Llevaba tiempo pensando en hacer una pateada por Sant Llorenç del Munt, lugar que conozco bien. Pero mi idea esta vez era hacer la sierra de punta a punta; sea, desde el Montcau hasta La Mola.
Finalmente la he puesto en práctica, y me he llevado un acompañante muy valioso: mi perrita Akane. La verdad es que no me la había llevado las anteriores veces porque parecía un Ewok. Como buen Cocker, tenía el pelo larguísimo y pensé que hasta que no le pegara una buena rapada, no la iba a llevar. Ahora ya está a punto, con el collar ese desparasitador y tal, así que a partir de ahora intentaré llevármela siempre.
Salgo de Molins en dirección a Terrassa, por la autopista. Pero, como a partir de Rubí hay peaje, me salgo y pillo la carretera de les Fonts. Encaro para la riera de les Arenes y a saco hasta encontrar la carretera de Matadepera. En unas cuantas curvas, llego al Coll d'Estenalles (871 m.). Hace un día de perros, toda la sierra está completamente tapada por nubes y boira, la cosa está tan jodida que se me pasa por la cabeza dar la vuelta. Tenía la esperanza que se levantaran algo las brumas, con la salida del sol y tal, pero nanai. La cosa sigue y no parece mejorar. Sin embargo, tampoco tiene pinta de lluvias así que tiramos millas.
Son las 10:00. Aparco en el area enorme donde están las oficinas del parque natural y, cuando voy a bajar a la Akane, ha potao, pobrecilla. Con tanta curva, y yo que no iba precisamente despacito... Así que me lío a recoger el merdé y tal y, namás bajar a la perra, se pone a truñar en plan diarreico. Hijaputa! pienso, como ahora se ponga mala y me dé el viajecito...
Pero en principio parece que está bien, así que tiramos millas. Encaramos la pista hormigonada que sale desde Coll d'Estenalles hasta el Coll d'Eres. De momento, voy a pasar de largo el Montcau, no me fio de la Akane. Además, el Montcau es roca pura y me da miedo que a la perra se le jodan las "almohadillas" de las patas, así que lo dejo pendiente pa la vuelta. En apenas diez minutos estoy en el Coll d'Eres, donde paro a hacer unas foticos y a darle agua al perro. Desde allí sale muy bien definida una pista enorme de PR, señalizado con marcas naranjas y balizas. Tiro dirección a La Mola, y la pista en seguida se planta en los 950-1000 metros de altitud. Sin embargo va llaneando bastante, así que es facilita. Nos ponemos las pilas y avanzamos a un ritmo casi infernal. El entorno es guapo, pero el itinerario inicial no tiene demasiado interés pues es demasiado sencillo. Además, con la niebla y tal, no puedo disfrutar del paisaje. Vamos a saco. En seguida paso el Pla dels Ginebrons, dejándome Els Òbits a la izquierda, pendientes para la vuelta también.
Hago la pequeña bajada del Pla, pero incluso así apenas desciendo hasta los 900 m. Estamos careneando, por decirlo de alguna manera, pero no bajamos demasiado. El entorno se va volviendo más ferèstec a medida que avanzamos. Me cruzo con algun que otro viejo, pero estamos prácticamente solos. A eso de las 11:00 paro a comerme un bocata de pan bimbo y una cola, y tengo a la Akane buitreando de mala manera. Alguna que otra migaja le cae. De momento no se está portando mal, pero la veo poco en forma. Hace mucho tiempo que no se pega una pateada así, pobrecilla.
Seguimos palante, el tiempo no cambia y hay una humedad increible. Encaro la bajada, viendo ya a mi izquierda el impresionante Turó de les Nou Cabres (curioso nombre), con sus paredes verticales. Probablemente hayan vías de escalada a patadas. Pasando por el Turó del Cabrit, bajamos un poco más y encuentro el famoso Morral del Drac, impresionante pared con cara de dragón y una cuevecilla conjunta (de ahí nace una leyenda rollo Sant Jordi con dragón y todo).
Ya veo perfectamente la Mola, aunque no el monasterio, la niebla es muy muy densa. Ahora toca subir todo lo que hemos bajado, por sendas entre canales, con piedras caídas e improvisadas cuevas, un entorno muy montserratino pero incluso aún más interesante geológicamente.
Cuando me doy cuenta, alzo la vista y veo gigantesco el monasterio que, no se por qué, esperaba verlo mucho más pequeño pues tenía el recuerdo de la llanura de la Mola bastante más grande. Estoy a cinco minutos, pues, así que avanzamos con la calma, recuperando aire. Son las 11:45 y llegamos al monasterio. El altímetro no me defrauda y marca 1096 m. (se va apenas 5 metros pues la Mola se encuentra a 1101). Foticos de rigor, le damos la vuelta y nos encontramos a los burros que usan para subir las cargas al restaurante del monasterio aparcaos a fuera. La Akane les ladra un poco, cómo no, y entramos a ver la iglesia. Ato a la perra y hago la visitita de rigor, es una construcción muy austera, pero me encanta. Románico total, espectacular. Salimos a fuera, paso del restaurante donde intuyo que hay un par de viejos.
