sábado, 3 de junio de 2017

GRAND PARADIS, 2017 (primer cuatromil)

 Entrada para narrar la ascensión al Grand Paradís, en los Alpes italianos, de 4060 m. de altitud.


Esta salida fue organizada por el muy honorable club Els Collonuts, como base preparatoria para al año siguiente enfrentarse al techo de Europa, el Mont Blanc. La idea era ser capaces nosotros mismos, sin la ayuda o colaboración de nadie, de organizar dicho evento como primera toma de contacto con un alpinismo de categorida. Durante meses estuvimos hablando las cosas, buscando info, organizandolo todo, y tuvimos varios encuentros informales entre nosotros.

El problema fue que, poco a poco, y a medida que se acercaba la fecha, varios miembros del comando fueron saltando. El primero en descartarse casi de buen comienzo fue el Carles. Tal vez porque se veía sin el fondo suficiente, tal vez por circunstancias de su vida, decidió no acudir. En los meses siguientes, Marc, bastante ausente ultimamente, dio baja. Y a poco de acercarse la fecha de la salida, hizo lo mismo el sr. Xavi. Por lo que el equipo quedó reducido a la mínima expresión: el Angle, el Casanovas y un servidor. Un equipo adecuado, porque teníamos al cabecilla organizador (el Ivan) y al experto en asuntos de rescate y cuerdas (yo mismo), los cargos más importantes en dichas expediciones. 


El asunto fue que el día de la salida, que al final se hizo con un cochecito del Ivan, quedamos pronto el Ivan y yo en Molins y recogimos al Angle en San Andrés también prontito. Carretera y manta, con las paradas reglamentarias, la idea era ir del tirón hasta Chamonix y cruzar el tunel del Montblanc. Una vez al otro lado, ya en tierras italianas de la Valle de Aosta, había que pasar Cormayeur, coger carretera arriba y dirigirse hacia la zona de Valsavaranche, a un núcleo minúsculo llamado Pont, al cual llegamos a eso del mediodía y nos detuvimos allí a comer unos bocatas y tomar algo en el único bar de la zona. Una vez allí, en una grandísima explanada repleta de coches a la espera, nos equipamos bien y organizamos petates y maletas; había cosas que podían quedarse allí, en el maletero del coche, pues a partir de allí sale el camino que, en un par de horitas o así, te deja en el refugio Vittorio Emmanuelle II. Desde la cota del parking, a unos 1900 metros, hasta los 2735 del refugio, la subida es potente. El terreno es pedregoso y va haciendo potentes zigzags hasta alcanzar dicha cota. La subida fue cómoda, y rápida, una puesta a punto para lo que tenía que venir mañana. 

Llegamos al refu a eso de las 7 de la tarde o así, por lo que aún tuvimos tiempo de reconocer el terreno, tomarnos unas cervecitas (birra Moretti, buenísmimas) y preparar las cosas. La cena, como de costumbre en estos sitios, de rancho, pero bastante contundente. Nos encontramos con muchos españoles, y observo que todo el mundo allí va equipadísimo, a la última en todo. Casi todos llevan botacas de altísima montaña La Sportiva (incluido el Casanovas), y yo en cambio llevo las Asolo de media montaña que, aun siendo impermeables, no están preparadas para grampones ni para travesías de tanta nieve. 

Nos vamos a dormir pronto, pues al dia siguiente hay que madrugar mucho. La idea es levantarse a las 3 de la mañana para desayunar en el refu, prepararlo todo y comenzar a andar. Hay muchísima gente, por lo que se prevé que al día siguiente haya follón para todo.

Así fue; nos levantamos super pronto, antes que el gabacho tonto que nos tocó en nuestra habitación de cuatro, y preparamos todo. Desayunamos rápido y, en seguida, salimos a fuera a acabar de cuadrarlo todo. La visión al salir del refu es espectacular, de esas inolvidables y que te marcan de por vida: en plena oscuridad, a las 3:45 de la mañana, una hilera de lucecitas marcaba el camino a seguir de forma clarísima y rotunda. La atmósfera estaba clara, sin nubes, por lo que el rastro de luz dejado por todas las cordadas que salían antes que nosotros era imborrable e imposible de no seguir. La visión, ciertamente, era mágica, alucinante, sobretodo en el contexto de dónde estábamos y hacia donde íbamos; tal vez la estampa más bella y emocionante nunca sentida en mi experiencia montañera, aderezada con la sensación de reto brutal por conseguir; un primer 4.000. Visto lo visto, con la cantidad de gente que se nos estaba adelantando, había que mover ficha y tirar palante. En seguida nos organizamos y decidimos salir sin encordar, pese a que varios grupos ya lo estaban haciendo. Muchos otros no, evidentemente. La nieve aún no era omnipresente, pero en cuanto cogieramos el glaciar del Gran Paradiso, habría que hacerlo (la decisión inteligente era hacerlo allí, sin presión de nadie, ni de las cordadas que lleváramos por detrás, ni del clima, ni de nada, pero bueno; error garrafal). La salida era casi coger tanda. Nos metemos entre dos grupos encordados, nosotros sin cuerda, y palante. Era imposible ir más rápido, había una caravana de gente bestial por delante nuestro, por lo que el ritmo impuesto era tirando a bajo y al menos a mi me sirvió para coger el ritmo correctamente. De vez en cuando una cordada de gilipollas adelantaba por algún lateral; debían ser Kilians de estos imbéciles menospreciando a la chusma que tienen el absurdo deseo de hacer lo mismo que ellos. La sensación, ciertamente, no era de alta montaña chunga, rodeados de tanta peña y en unas condiciones tan poco "extremas"... 

Pasado el rato, pero, las cosas se fueron poniendo en su sitio. La luz del sol empezó a brotar y a mostrar la realidad tal y como era; del refu para arriba la atmósfera era perfecta pero, por debajo, era imposible ver nada. Un manto bestial de nubes cubría todos los puñeteros alpes. Nosotros, por arriba, podíamos ver las cumbres de nuestro entorno, poco más. El Gran Paradiso, evidentemente, aún no era visible. Sin embargo, la sensación era que la bruma y las nubes iban subiendo rápidamente hacia la zona donde estábamos (mas arriba); algun tipo de efecto Föehn o algo parecido a cuando las nubes se levantan en el Pirineo cuando aprieta el sol por la mañana. El avance de los grupos, además, se había desacordoneado bastante, y la distancia entre grupos se había hecho evidente. Los mas torpes (la gran mayoría) ya estaban bastante por detrás nuestro, por lo que nuestro avance estaba siendo muchísimo más ràpido. El hecho de no encordarnos, supongo, nos dio esa ventaja. A partir del punto en que el glaciar del Gran Paradiso se une con el otro, llamado de Lavecieu o algo así, el camino ya no era una fila india; había terreno para recorrer, y cada cordada escogía su ruta. Supuestamente, esa es una zona donde, habitualmente hay grietas en el glaciar, séracs y otras formaciones habituales de alta montaña. Aquel año, las nevadas brutales habían creado un manto firme y continuo que daba falsa sensación de seguridad. Nosotros fuimos por rutas bastante directas y subiendo bastante a saco. El Ivan Casanovas ya había calentado motores y se puso a tirar como un cabrón a un ritmo potente, lo cual nos dejó al Angle y a mi bastante por detrás. De cuando en cuando, alguno de los grupos que adelantábamos nos hacian gestos o nos gritaban cosas del palo "hay que ir encordado" o así, en italiano o en gabacho, advertencias a las que hicimos caso omiso visto el nulo peligro que, al menos yo, percibí en la ruta. A día de hoy, reconozco que aquella gentuza tenía razón y que debíeramos haber ido encordados pues tal vez la nieve hubiera podido cubrir las grietas del glaciar, pero tal vez pisar sobre dicho manto nos hubiera podido precipitar en una de ellas. 

Con esta dinámica, estúpida por nuestra parte, pero que por otro lado nos hizo avanzar rapidísimo (aparejándonos con los Kilians que criticaba yo en el párrafo anterior) nuestro avance rápido nos dejó completamente solos en la parte de la subida chunga a las crestas. El espolón rocoso de arriba del glaciar Lavecieu lo alcanzamos bien, y en ese punto la ruta tenía tanta nieve que la tendencia era ir pegado lo más posible a las formas rocosas, para no hundirse en la nieve (llevabamos los grampones, claro). El Angle y yo recuerdo que, de ven en cuando nos ibamos replegando y hablando. Decidimos ir bastante juntos, ya que estabamos perdiendo al Ivan que, cabezón, tiraba para arriba sin detenerse. En un punto, el Angle y yo incluso hicimos un pequeño break para tomar algunas barritas de esas y beber algo de Aquarius, o agua, o no recuerdo bien. En ese pequeño espolón rocoso donde nos paramos, fuimos conscientes que la bruma y las nubes nos iban a alcanzar, y que ibamos a perder las referencias visuales (desde allí no se veían las palas finales del Gran Paradiso pero si la ruta bastante trazada). Decidimos seguir adelante, aunque el Angle me iba diciendo que iba muy apurado. Yo cada vez tenía al puñetero Ivan más lejos; de cuando en cuando veía que se paraba a esperar, pero el pobre supongo que se ponía nervioso de ver nuestro avance tan lento en ese punto (aunque tan lentos no debíamos ir cuando eramos de los primerísimos del día, pero bueno). 

