura, sudamos del Calderer y del otro Pollegó, la tartera nos llama. Empezamos a bajarla cagando ostias, resbalando entre las piedras cual Snowboard, a velocidades poco aptas. No somos los únicos, hay algun que otro imprudente que baja cagando ostias. Pasamos por al lado de unos abuelacos con bastones del Decathlon que, al ritmo que iban, aún deben estar allí. En un momento determinado me alejo demasiado del Angulo, y cuando digo de pararme a ver donde está, no puedo ni verlo. Espero cinco minutos y aparece por allí a un ritmo mas tranquilo. Se había pegado una leche de cuidado.
Al cabo de una media hora llegamos al cruce con el sendero que lleva de nuevo al Lluís Estasen, con las rodillas echas polvo y las Chirucas llenas de piedrecillas. Como tenemos algo de prisa (en el Camping, la Suli y la Menchu nos habían prometido carne a la brasa), hacemos ese caminito bastante llano a footing, llegando al refugio a eso de las 13:30. Pese a la prisa famélica, nos permitimos pillar unas Cola-Locas a precio de oro y el Angulo se fuma su cigarrillo de rigor. Misión cumplida, nos espera xai de una carnicería cojonuda de Berga que la Suli ha comprado.