Sigue habiendo mucha niebla, así que desde la mesa de orientación apenas intuyo el Turó de les Nou Cabres, no más lejos. Aparece algún que otro excursionista solitario y, cuando empezamos a bajar, entre una cosa y otra a las 12:15, me cruzo con un grupito de 4 o 5 yayos. La niebla parece que empieza a escampar y, cuando estoy en el Morral otra vez, me giro y ahora sí que se ve el monasterio perfectamente.
Avanzamos rápido, alcanzando en seguida el cruce donde, ahora a la derecha, me queda el camino dels Òbits. Decido acercarme pues, según el tronadísimo mapa de la Alpina (sí, de los viejos, los de los libritos naranjas) la pista hace un giro y luego puede volverse al Pla dels Ginebrons. Avanzo entonces dirección E, no demasiado, y enseguida me encuentro en Els Òbits. Unas curiosas formaciones, cuevas, abrigos, etc. a pie de roca. Es bastante espectacular, y lamento no llevar una linterna para meterme un poco a dentro a chafardear. Oigo todo el rato un crugido bestial, y me parece que es algun tipo de grajilla o cuervo. Sin embargo, nos acercamos a una bassa, y la Akane espanta un pedazo de sapo. Menudo vozarrón el hijoputa...
Sigo bordeando esa carena y en seguida llego a la llamada Font Flavia. Desde allí la pista hace un giro bastante bestia, así que sigo avanzando. La pista continua por una zona que no veo muy clara, los caminos se van perdiendo y hace cacho que no hay señalización alguna. El mapa viejo no parece muy fino, y llega un momento en que pierdo las referencias. Me da la sensación de estar avanzando demasiado al E, pero el camino debe regresar al W bruscamente a partir de la fuente. Miro la brujula y es cierto, parece que me estoy orientando hacia Sant Llorenç Savall, por así decirlo. No lo veo nada claro, busco las pistas de los alrededores, pero todos los caminos se pierden en la maleza. El bosque es bastante denso y no tengo referencias visuales. Con el giro alrededor de la mole dels Òbits he perdido las referencias N-S de la linea Montcau-La Mola, así que lo veo todo confuso. Y la brújula del reloj que tengo no es demasiado fiable, la verdad, me lo ha demostrado en varias ocasiones. Señala al S!!! Como puede ser, sí yo debo avanzar hacia el N o, como mucho, al W para recuperar la carena. No me arriesgo, aún conservo la referencia del camino que traía conmigo hasta la fuente, así que asumo que lo más inteligente es rehacer camino hasta el cruce dels Òbits.
Para eso la Akane me va de perlas pues, para no perder tiempo, la achucho y hacemos la ruta corriendo, ella delante. Rehace el camino perfectamente, mucho mejor que yo, así que deposito mi confianza totalmente en ella. No me defrauda y regresamos a la fuente, a las cuevas dels Òbits, y finalmente al Pla dels Ginebrons. No se que ha pasado, me quedo con la mosca detrás de la oreja, pero prefiero estudiarlo tranquilamente cuando lleguemos al Montcau.
El camino lo rehacemos en seguida, a buen ritmo, y a eso de las 13:30 estoy de nuevo en el Coll d'Eres. Allí hay un grupo muy numeroso de niños, de alguna escuela, con sus profes, armando follón. Las niñas se paran todas a tocar a la Akane, que curiosamente no ladra a ningún crio pelmazo ni se raya con nadie. Quería pararme allí a comer, pero prefiero tirar para el Montcau, que se ve solitario. Examino a la Akane y está en buena forma, algo petailla, pero tiene mecha para subir. Le miro las patas y está bien, así que pienso "si se las jode ahora pues no pasa ná, ya estamos casi en el coche". Así que encaro para el Montcau, bastante a saco, y en 10 minutos estamos arriba. El altímetro marca 1055, un margen de error mínimo, pues en realidad son 1056 metros.
Me encanta esta montaña. Como no veo gente alrededor, decido comer en la cima, en la misma mesa de orientación, apenas un par de bocatas de pan bimbo y una manzana. La Akane ni siquiera se tumba, está merodeando por allí, olisqueando, y algun que otro pedazo de manzana le cae. Se ha portado como una campeona. Son las 14:15 cuando decido bajar de la cumbre del Montcau, por el camino de piedras que baja directo hasta el Coll d'Estenalles. A la media estamos allí, en la frago otra vez, así que carretera y manta. Buenísima ruta montañera!
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