Recuerdo como si fuera ayer mismo el momento en que la nube y la bruma me alcanzó de lleno. Dejé de vislumbrar al Angle por detrás mio en seguida, y, pese a querer seguir avanzando rápido para pillar al Ivan y decirle que se reagrupara con nosotros, me fue imposible alcanzarlo. Su ritmo, siempre tan fuerte, era imposible para mi. El asunto es que, sin darme cuenta, me hallé en mitad del follón, totalmente rodeado por las nubes y con visión cero, sin saber donde tenía ni al uno ni al otro. Cuando fui consciende de dicha reflexión, decidí detenerme. El Ivan estaba perdido, pero el Angle debía ir detrás mio, por lo que si lo esperaba, podríamos subir juntos esa fase. Pararse, con el frío que se giró de golpe, tampoco era opción, y me di cuenta a la que llevaba 5 minutos quieto. Estaba perdiendo el calor corporal obtenido del esfuerzo, y mis manos y pies empezaban a ultracongelarse. Las botas de mierda que llevaba no ayudaban, claro. Con buen tiempo y solete, no problemo. Pero, en el momento en que la temperatura bajó drásticamente, empezé a notar la humedad calada por todas partes. El puñetero pantalón rojo que llevaba era un Trango de estos de montaña seca, nada de impermeable, por lo que mi único punto fuerte era la chaqueta North Face que cumplió con su función. Decidí avanzar muy lentamente, dandole tiempo al Angulo para que, solo que llevara un ritmo medio normal, me pudiera alcanzar. Luego me dijo que en aquel punto estaba con una pájara potente, que estuvo a punto de darse la vuelta varias veces y que su avance fue lentísimo.

Por lo que, de tal modo, los tres fuimos subiendo, cada uno a nuestra puta bola, por separado, en el peor punto de la ruta, la parte alta del glaciar. En algun punto, a mi izquierda me pareció intuir las siluetas famosas de los Gendarmes que son la antesala de la subida final y de la cresta característica del Gran Paradiso. Toda esta ruta la hice con el piloto automático, a una velocidad que me pareció lentísima, aunque nadie me adelantó, ni me crucé con nadie, ni nada. En una montaña repleta de peña, me sentí absolutamente solo. Realmente, estabamos siendo de los primeros en llegar, y todo el gentío venía muy por detrás nuestro, por lo que era imposible que consiguiera ninguna referencia. Dentro del mar de nubes, la única referencia que teníamos eran las pisadas de los anteriores montañeros. Al no haber tormenta ni demasiado viento, eran visibles, y gracias a ello imagino que fuimos esquivando las consiguientes grietas del glaciar. Una puta locura, irresponsable, que no pudimos solucionar hasta que el que estaba en cabeza, el Ivan, decidió detenerse. En algún momento, pasada ya la fase nubosa bestial, llegado al repecho superior de arriba del todo, decidió detenerse a comer algo y a esperarnos. El problema fue que cuando llegué yo, el segundo, el pavo hacía casi 20 minutos que esperaba y, al encontrarlo, estaba tiritando y ultracongelado, casi con hipotermia. Me lo comentó, que llevaba tanto rato parado que se había enfriado y que tenía que moverse. Pero aún faltaba el otro, el Angle, que yo había perdido de vista desde hacía mucho y no sabía si continuaba o se había dado la vuelta. Fatal. Le dije al Ivan que se moviera, que avanzara, pero no quiso (inteligentemente), prefirió el reagrupamiento. 

Pasados otros buenos 15-20 minutos, apareció el Angulo, que se había reagrupado con una gente que lo habían alcanzado por detrás. Este grupo nos adelantó allí, en el espolón rocoso que nos quedaba a la derecha y que parecía la antesala de la cresta. Las nubes empezaban a disiparse algo, y ligeramente podíamos vislumbrar la cumbre, lo cual fue una dosis de motivación para un momento en que el único que estaba mas o menos bien era yo: Ivan estaba completamente helado y el Angle cansadísimo. Decidimos detenernos 5 minutos más para comer y beber algo, últimas energías antes del ataque final, y nos pusimos en movimiento. Imagino que el pobre Angle se debió cagar en nosotros, pero no había otra. Otra cordada nos adelantó entonces, mientras comíamos. Y la marabunta debía estar por llegar, no creo que en ese punto les llevaramos demasiada ventaja. Por lo que era moverse sí o sí. 

El avance fue lento pero seguro. Esa es una zona donde realmente no hay que encordarse, por lo que tampoco lo hicimos, así que el ascenso completo a la cumbre iba a ser sin cuerdas... En media hora o así (no lo recuerdo exactamente) estábamos a pie de las rocas finales. Yo, que en el collado y los glaciares, especialmente cuando pillaba tramos de subida fuerte, fui bastante apurao y mal, ahora tenía un subidón importante, sobretodo cuando pude avistar vagamente la pedazo de "oreja" de rocas superior tan característica. Ese es el "efecto Frodo en el Monte del Destino" más potente que he sufrido en mi vida. Cuando llegamos a pie de la travesía de rocas final, yo estaba por las nubes (bueno, bastante más por encima). La nubosidad tan grande que había nos quitaba patio, y la sensación de profundidad o vértigo era imposible. Las fotos que tenemos del momento hacen gala de eso, pardiez, son borrosas y horribles, con cero vistas. Cuando tocó abandonar nieve y empezar a pisar roca, decidimos no dejar los grampones y hacer la travesía con los mismos, por un tema de seguridad por si acaso había hielo y tal...

En aquel momento, el Angle sufrió un bajonazo importante y decidió unilateralmente no hacer la travesía final, los ultimos metros hasta la virgen blanca de la cumbre. No hubo manera de convencerlo, y yo mismo le dije que subiría dos veces: una con el Ivan para que él descansara y luego, a la vuelta, otra vez con él. Creo que el asunto que le daba mas yuyu era el patio, las alturas y el puente de roca final con la caída brutal que existe. 

Así que el Ivan y yo, conmigo por delante, entramos en la pasarela de roca practicamente horizontal del final. Con los grampies, y sin nadie por delante ni por detrás (cosa rara e imposible en tales lares) cruzamos los pasos finales con tranquilidad; yo con el subidón de mi vida y una renovada fe en la virgen María tras avistarla en la distancia, tan blanca e impoluta. El paso final, el que hay que equipar con cuerdas, lo vi tan fácil que le comenté al Ivan si sacabamos cuerdas o no. El Ivan lo vio igual de fácil y, ayudado tan solo por un par de bagas de anclaje que instalé en las chapas de inicio o final como seguridad, hicimos el paso sin demasiados problemas. La verdad es que la sensación de vacío tampoco la tuvimos pues, con la bruma espesa que había, no se veía demasiado hacia abajo...

Llegamos hasta la mismísima virgen, yo con el subidón más bestia de mi vida, con una sensación de éxito total, nos hicimos las fotos de rigor, en las cuales se aprecia la "suerte" que tuvimos de estar completamente solos y sin las habituales colas y follones que se hacen tanto de ida como de vuelta. 

Al regreso, el Angle estaba tiritando y hecho polvo de estar tan quieto. Le insistí para que hiciéramos juntos él y yo la cumbre, que eran apenas 15 minutos desde allí, pero no hubo manera de convencerlo. En aquellos momentos, varias cordadas aparecían por allí, instalándose por los aledaños, preparándose para el ataque final. Por lo que le insistí por última vez: si toda aquella gentuza se nos adelantaba, entonces sí que nos iba a tocar esperar un buen rato... Pero no hubo manera. El Angle estaba rayao, con un bajonazo bestial, y lo más acertado era, entonces, bajar y recuperar fuerzas. A mi, la bajada nunca me cuesta demasiado, por lo tanto no hubo demasiados problemas. En el momento de largarnos, la pedazo de nube que nos invadía había empezado a bajar y todos aquellos que ahora iban hacia la virgen iban a tener unas mejores fotos que nosotros, pardiez. Hay una imagen de un par de grupos en la canal con un cielo azul asomando por encima que me da una rabia cada vez que la veo.... jajajaja

Nosotros, a lo nuestro. Empezamos a bajar y a partir de aquí nos cruzamos con unas cuantas cordadas más. Muchas otras imagino que abandonaron cuando las nubes atacaron la cumbre; otras sencillamente debieron detenerse, pues de bajada nos cruzamos con demasiada gente. No podían ser tan lentos, por Buda. La bajada se llevó a cabo sin demasiados problemas, con una progresiva mejoría del Angle a medida que íbamos rehaciendo camino. Una vez el refugio a la vista, todo parecía ya agua pasada. Al pie del glaciar principal, un helicóptero de salvamento apareció de golpe y se dirigió directamente a la zona de la cumbre, y por allí desapareció del todo. Algo habría sucedido? El clima en la cumbre era ahora buenísimo, un cielo totalmente azul y prácticamente ninguna nube...

