Una curiosa expedición partió rumbo a la Cerdanya el dia 15 de junio, formada por mi hermano Vià, un buen amigo, el Angulo, yo mismo (Geni), mi hija Ari, mi mujer Suli, una amiga suya (Raquel) y mi cuñada Menchu. Eso sin contar mi perra Akane y la de mi cuñada, Greta. Nos instalamos en un bungalote del camping de Prullans, con la intención que, al dia siguiente, el grupo de altura intentara la ascensión al Carlit (según la Suli , los “pateadores pringadillos”).
El día siguiente nos levantamos pronto, a eso de las 6:10 de la mañana, nos movilizamos con cuidado (mi hija Ari está durmiendo y las paredes del bungalote son de papel de fumar). Yo me tomo un té, el Vià algunos crusanitos y el Angulo un cafecillo. Preparamos bocatas, bebidas (cargamos una botella de 1’5 litros mezclada con Isostar en polvo, un brebaje de la Raquel ).
Salimos finalmente con el coche del Angulo a las 7:20, dirección al lago de les Bouilloises. Estamos en Prullans, la Cerdanya , tenemos unos 45 kms. hasta allí, y a eso de las 8:00 llegamos.
A las 8:10 iniciamos la marcha, entre una manada de vacas que vienen hacia nosotros. Hemos dejado el coche en frente del hotel de les Bonnes Hores, y mi altímetro marca allí 2020m. Según el topográfico 1:25.000 del IGN francés estamos a 2040m. por lo que el desfase del altímetro es mínimo. (lo había calibrado en el camping, unos 1000 m . por debajo).
Encaramos el camino con buen ritmo pues, apenas se gana altura en estos compases iniciales. Avanzamos hasta vislumbrar los primeros lagos, el estany Negre y el estany de Viver, y desde allí con el topográfico de la Alpina (Cerdanya, 1:50.000) identificamos varias montañas. El Carlit aún no se ve, lo tapa el Tossal Colomer. La verdad es que hace un día frío, el sol está ligeramente tapado, hay nieblas de irradiación, pero el aire frío es potente. He hecho bien de llevarme la chaqueta cortavientos del curro, va de muerte, al igual que los pantalones cortavientos, que el Angulo también lleva. El Vià va cagao de frío con sus “Jarapa”.
Seguimos la marcha a buen ritmo y llegamos a la pasarela en frente del estany de Vaillell, a eso de las 9:00h. El altímetro marca 2200m. y lo calibro con los 2220 que marca el topográfico francés. Seguimos sin ganar mucha altura, hasta que decidimos parar a desayunar algo. Buscamos un refugio del fuerte viento, y nos apalancamos entre unas rocas, aparentemente a resguardo. Sin embargo, a los 5 minutos nos colamos entre el bosque de pinos negros, para resguardarnos mejor. El Vià está tiritando (9:30h).
Repuestos a base de CocaCola y Isostar, reemprendemos la marcha. Al rato, empieza la subida fuerte hacia el Coll Colomer. Pasamos un par de placas de nieve y, a un ritmo mas pausado, alcanzamos el collado (10:30h). El altímetro marca 2580m, en la realidad 2598m. Las vistas son espectaculares, los lagos, las cumbres… impresionante. Sacamos los prismáticos y echamos un vistazo, nos tomamos nuestro tiempo para encarar el tramo final.
Avanzamos lentamente hacia arriba, y me doy cuenta de que el Vià va apuraillo. Decido marcar un ritmo mas calmado, y así llegamos a la parte de la grimpada. Como marca nuestro estilo garrulo en la montaña, decidimos tirar por la tangente. Empezamos a trepar a saco, fuera del camino, marcado con señales rojas, por donde va la otra gente. Hacemos algunos pasos expuestos a la vaguada entre los picos del Carlit, siempre cubierta de nieve, siempre vigilando de no tirar piedras a alguno de los que van por abajo. El Vià se ha recuperado bastante y se desenvuelve trepando mejor que el Angulo, que además va medio lesionao (hace unas semanas tuvo un esguince).
A lo tonto, vamos acercándonos a la cima. A eso de las 11:50 llegamos arriba del todo, a 2921m. Las vistas son espectaculares, especialmente la cara norte, donde observamos un par de lagos helados. Nos hacemos las fotos de rigor junto a la destartalada cruz, y ojeamos la libreta de firmas, llena a reventar, pero no escribimos nada.
Desde arriba echamos un ojo con los prismáticos, y jugamos con el topográfico y la brújula a reconocer las cumbres que divisamos. Algunas saltan a la vista, como las del Cadí, la Tossa d’Alp, el Puigmal… Otras las localizamos con la brújula, como la Tossa Plana de Lles, que el Angulo había subido unos meses antes. El altímetro se desfasa mas que nunca, marca 2890m. Lo vuelvo a calibrar y, antes de bajar, comemos un pelín mas. Con todo ello, nos decidimos a acercarnos al próximo Carlit de Baix (2806m.). Desde allí empezamos la bajada (12:30).
El tramo inicial lo hacemos cagando leches, bajando a saco, corriendo entre las piedras. Poco a poco, vamos bajando el ritmo pues el Angulo se va quedando atrás, tiene que ir con cuidado con su tobillo. Aminoramos, pero yo sigo intentando forzar el ritmo, para llegar a una hora más o menos aceptable al camping.
Cuando apenas nos queda una hora de camino paramos cinco minutos y celebramos nuestro éxito con una cervecilla que, repartida entre tres, no da para mucho. El Angulo descansa su tobillo un poco, y reemprendemos. Sin problemas destacables, a eso de las 3:00h llegamos de nuevo a les Bouilloises. Estamos bastante bien, yo estoy fresco como una rosa, pero el Vià exclama “me duelen hasta los pelos”. Ha aguantao como un campeón tras 7 horas de pateada. El Angulo no está mucho mejor. Ha forzado demasiado y ha cargado sobre la otra rodilla el peso de la bajada para no acabar de jorobarse el tobillo.
Sin más demora, volvemos al camping, donde me esperan mujer, hija y perrita.