Llegados al refugio, nos tocó descansar y recoger bártulos, pues aún nos quedaba la pateada hasta el coche. Así que no nos entretuvimos mucho. Descansamos un poco, comimos algo, y para abajo a toda pastilla. En cuanto estuvimos en el coche, cambio de petates y mochilas, y carretera y manta. La idea era ir hasta Chamonix donde el Casanovas había reservado en una Gite, una especie de albergues raros para montañeros y viajeros, que en este caso quedaba a las afueras del pueblo. Lo primero de todo fue ir allí e instalarnos, conocer a la jefa (una gabacha enorme con mucha pachorra, pero que parecía buena mujer), y allí nos instalamos en la parte de arriba, una sala enorme infestada de literas, en la cual teníamos asignadas las nuestras. Nos duchamos, con la alegre sorpresa de que los vestuarios eran mixtos y una alegre gabacha se paseó por delante mío alegremente con toda su alegría al aire. Un paleto como yo no estaba preparado para ello, ciertamente. En el otro extremo totalmente opuesto, había una peña de motards tipo Hell Angels o algo así instalados por allí, privando birra a tutiplén. Era un lugar pintoresco, ciertamente.

Una vez instalados, decidimos salir a ver Chamonix, a celebrar nuestro éxito allí y a cenar algo en condiciones, pues llevábamos dos días a base de bocadillos y comida de rancho. Chamonix resultó adorable, muy bonita y muy comercial (en algunos casos me recuerda a Andorra), pero más especializado y técnico en asuntos de montaña; hay mil tiendas de material y ropa montañera, pardiez. En una cervecería que tenía buena pinta nos endosamos una jarra de medio litro de Stella Artois (muy buena, por cierto) cada uno. Luego, buscamos un lugar para cenar y resultó difícil, pues había muchísima gente, pero acabamos en una pizzería bastante crema donde me jinqué una pizza buenísima.

Después, nos seguimos paseando por allí y acabamos en una especie de tasca irlandesa o algo así donde estaban dando el partido de la final de Champions, Madrid-Juve (que lamentablemente acabó ganando el puto Madriz), y mi sorpresa fue que la gente de allí iban bastante más a favor del Madrid que de la Juve. La tirria a los italianos, supongo, teniéndolos como los tienen tan cerca (tan solo cruzar el tunel), en especial la ciudad de Turín, no demasiado lejos de allí. Pensaba que los gabachos odiaban a muerte a los españulfos, pero parece que, tal vez, no tanto como a los vecinos más próximos... Desde luego, cuando ganó el Madrid, hubo aplausos, silbidos y cierta celebración.

Finalmente, regresamos a la Gite, nos pusimos a dormir, caímos redondos, y hasta el día siguiente. Tocaba ya poca cosa; recoger, cargar el coche y, eso sí, una nueva vuelta por Chamonix para pillar algún chuvenir para las familias, ya que ayer noche la mayoría de tendetas de estas las pillamos cerradas. A los nenes les compré una libretita y un monederito, y unos chocolates suizos que tenían buena pinta; a la Suli, un pack de cervezas del Montblanc, que habíamos probado cenando y nos pareció muy buena.

Ahora sí, carretera y manta. El regreso fue plácido y sin incidentes destacables, autopistas y carreteras sin masificación, una parada para comer en una area de servicio en Montpeller o así, y llegada a casa a media tarde, a una hora razonable. La experiencia, una vez superada, queda en mi historial montañero y personal como un hito insuperable. Primer cuatromil!!!






jueves, 25 de agosto de 2016

Clot d'en Goda (por Vià)

Vià / Neni / Erik:


100. Obaga

-Per la canalla (Erik)


101. L'orella

-L'otorrino (Erik)


92. El trencat

-Tant amics (3+) (Neni y Vià)

-Balet (4 sit) (Neni y Vià)

-L'escudelleta (4+ sit) (Neni y Vià)


94. El rovello

-Lactarius (5+) (Neni)

-El joanet (4+ sit) (intentado)

-Deterrimus (5) (intentado)

-Llibertat (6a) (intentado)


62. El formatget

-"Travesia" (Neni y Vià)


¡Que decir!


Llevábamos meses sin hacer nada, así que esta vez fuimos a bloque ( ¡para estrenar de paso el crashpad que se pilló el Neni! ) a La Riba, al Clot d'en Goda.

Tuvimos acompañante de lujo, el Erik, que no solo se portó super bien, sino que además se lo curro infinito en las vías que probó. ¡Chapeau!


Empezamos cansando un poco al Erik, porque venía motivado del coche, hizo con alguna ayuda un par de vías facilitas, se le notaba que no estaba a tono, por haber escalado poco y por estar más nervioso. La Obaga y L'Orella son bastante buenas para los nenes, más aún con crashpad, lo único las plantas, había muchas y mucha hoja seca, así que no nos liamos mucho por miedo a un resbalón del chaval.


Luego fuimos a la zona inmediatamente superior, con los noventa-y-pocos. Recordaba esa zona como chula, pero debió ser cuando estaba rocoso, pues la vi muy dificil, y apenas pudimos hacer un par de vías.


La primera era demasiado fácil, pero las otras 2 fueron perfectas para nuestro nivel. De nuevo se notó que bloque = explosividad, algo que ninguno de los 2 teníamos en ese momento. Las hicimos, e incluso un par de veces alguna, pero pasaron un poco de factura.


Fuimos de ruta hasta un objetivo claro, pero a medio camino nos topamos con la 94 (que ahora veo que me moló un montón en una reseña anterior del día que fui con Gerard)


El Neni abrió con algunos problemas, pero se desenvolvió bien. Al verlo, pensé que podría hacerla, y me peté bastante, no pude completarla, cuando 1 año atrás la hice con facilidad, ¡ah.. el petamiento!


A ese pedrusco le dimos infinidad de pegues, en serio, ¡MUCHOS! Pero no hubo manera, no quiso caer, y nos quedamos con las ganas. Por otro lado el hecho de estar controlando al chaval, que se impacientaba, el perro dando por saco y sobretodo el solaco que empezaba a tostar la calva, pues imagino que complicó más las cosas.


Finalmente nos dimos por vencidos y fuimos al río a comer y refrescarnos. Como en el Formatget había peña fuimos un poco fuera del camino, a un lateral del río con sombra. Allí Akane se dió un buen baño, el Erik se remojó una y otra vez en busca de peces y el Neni y yo nos apalancamos una buena horita, papeando, descansando y contando batallitas.


Acto seguido fuimos unos 40 min más al Formatget, a probar la travesia, que salió bastante bien, aunque a esas alturas teníamos las manos reventadas y bastante petamiento. Cerramos chiringuito y nos piramos a tgn a tomar algo bien fresquito.


¡Otro día más!

sábado, 15 de agosto de 2015

Mola de Genessies (muntanyes de Tivissa-Vandellòs)

Durant els dies de vacances a Calafat, dies de platja i piscina amb nens, bàsicament, sempre m'agrada fer una petita escapadeta en solitari a algun dels cims propers de les serres de Tivissa i Vandellòs. La darrera vegada havia estat el Molló Puntaire, així que aquest cop vaig decidir tirar una mica més cap a l'interior, més cap a la banda de Tivissa. Mirant el mapa i consultant alguna que altra web vaig acabar decidint-me per la Mola de Genessies, cim de curiós nom que, probablement, em va fer més gràcia per la semblança amb "Genesis", potser... El dubte era si emportar-me l'Akane, xaruga i feta caldo ja, pobreta, o deixar-la a casa. Finalment vaig pensar que no era una ruta ni massa dura ni massa llarga i, si havia alguna grimpadeta, ja la carregaria com fos jo mateix. Es ben cert que, a aquestes altures, la gossa ja no pot grimpar sola, no te esma per a fer segons quins salts.

Fos com fos, el dimarts dia 9 de juliol em vaig aixecar cap allà les sis del damatí i, tot i tenir-ho tot preparat des del dia anterior, vaig acabar sortint de casa poc abans de les 7h. La meva idea era fer la ruta lo mes aviat possible, primer per no menjar-me tota la calorada a la pujada (estavem en uns dies d'onada de calor saharaui fastigosa) i, sobretot, per arribar aviadet per anar a la platjeta amb la canalla.

Carretera i manta, la furgoneta preparada, i cap al coll de Fatxes s'ha dit. Passat Vandellòs, en direcció a Tivissa, es troba aquest petit port d'una alçària de poc més de 400 metres que te una carretera molt correcta, tot i que recordo que molts anys abans l'havia feta algun cop (en alguna sortida amb la facultat) i que era bastant més horrible. Abans d'arribar al nucli de Fatxes (tela marinera el nom, redeu) surt una carretereta tortuosa a l'esquerra en direcció al nucli de Gavadà. Seguint la pista uns 4 kms ens trobem un trencall a la dreta que ens deixa al mateix mas de Genessies, punt de partida de l'itinerari i a l'explanada devant del qual aparco el cotxe.

No em vull entretindre a investigar el solitari i una mica tètric entorn del mas, penso que ja ho faré a la tornada, ara no vull perdre temps i tampoc les bromes matinals que encara tapen el sol. Per tant, agafo camí avall i començo a deixar enrere uns quants camps de conreu abandonats. La carretera encara està asfaltada però de seguida es torna en pista forestal de terra i, molt poc després, trobo un encreuament senyalitzat (la unica senyalització de tot l'itinerari). Un pal molt ben plantat m'indica que cap a dreta i esquerra surten dos rutes que van directes a la Mola de Genessies, cadascuna d'elles per un collet diferent. A l'esquerra, el del Rourar; a la dreta, el de "nosequecullons". Em decideixo pel primer, tal i com havia estat estudiant el dia abans, doncs el segon semblava una mica més perdedor i travessava més a saco les màquies mediterrànies que, amb bambes i pantalons curts, potser no era gaire bona idea atravessar.

El caminet que porta al coll del Rourar es preciós, de veritat. De seguida es converteix en una senda de cabres, coberta per la vegetació, molt frondosa i esquerpa, plena de gatoses i garrics, aritjols i esbarzers que, si et descuides, t'esgarrinxen per totes bandes. Els bessons descoberts ben cert que em van quedar fets un "mapa", com hi ha món... Als primers compasos ja veig que l'Akane ja no es ni de bon tros qui era, pobreta, i es va quedant enere. L'haig d'anar cridant tota l'estona, tot i que no hi sent gaire bé, tampoc. Però la vaig encoratjant de tant en tant, i quan la veig cansada li dono aigua i li mullo el cap i el nas, pobreta.

Avancem molt ràpid, a un ritme fort de pujada, per unes pendents bastant agudes que, tot i plenes de pedrissar tipus tartera, no m'endarrereixen els pronostics. El camí es feréstec, solitari, no se sent civilització de cap mena. Ocells cantaires, alguna cigala matinera, però cap signe d'humanització. La silueta imponent de la Mola de Genessies comença a entreveure's abans d'arribar al coll, i es una visió molt bonica. Un munyanenc avessat com jo, que ha fet tresmils i tot tipus de cims al pirineu, escalant, amb neu, etc. no puc deixar de pensar com es de relatiu el valor que donem a les coses segons la fama que tenen, segons els valors numèrics que solen condicionar-nos sempre... En realitat, aquest cim es molt més encantador que molts dosmils pirenencs, certament. Un Taga es aborrit com una mala cosa, per exemple. En canvi, la solitud i l'entorn salvatge d'aquestes muntanyes, tant oblidades pels muntanyencs, per a mi tenen un encant especial.

Arribats al coll de Rourar cap a la banda dreta i de forma molt directa es dibuixa un corriol que, de tant en tant, ens queda marcat pel piles de pedres. Ens aturem un moment, torno a donar aigua a la gossa, i continuem a bon ritme. No portem ni vint minuts. El camí avança per les cingleres occidentals de la Mola, i poc a poc va endinsant-se més en les mateixes. Arribat un punt, el camí es veu totalment definit doncs a la mola superior s'hi entreveu un tall cap all'a a la seva meitat on, segurament, pujarà el caminet que, des de lluny, sembla impossible que pugui assolir aquelles cingleres sense haver d'escalar un bon tros en vertical...

Realment, hi ha diversos punts en que s'ha de grimpar de debó i, pert tant, m'hi veig obligat a agafar a la Akane a lloms, o durla penjim-penjam a la mà agafada pel seu arnés. Es una escena una mica còmica, la veritat, però no hi ha absolutament ningú que la pugui veure. En un punt de la pujada, en una mitja tartera que estem creuant tots dos, decideixo treure el mòbil per fer alguna foto de record, i aquest malparit em fa una bona passada. Sí, un eurillo que duia sueltu a la butxaca s'enganxa a l'imant de la carcassa i, en treure'l, el putu euro cau a terra. Sento un "cling", però quan paro atenció ja m'es impossible detectar-lo. Entre el munt de pedres de la tartera em resulta IMPOSSIBLE trobar-lo. Remeno una mica el pedrissar, però penso que encara es pitjor perque la moneda deu estar enfonant-se encara més entre les pedres... Bé, com a bon català em resulta desagradable perdre calés d'aquesta manera, tot i que no em treurà pas el son.

Després de varies grimpades més arribem tots dos al pas que ens deixa directament sobre la cinglera. En aquest punt el camí s'obre cap a dues bandes, cap als dos cimets dels que es composa la Mola. A l'esquerra es troba el caminet que porta al pic inferior, on hi han les restes d'un antic poblat ibèric, dels Lacetans, crec, i que em decideixo a anar a visitar amb tot rigor. De seguida ens trobem amb els primers murs caiguts i les primeres estructures de cases i carrers. Després d'haver-ne vist tants (alguns tan reconstruits i alucinants com els d'Ullastret o Calafell, i d'altres de deixats i perduts com Céllecs o Castellruf) em puc fer una mica la idea de com estava distribuit. Realment, l'havien construit en una bona talaia per tal de poder vigilar els enemics. Amb l'avinentesa que l'enemic només hi podia accedir per dos camins: tallant els dos pasos el poblet estava salvat...

Un cop fetes les exploracions de rigor (l'Akane hi va deixar també la seva impromta) decidim refer camí fins al collet de pas i agafar el camí que condueix a la veritable cima de la Mola de Genessies. No hi ha un camí definit ni marcat, però seguint els passos d'aigua i els punts on la roca està més polida es va trobant el pas natural més fàcil de pujada. De seguida, després d'un parell de grimpadetes més, arribem a un pla enorme que està envoltat completament de cingleres. Abans d'arribar al vèrtex geodèsic m'hi dono un bon tomb, abocant-me a les cingleres des de diferents punts, trobant vistes excepcionals. Finalment, ens arribem al vèrtex geodèsic, que està fet pols, i me n'adono que hi ha un cercle metàl·lic encastat al terra, amb la insignia de l'ICC, tot i que no se ben bé quin es el nou métode de triangulació, el que esta clar es que es el nou vèrtex geodèsic.

Ens hi entretenim una estona al cim, tots dos, mentre em foto una llauna de Cola que encara estava fresqueta a la motxilla, donat que el sol només s'ha anat abocant de tant en tant entre les bromes matinals. Realment, ha estat una ascensió agradable, sense grans calorades gràcies a l'espessor del boscam i la falta de sol en gairebé tot moment. Les fotos, això sí, no son gaire lluïdes.

Quan estic decidit a reprendre el camí sento una gralla llunyana. Pero no un au, no; un instrument musical. Algú hi ha en la llunyania tocant la gralla per la muntanya. Penso que no deu ser algú gaire sa del cap, així que decideixo sortir del cim, punt de trobada de primer ordre, per a reemprendre el camí. Em pica la curiositat i, tot i que una de les idees era retornar per l'altre coll, decideixo baixar pel mateix lloc a veure si em trobo amb el grillat.

lunes, 6 de julio de 2015

PEDRAFORCA, PÉREZ PLA & Cía. (28-6-2015)


Llevábamos semanas planificando esta salida. Había varios miembros de la Comunidad, especialmente la Suli, que hacía años que tenían la espinita clavada de subir al Pedra. Ella, por ejemplo, ya desde antes de conocernos y cuando veraneaba en Malanyeu, se había comprado unas Xirucas modelo "Pedraforca" tan solo para subirlo... El Adrià, por ejemplo, había fallado por causas varias en las dos veces anteriores que con el Angulo habíamos atacado la cumbre. El Kim lo tenía en mente de hace mucho tiempo, y llevábamos años comentando la jugada. Al final, tras varias reuniones familiares, se definió un Dream Team que se componía de la siguiente alineación:

Suli - Miki - Isa - Kim - Emma - Jan - Toni - Vià - Geni

Habían algunas bajas de última hora, pues la Lina, la Diana y el Aleix (cuñao del Miki) también fueron posibles expedicionarios, pero por causas diversas al final no pudieron venir. Tras hablarlo en activa y en pasiva y tras suspender el ascenso programado para la fecha del 14 de junio (por el asunto chungo del ojo jodido de la Mammma), finalmente se quedó para el finde del 27-28 de junio.

El comando Moulins, la Suli y un servidor, salimos prontito de nuestro cuartel general, con la Volkswagen California a punto y cargada para la ocasión. Llevamos a los pitufos a casa de mi cuñada, donde iban a pasar el finde, y ellos encantaos de la vida. Salimos para el Berguedà prontito, a eso de las 10h, con destino a Bagá. Allí está la residencia canina Cadí, donde ibamos a dejar en hotel de 5 estrellas a la Akane, tan viejuna ya que resulta imposible llevarla a la expedición. A las 12h estamos ya allí, la soltamos y nos vamos a Bagá a tomar una cervecita en la plaza porxada, bajo la atenta vigilancia de la estatua de Galceran de Pinós. A mediodía hemos quedado en Malanyeu con mis suegros, que subían a comer allí, y así aprovechamos para hacer una buena comilona, más sabiendo que luego ibamos a guarrear de mala manera a los pies del Pedra... Xai a la brasa, unas ensaladitas, mel y mató... Nos atiborramos y salimos a dar un paseo con la Merche por los aledaños, mientras observamos curiosos como se está preparando una "Cursa de Orientació" en los alrededores de Ca l'Anglada. Algunos imprudentes sudan la gota gorda a las 5 de la tarde en las vertientes de la Foradada, cerca de la Font Gran o en dirección a Cal Pigot. Llevan mapas en las manos y van merodeando campo a través, sin demasiado orden ni concierto. Hay una tipa tamaño XXXL que no se ve muy preparada para la ocasión, pero ella con sus mallas ajustadas pasea arriba y abajo en busca de pistas...

La Suli y el menda en Ca l'Anglada, con el Pedra de fondo...


En fin, a eso de las 17:30h salimos de Malanyeu dirección Saldes, donde hemos quedado a partir de las 18h con los comandos Tarragona, no sin antes hacer un trecho de la pista del Gresolet para buscar zonas posibles de acampada. Llegamos los primeros, nos tomamos un café con leche en un bareto mientras la Suli carga el móvil (la batería de la Volkswagen nos ha fallado) y al rato aparece el comando Vallclara; Ime, Toni y Jan. Abrazos, risas, explicaciones a los pies del Pedra, mientras la Ime mira con asombro y respeto la pendiente de la tartera.

-Por ahí hay que bajar????

Fantasmagórica vista del Pedra desde Saldes...

El Toni nos muestra una espectacular herida de guerra: "esquilant" una ovella se ha llevado una coz brutal y lleva un bultaco en la espinilla que lo flipas. No se si será capaz de subir con eso, va chutao de ibuprofeno y de Trombocid, pero parece que aguantará. Es un burraco, la verdad. Xarramos, una cervecita más y, al rato, decidimos ir a buscar una zona de apalanque. Antes, la Suli y yo habíamos detectado varias, pero la mas convincente es el area recreativa de la Serra, donde hay una fuente y varias mesitas. Cuando llegamos, hay allí instalados un par de perroflautas con una Camper, con un chiringuito bestial. Mesita, sillas, fogoncillo... Serán nuestros vecinos durante un par de horas, hasta que se hartan de nuestro follón, nuestros gritos y risas y se piran a acampar a otro lado, un km más arriba en la carretera...
Mientras tanto, varias vacas van bajando lentamente por la carretera, curioseando nuestro campamento. Un toro decide quedarse allí mismo, montando guardia. Nos acompañó toda la noche, a pie de carretera, como vigilándonos. Su silueta iluminada por los focos de los coches en plena noche era curiosa de ver, la verdad.

El Toni persiguiendo al torito... 


A eso de las 22:30h llega el comando Tarragona: Miki, Isa, Kim y Vià. Batallitas, explicaciones, y cena conjunta en las mesas del area recreativa. Decidimos ir a dormir pronto, pues mañana toca madrugón. Hay que salir mega pronto, pues a mediodía el calor podría ser insoportable. Antes de las 24h ya estamos organizando la dormida. En la frago acaban durmiendo seis personas: el Jan y la Isa en la cama elevada; la Suli, el Miki, el Vià y yo en la cama de abajo. Al final, la Suli se acaba trasladando a uno de los asientos estirados. La Ime y el Toni en su coche, con los asientos estirados, también. Y el Kim hace vivac en el mismo suelo del recreativa, con un par de esterillas y una manta de vaca que le dejamos, haciendo compañía al bóvido nocturno.

Desayuno con nuestro bóvido amigo de fondo...

La mañana siguiente amaneció clara y serena. Un sol de espanto iba a esperarnos, así que a eso de las 5:30 ya estaba todo el mundo en planta. Desayuno rápido, recogida de bártulos (la Volkswagen apenas fue aderezada, ya habría tiempo más tarde para ponerlo todo en su sitio...). Eso sí, cada uno recuperó un sombrero pues, según una apuesta hecha anteriormente, había que ascender el Pedra tocado con un sombrero ridículo. No todos cumplieron la premisa, pero servidor llevaba un sombrero tirolés auténtico (comprado en Innsbruck hace años), el Jan llevaba un sombrero de hooligan irlandés, el Vià un casquete marroquí, el Toni un gorro cubano y algún que otro sombrero hortera asomó por allí. Se hicieron los bocadillos para todos, repartimos provisiones, y carretera arriba!
En breve se llega al mirador del Gresolet desde allí, apenas hay 3 kms. Una vez allí, casi a las 7h, el parking está ya lleno, así que toca aparcar el la pista forestal, la que se dirige al lomo sur del Cadí. Aparcamos, nos equipamos con mochilas y bastonets, y adelante.

Henos aquí en el punto de partida. El menda, con sombrero tirolés...


Empieza la subida hasta el refugio, con fuerte pendiente y un variopinto grupete de frikis, cada uno ataviado con un tocado diferente. Llegados al refugio Lluís Estasen, no nos entretuvimos y tomamos camino hacia arriba, camino del coll de Verdet. Seguimos la procesión, manteniendo el grupo cohesionado en todo momento, aunque ya empezaba a despuntar cual iba a ser el ritmo de cada uno. Por delante, abriendo via y como Sherpa oficial, estaba el menda, seguido siempre por el Jan y el Toni. Un pelín más atrás iban turnándose los Pérez Pla, Miki, Kim y Adrià, seguidos por la Suli. En la cola, la Isa y la Ime, cuya asma condicionó el ritmo suyo y del grupo, asunto que por otra parte no fue problema porque así todo el mundo podía ir más desahogado.

Los compases iniciales, con algunos tramos de llaneo, no fueron suficientes para recuperar aire, así que en el punto en que el PR da un rodeo hacia el Este alcanzando casi la canal de Riambau, preferí realizarlo antes que cortar por lo sano, evitando entonces un buen tramo de pendiente. El camino parecía perderse un poco, tuve un par de dudas sobre que sendero seguir, pero con la ayuda del mapa retomamos la senda buena y, en breve recuperamos el camino original. A partir de allí ya no hay más rodeos posibles, cuesta arriba y poco más. El collado fue encarado por el grupo, replegado al completo, con cierta desesperación. Para el colmo de males, en una de las replegadas, veo que aparece el Miki con la suela de su bota literalmente en su mano. El susto colectivo me puso en alerta; incluso me planteé regresar yo solo al coche y traerle unas bambas, o algo, pero el Toni llevaba cinta aislante por doquier, y la Ime una navaja y cuerdas. Con ello, pude apañar un arreglo aceptable, a base de un par o tres de ballestrinques (que casi le cangrenan el pie de lo fuertes que los até), asegurados por un buen porrón de cinta aislante. El invento pareció funcionar, así que seguimos la ruta hacia arriba, habiendo perdido a lo tonto una buena media hora entre pitos y flautas...

El apaño en las botas del Miki. Funcionará?


El coll del Verdet es durillo, la verdad, y el grupo debía irse replegando cada tres por cuatro. La cuesta cada vez era más vertical, y me preocupaban las asmáticas (Suli y Emma), pero parecía que habían conseguido mantener un ritmo constante de avance adaptado a su respiración, y la verdad es que iban muy bien. Todo el grupo se comportó en el collado, el tramo que yo creía que iba a ser más costoso para el grupo. Llegados al collado, a eso de las 10h, tras tres horas de avance, hicimos un breve descanso. Buscamos unas rocas a resguardo del viento del norte que, pese a la inmensa calor, hacía mella en el cuerpo de lo fresquito que venía. Hubo quien se vio obligado a recuperar la manga larga durante un rato, mientras el Jan se hinchaba de panets de llet, madalenas, Mars, Twix y múltiples otras guarradas. No quisimos esperar demasiado, apenas 5 minutillos, pues el sol parecía querer apretar más aún, y la ruta ahora discurría por roca pura y dura, sin sombra alguna. Así que dimos inicio a la grimpada, acompañados cada vez más por otros imprudentes que habían decidido visitar el macizo aquel día. Delante nuestro, unos venezolanos palurdos, bastante pardillos pese a sus equipaciones full equip ultra profesionales; tras nosotros, una familia friki con un padre calvete que iba de enterao pese a pasarse en exceso de prudente y una niña de unos 10 años que la pobre iba cagaílla.

La grimpada preferí que la abriera el Toni con el Jan, que consideré bastante aptos para tales quehaceres, mientras preferí quedarme atrás con la Suli, para echarle una mano en caso de necesidad (el vértigo es impredecible, y la Suli lo tiene). Sin embargo, todos me sorprendieron y empezaron a subir con soltura, sin problemas en ningún punto, incluso en el tramo ese equipado estúpidamente con una cuerda rosa. Todos iban muy bien, la Isa y la Ime con seguridad, ayudadas por el Miki o por mi si hacía falta, mientras el Vià y el Kim tomaban delantera. Estaba bien porque había un escalador en cada zona de acceso, el Toni por delante, el Vià al medio y yo por la zona de la retaguardia. Los pasos que fuimos escogiendo fueron casi estrictamente los marcados por los puntos amarillos, con algunas variantes notables bajo la escandalizada mirada del papá prudente y su prole. Sin embargo, yo mismo fui buscando la ruta tradicional para ahorrarle disgustos a la Suli, sobretodo. La verdad es que subió muy bien, y en seguida se puso a la zaga de los anteriores, llevando al Kim y al Vià por delante en todo momento. Tras los amagos del fals Pollegó y del Avantcim, tras la última canal llegamos todos a la cumbre del Pollegó Superior a eso de las 11h, a 2.507 metros (antes estaba marcada por 2.498, no se que ha pasado con esos 9 metros de más...)  Alegrías, abrazos, gritos frikis... Todos contentos con el ascenso, especialmente la Suli, que tanto tiempo había esperado en alcanzar ese sueño.

La Suli y el Kim en la cumbre...

En la cumbre, casi a mitad de camino y en el repechón anterior a la mini cruz, el equipo Pérez Pla se detuvo a descansar un rato, esta vez fueron unos buenos 20 minutos. Alguien comió alguna cosilla, yo me tomé una Coke sencillamente, pero aprovechamos para alimentar unas grajillas que con bastante morro, se acercaron a nosotros hasta límites poco vistos.

El Miki y un servidor arriba del todo

La cima iba llenándose cada vez más de peña, incluído alguno de los venezolanos raros de antes, así que la Ime propuso empezar a bajar antes que lo hiciera toda la marabunta. Y así hicimos, dando inicio a la desgrimpada por la ruta que bautizamos como "las Escaleras de Mordor".En poco más de 20 minutos estabamos todos abajo, sin problemas aparentes, pese a que este descenso era una de mis preocupaciones principales (mala memoria la mía, supongo). Antes de las 12h, pues estaba el grupo casi replegado en la enforcadura, admirando el salvaje espectáculo ofrecido por el Pedra y, supongo que algunos, sudando por la aventura que veían que se les venía encima: la tartera.

Encarando la temida tartera...

Reconozco que este "obstáculo" no pensé en ningún momento antes, durante la planificación de la expedición, que pudiera ser tan duro para algunos. Conociéndolos tan bien a cada uno de ellos, estaba convencido que los problemas iban a tenerlos más en la dura subida al collado, por el tema pulmones, o en la grimpada, por el tema vértigo. Y reconozco que me equivoqué de lleno. Todos ellos mostraron sobradamente que superaron con creces tales obstáculos y, en cambio, la tartera se convirtió en una pesadilla para algunos de ellos.

El Miki, de buenas a primeras, hubo de recomponer sus botas. Le metimos más cinta aislante, reafirmamos los nudos, y camino abajo. El mismo y el Jan se me pusieron a la zaga y encararon la tartera desde buen principio como Dios manda; por el centro, buscando las zonas con más pedriza, con más depósito de grava, para poder "surfear" por encima y no resbalar continuamente. Eso es lo que no hicieron los que venían por detrás. Nuevo error por mi parte (mea culpa), no esperar a todo el grupete y echarles una pequeña charla de los beneficios e inconvenientes de la grava suelta. Porque es cierto, cuanta menos grava y más dispersa, mas patinazos. El camino trazado con marcas de PR fue una quimera para todos aquellos que, durante la parte baja de las "escaleras de Mordor" ya habían empezado a patinar. Porque ese camino, que yo jamás había hecho en mis dos anteriores ascensiones (siempre he bajado a saco por la tartera surfeando) es traidor, muy traidor. En inicio parece encarar la tartera por un lateral, zigzagueando, pero luego se va perdiendo a tramos y va encarando pendientes bastante pronunciadas igual, con el handicap de la gravilla. Tan poca grava con suelo duro de fondo es muchísimo peor que el simple hecho de deslizarse clavando talones por las canales de grava de la tartera central. Así que, sin darme apenas cuenta, el grupete formado por la Emma, la Isa, el Kim y la Suli se encaró desde buen principio para el camino. Desde abajo vi como la Suli en seguida se desdijo, dando un giro de 180 grados hacia el Este y retomando los pedrizales. Pese a su desentreno de años en la montaña, ella lleva muchos kms a sus espaldas en la montaña, y seguramente vio mas cómodo deslizarse por la acumulación de piedras que tener que ir haciendo malabarismos en el camino gravoso. El Jan acababa de darse una santa hostia en la que podría haberse hecho mucho daño, así que lo regañé y lo obligué a pararse y esperar. Intentando hacerse el fatxenda, aguantó el tipo, pero se le saltaban las lagrimillas al pobre. El Miki también esperó, y el grupo del Vià, Toni y Suli en seguida nos alcanzó. Este reagrupamiento duró poco; bajamos unos metros más a toda leche, pero al darnos la vuelta vimos que la distancia con el grupete del camino era bestial. Los estuvimos observando un rato y, realmente, parecía que no avanzaban, sino más bien que se alejaban de nosotros...! En determinados momentos vimos que bajaban con el culo pegado al suelo, deslizàndose por algún saliente del camino con más pendiente de la cuenta (olé el camino, pardiez), y para acabar de adobarlo, resulta que a la Isa algún imprudente que andaba por encima suyo le había mandado un par de pedruscos que le impactaron en rodilla y hombro respectivamente. El camino no estaba muy concurrido, y vimos a un abuelete con bastones Quechua que parecía querer ayudarles.
Finalmente, el Toni y un servidor decidimos ir a buscarlos y a echarles una mano de veras, teniendo que remontar la tartera unos cuantos (bastantes) metros cuesta arriba; en mi caso, yo iba con la idea clara de conseguir arrastrarlos hacia la tartera. Creo que en aquel momento estaban medio bloqueados y no atendieron a razones de buenas a primeras cuando llegué y se lo aconsejé, pero me puse delante suyo abriendo camino y, al cabo de un rato, conseguí poco a poco que fueran pisando grava mas densa y uniforme, para que se convencieran de que realmente era un terreno más cómodo de bajar. La Isa y el Kim finalmente me siguieron y los guié en una diagonal tramposa para bajar al centro de la tartera. Una vez allí poco a poco fueron cogiéndole el rollo y, al cabo de un rato, estaban replegados con el grupete de avance que, a instancias de la Suli, se habían parado bajo la sombra de un pino solitario a mitad de tartera, a esperarnos. Mientras esperábamos a la Emma y el Toni (que no consiguió arrastrar a su mujer hacia el centro de la tartera de ningún modo), aconsejé a los otros que fueran tirando millas, agrupados, en busca del trencall a la izquierda que supone el camino definitivo de regreso al refugio. Mientras iniciaban el descenso, de nuevo rehice camino atrás para alcanzar a los vallclarins. Cuando llegué, me puse frente a ellos y les abrí via un rato, intentando en vano alcanzar la tartera lateral que iban todo el rato dejando a su izquierda. El Toni, además, iba rajando con todo aquel que nos encontrabamos; en general, gente que bajaban más rápido y nos adelantaban. Patacazo tras patacado, el Toni iba resbalando continuamente, el cabrón, hasta que un hombrecillo ataviado con sombrero de explorador cutre le soltó la frase mítica que pasará a los anales de la historia familiar:

-Escolta, noi, no parlis tant i mira per on vas, que tota la estona estàs pel terra...!

Llorando de risa, tomé el camino que poco a poco va elevándose a la derecha de la tartera, alejándonos de la misma, para mi decepción. Sin embargo, hubo un punto en que el camino volvía a mezclarse con las piedras grises de la tartera central, y pensé que era el momento. Así que tomé la directa y me metí de lleno, obligando a la Emma a hacerlo también, y entonces el Toni y yo le fuimos indicando como "navegar" por el mar de piedras. En seguida le cogió el rollo y, con la ayuda del bastoncito de los chinos que llevaba, fue bajando con cada vez más soltura. Esta última fase ya me tranquilizó lo suficiente como para hacer los últimos 200 metros a lo bestia, hasta alcanzar al grupete nuestro, ya replegado desde hacía un rato frente al camino del refugio.

Todos reagrupados de nuevo, hicimos un alto para beber agua, explicar batallitas y plantear el resto de la ruta. Con orgullo les indiqué que se habían acabado las peripecias, y que ahora apenas quedaba un camino llano de 25 minutillos hasta el refugio, donde podríamos hacer el alto definitivo y comer (pues algunos apenas habíamos probado bocado y estávamos desmayados). Así hicimos, por lo que de nuevo tomé la delantera, con el Jan como siempre pegado detrás, y avanzamos a ritmo rápido por el bonito camino boscoso cuya sombra agradecimos a horas tan intempestivas. Ya eran las 13:30 cuando alcanzamos el Lluís Estasen, y la alegría fue desbordante, entonces. Nos felicitamos los unos a los otros por la gesta conseguida por la Comunidad, tal vez la más ambiciosa, y buscamos un rinconcito a la sombra donde jincarnos los bocatas. Eso sí, con unas merecidas cervezas que, a precio de oro, compramos en el refugio de marras. Como decía Haddock al final de nosequé album, "tot va bé si acaba bé".

Y así fue. Tras el merecido descanso, descenso rápido al mirador del Gresolet, reequipamiento rápido (cambio de ropas y calzados diversos, en especial el del Miki, que estaba de nuevo en las últimas), y carretera y manta a Saldes de nuevo. Y de nuevo al mismo bareto de ayer donde consumimos nuevas rondas de cervezas, colas, etc. Charla memorable entre todos, narrando las peripecias vividas, risas, batallitas, y recuerdos. Ya tan solo quedaba despedirse y cada cual para su coche, pues el regreso aún era largo. La Suli y yo, además, teníamos que subir hasta Bagà a recoger a la Akane...

Grandísima aventura, sí señor!!!!









viernes, 19 de junio de 2015

OLLETA DE NÚRIA (13-6-2015)



Després de donar-hi moltes voltes a l'assumpte, donat que en principi aquest cap de setmana era el programat per fer el Montperdut, vam decidir-nos per fer la olla de Núria, descartant altres possiblilitats com els Encantats. Els problemes logístics que presenta fer el Montperdut (demanar festa el divendres, bàsicament) i aconseguir que tot el grup pugui coincidir, cosa que va ser impossible (només tres teniem disponible el cap de setmana sencer), van fer-nos canviar de parer. Per últim, i per arrodonir els inconvenients, el dissabte dia 13 donaven un temps de mil dimonis durant tot el dia, en especial a partir de migdia.
Per tant, la proposta era la següent: començar a fer la Olla de Núria pel Puigmal des de Fontalba i anar fent ruta; en el moment en que el temps comencés a capgirar-se, fer via avall per una de les moltes vies directes al santuari: o per Finestrelles, o per Eina, o en l'improbable cas que el temps aguantés, per Noucreus o la Coma del Clot.

I això vàrem fer: a les hores intempestives de sempre, a les 6 del damatí, haviem quedat devant del Santader de sempre (Botín, així et podreixis allà on siguis, cabró). Però, un whatssap de darrera hora d'en Carles ens avisava que s'havia adormit, i que anava una mica tard. Més temps, doncs, per acabar de preparar entrepans i d'altres coses...

Cap a dos quarts ens trobem finalment devant del Santa (Botín, així et podreixis) i agafem carretera i manta. Com veiem que el temps està pitjor del que sembla decidim oblidar lo de Fontalba i pujar amb el cremallera fins a Núria, i des d'allà començar amb el pla de tirar de l'Olla el temps que es pugui. Així ho fem saber al Marc via whatssap, mentre per la mateixa via ens arriben noves molt bones: l'Angulo ja és pare, i ens envia una foto de la Helena, la seva filla!!! Quina coincidència, doncs, el felicitem i agafem tots la seva "energia positiva"...

Poc després arribem ja a Ripoll i, a la rotonda vella coneguda per tots des de la vegada d'Ulldeter, a la mateixa entrada de la ciutat, ens trobem amb en Marc. Deixem el seu cotxe allà, es estúpid pujar dos cotxes fins a Queralbs. Al parking mateix del cremallera comencem a veure certes clarianes que ens donen esperances, així que pujem al primer cremallera, el de les 8h.

Arribats a Núria, ens equipem i comencem la caminada, que evidentment farem per la Coma de l'Embut. L'Ivan i jo agafem la davantera i, tot creuant un ramat de vaques (i algun bou) que ens bramulen amb molt mala llet, iniciem la pujada pel camí del torrent de Finestrelles. Aquell mateix dia hi ha la Ultra-trail Emmona (quin nom més estúpid, valga'm Deu), de més de 100 kms de recorregut, i en algun punt anem trobant fites del recorregut. Mes endevant segur que ens creuarem amb algun dels "makinotes" zumbats que hi participen...

L'ascensió l'anem fent de forma còmoda. Tots quatre estem en un nivell de forma una mica baix, la veritat, tot i que se suposa que aquest cap de setmana era el que estava disposat per a una "gran sortida" com el Montperdut... L'Ivan, amb la seva recuperació del genoll, ha d'anar amb compte i no porta el ritmàs d'altres vegades. Tot i això, agafa la davantera i va a bon ritme. Servidor, tot i haver anat sortint de tant en tant a córrer per Collserola per agafar una mica de fons, em noto una mica rovellat i noto que em falten pulmons per a poder portar un ritme una mica més fort. En Marc diu el mateix de sí mateix, ha perdut "fuelle", i el cunyao també es veu desentrenat i ell mateix reconeix que ha agafat alguns kilets. Tot i així, el ritme es prou bo i, amb alguns replegaments oportuns al llarg de la ruta, en menys de dues horetes arribem a dalt de tot del Puigmal, a 2911 metres. El pugem no per dins del camí de la Coma, sino per la variant que passa per sota de la collada d'Er,  una mica més a prop de la carena.


Tots quatre al cim del Puigmal


L'últim compàs em resulta feixuc, mentre que en Marc sembla anar quelcom millor i el deixo passar endevant per no ralentir-lo. Arribo a dalt just darrera seu, mentre el cunyao encara el tenim un tros enrera. Allà dalt parlem amb un iaio una mica enterat que ens explica que la creu de l'avantcim la van plantar ell i la seva família, anys ençà. Parlem de curses de muntanya i de la quantitat de flipats que hi ha avui en dia per la muntanya fent esport però gairebé sense conèixer el medi. El paio elogia les meves botes Asolo (noves de trinca i sense estrenar, doncs la Suli me les va regalar per al meu cumpleanys, feia un parell de setmanetes) doncs sembla que soc l'únic en tot el cim que porta unes botes com Deu mana... Quin mal està fent per al muntanyisme el Kilian aquest, carall, ara tothom hi puja amb bambes, malles i motxilletes ridícules per a portar-hi poc més que aigua i barretes energètiques d'aquestes.


Selfie conjunt de rigor!


Ens apartem de les ventades del cim, que sempre hi son presents a dal del Puigmal, i fem un mos allà dalt mateix, a la cresta. Prenc una cola i un parell d'entrepans de pa bimbo amb mantega i xocolata (es penós, ho se, però el dia abans em vaig oblidar de comprar embotit pels entrepans...) i reemprenem el camí per la carena, en direcció nordest, cap a Finestrelles. A bon ritme assolim els petits turons que son els 2 Puigmals de Segre, Tot aquest itinerari està marcat per banderoles amb el logotip de la Emmona, i a partir del segon turó ens creuem amb el màquina més màquina de tots. Jo esperava trobar-me una mena de He-man musculós, o algo semblant. Ben a l'inrevès, un nyicris escarransit i poca cosa avança cagant llets per les arestes dels successius Puigmals. Es evident que un físic més menut respòn més a les característiques per excelir en aquestes curses. Tots els altres amb qui ens creuem son d'aspecte similar, si més no...


Acampada a l'aresta dels Puigmals


Durant tot el passeig per les arestes el temps s'ha anat enterbolint, cada cop més, cosa que confirma el meu altímetre. Els valors que va donant s'esbiaixen cada cop més, el que indica clarament una caiguda de la pressió atmosfèrica. Inestabilitat, tal i com preveien els serveis meteorològics, unes ventades molt fortes a les capes altes de l'atmosfera, que fan que les nuvolades ens sobrepassin cagant llets... Tot això no sembla gaire esperançador, i la veritat no tenim gaires ganes de remullar-nos. La possibilitat següent si no agafem el coll de Finestrelles es bastant més arriscada: hauriem de pujar el Finestrelles, la Pica d'Eina i baixar pel coll del mateix nom... Vist el "percal", fem reunió i per consens decidim tornar per Finestrelles. El cunyao, a més, diu que està petat i que fem el que fem, ell igualment baixarà per la via directa. Així que baixem al collet i sense pensar-ho més agafem camí de tornada cap a Núria.


Encarant Finestrelles


Vist en positiu, si arribem aviadet encara tindrem temps d'anar a Ventolà a dinar, com Deu mana. I així fem. Cap allà les 13h ja estem a Núria, tenim un cremallera que surt poc abans de les 14h, així que reservem a Ventolà i ens hi anem directes. Ens ho hem guanyat, tot i que la ruta al final hagi sigut molt menys extensa del que haguessim volgut per les inclemències del temps. Al llarg de la tarda anem comprovant que potser ens hem passat de prudents, perquè no cau cap ruixat a les cotes baixes (Queralbs, Ventolà, etc.) Però, es clar, qui sap si a les cotes altes, a la carena de Núria, ha ruixat lo suficient com per haver-nos deixat ben remullats. Sigui com sigui, a la muntanya més val passar-se de prudent.

Un altre cop serà, aquesta vegada hem fet una "olleta" de Núria.







sábado, 25 de abril de 2015

FERRADA BAUMES CORCADES (Puigsagordi, 984 m.)



Després de la reunió que l'A.M. Collonuts va dur a terme a l'anterior sortida, es va decidir que la propera expedició seria una via ferrada. No sabíem on, quan, com, ni qui, però teniem clar que volíem provar una cosa nova. La Teresina de Montserrat quedava descartada des de primer moment, doncs porta una llarga temporada en reequipament i no era probable que per al març-abril estigués llesta. Vam fer una cerca ràpida allà mateix amb els mòvils i van quedar establertes un parell de possibilitats: una via al Montsant, i un parell que es troben juntes a Cercs, a l'alt Berguedà.

A partir d'aleshores, com a escalador oficial de l'Associació em vaig encarregar d'organitzar la sortideta i de cercar el material. També vaig sondejar la xarxa i tots els amics i coneguts que havien fet ferrades per saber quina podria ésser la millor alternativa. Jo mateix, tot i haver escalat molt en esportiva, en vies llargues, bloc... mai no havia fet cap ferrada. De fet, l´únic del grup que n'havia fet era l'Angulo, que desde primer moment va descartar-se de la sortida per temes logístico-familiars (embaràs en estat avançat de la seva dona).

Varies persones van coincidir a dir-me que la de Centelles era una de les millors ferrades de Catalunya, sino la millor. Que si el nivell era una mica exigent, que si el pont tibetà, que si K3 o K4... A molts blogs hi havia referències, però uns parlaven de dificultat extrema, altres de "passejada d'avis"... Tot això depèn molt de la experiència i les capacitats de qui ho escriu, per tant com a orientació general és bona informació, però no pas suficient. Vaig parlar ampliament amb l'Edu, company de feina i amic, que l'ha feta un parell de vegades, i em va semblar que no era fàcil del tot. No em preocupava el nivell de dificultat perque el nostre grupet està en bona forma (n'hi ha un parell que a més son fanàtics de les peses), sino que hi hagués passos molt aeris o punts on anar mosquetonejant pogués resultar complicat i assumir riscos innecessaris. Tampoc volia anar a fer una passejadeta de no res, que es el que semblava ser l'alternativa de Cercs. Per tant, em vaig decidir a arrossegar a l'Edu i a un altre company, l'Angel, a fer la ferrada un dissabte qualsevol del mateix mes de febrer. Feia molt fred, vam arribar aviat i no hi havia gairebé ningú, quelcom que va resultar d'allò més agradable. I vaig poder veure amb els propis ulls i valorar la dificultat de la via complerta. No n'hi ha per tant, vaig pensar, i els dos punts conflictius, el famós pont i el tram de l'esperó, tenen variants mes sencilles, per lo que em vaig acabar de decidir per aquesta opció: Baumes Corcades.

Després de parlar-ho molt, igualment, hi van haver dues baixes d'importància; en Carles, el cunyao, que a última hora li va sortir una partida de botifarra, o una barbacoa, o quelcom semblant. I l'Angulo, que era l'únic del grupet que algun cop havia fet ferrades (es veu que va fer unes quantes a Andorra, amb la seva xati) però que em sembla que ja estava més capficat pel naixement del seu "retoño" que no pas per altres maldecaps, així que l'equip es va reduïr a quatre makinotes: Ivan, Xavi, Marc i Eugeni.

La preparació del material per a fer la ferrada també va tenir la seva història. Quatre arnesos, quatre bagues d'ancoratge i quatre cascs. Els arnesos eren un meu, un parell de l'Angulo (del seu super equip de ferrades, amb bagues i tot) i un de l'Angel, el meu soci-company de feina. Les bagues restants eren una de l'Edu, de ferrada, i jo mateix portava una Spelegyca de treballs verticals. I els cascs eren un de l'Angulo (saleewa), el meu Petzl nou de trinca de treballs verticals, un casc d'un company, el Jordi, i el que jo portava que era el meu titular de la feina. Cintes, mosquetons adicionals, algun pedaç de cordino... I res més. L'equip estava preparat.


Selfie múltiple de rigor abans de començar la ruta


El dia fatídic vam quedar l'Ivan i jo aviadet al Santander de sempre, cap allà les 7h. Anàvem amb la meva furgoneta, pel tema del material, així que de seguida vam agafar carretera amunt. En una horeta o menys erem a Centelles poble, i vam cercar un bar per prendre un cafelet i quelcom més. Els gironins, com sempre, van avisar que arribaven una mica tardet, així que l'Ivan i jo vam començar a parlar i mirar coses del Montperdut, que volem fer més endevant, cara al juny-juliol.
Un cop arribats els gironins, ens posem en marxa. Tots quatre amb la furgoneta pugem fins al punt de partida, passat el parking, en el marge esquerre del caminet que va a buscar l'inici de la ferrada. Eren poc més de les 9h. i el temps de moment estava enterbolit amb boires matinals. Comencem, doncs, amb màniga llarga i una mica de fresqueta, però en els primers compasos i, a la que assolim certa alçaria, ja ens molesta tot. Els primers pasos serveixen de "training"; els hi explico com funcionen les bagues, com s'ha d'anar mosquetonejant, i poca cosa més. Començo obrint camí pels primers trams equipats, una escaleta vertical que de seguida presenta un petit desplom que es com un petit bateig de foc. Val a dir que tots el van passar amb molta comoditat, cosa que m'esperava que fessin, la veritat. De seguida li van agafar el rotllo i cada vegada els vèia més còmodes en l'avenç.


En Xavi, als primers compasos de la ferrada

L'equipament, val a dir, és impecable, recentment reequipat i d'una qualitat excepcional. Els caminets perfectament senyalitzats, no hi ha pèrdua possible. Anant fent, ens vam encarar fins al primer punt dificultós de la jornada: el pont tibetà. Hi ha un encreuament pocs metres abans que permet agafar el camí inferior, que està pensat per tots aquells que pateixen vertígen i no es veuen amb cor de passar el pontet de marres. Tots quatre decidim anar endevant, i en el tram vertical d'accés al pont ens trobem una noia que té certs problemes per superar un pas. Em dona pas a mi, per veure com fem els moviments, i més o menys intentem orientar-la una mica. No va sola, però sembla que l'han deixat una mica penjada, pobre, i sembla que no ho està passant gaire bé. Un cop encarat el punt de partida del pont, els companys empassen saliva. La vista es brutal, el cable llarguíssim, i no hi ha ningú per devant nostre. Els hi comento una mica el procediment a seguir i m'hi fico.


Servidor al pont tibetà...


Ritme regular, peus gairebé lliscant pels cables inferiors, intentant balancejar el mínim possible l'estructura. Amb un ritme constant, aconsegueixo passar el pont sense problemes (en el meu cas el vertígen no es problema) i, arribat a l'altra banda, dono el senyal a l'Ivan que, tot seguit, es fica al pont sense pensar-s'ho gaire. Veig que porta un ritme bastant bo, també constant, però en aquell moment veig des de la llunyania que en Xavi s'esmuny entre les bardisses de l'altra banda del pont. Pateix vertígen i la visió del pont ha estat massa per ell, així que va decidir cercar un camí alternatiu, i va agafar muntanya amunt per tal de passar la vall que el pont uneix de forma eficaç. No se perquè no va desgrimpar els trams inicials i va anar a buscar l'altre camí equipat, però la questió es que el vam perdre de vista durant una bona estona...
L'Ivan arriba a l'altra banda amb mi amb un "subidón" considerable, i de seguida en Marc s'hi posa mans a l'obra. A un ritme molt bo, passa sense despentinar-se i en un tres i no res ens hem replegat a l'altra banda. Busquem en Xavi, no el veiem, no hi ha cobertura... així que confiem en el seu sentit de l'orientació i que ens pugui trobar més endevant.


L'Ivan arribant al final del pont

En Marc, al primer tram del pont tibetà


Avancem ara per tota la part equipada en horitzontal, molt sencilleta però que voreja la cinglera que des de Centelles domina les vistes principals, i en un tres i no res ens plantem en un segon encreuament. Jo no m'en recordo de l'altra vegada, així que preguntem a un dels que tenim endevant, que ens assegura que pujant el tram vertical continua la via i que el tram inferior es una "via de sortida" de la ferrada. El cabró no es podria haver equivocat més. Aquell tram ens menava ja a la part final de la ferrada, salvant el Tram de l'Esperó i tota la part bonica de la via. Així i tot, la cosa no va anar malament perque aquell petit error ens va servir per a retrobar en Xavi, que ens esperava al final de la part de dalt. Quan veig que arribem a un camí principal i veig una planúria amb tot d'arbres estassats per a fer llenya veig que ens hem equivocat. Preguntem a un paio que hi ha per allà i ens aclareix dubtes. Tornem enrere i fem el tram descendent, que en uns quants compassos ens mena fins al fons de vall on comença el famós Tram de l'Esperó.


L'Ivan i jo mateix fent els passos laterals sota la cinglera


Decidim fer un mos en aquell mateix punt mentre veiem que alguns altres ferrateros van arribant, amb millor o pitjor estil, amb més o menys traça, i mentrestant explico als meus companys que al febrer vaig trobar-me amb un paio que tot el tram el va passar "a pelo", sense equipament, i que ho va fer en un tres i no res.

Quan ja hem jalat algo i veiem que massa gent ens està assolint i, per tant, omplint el pas, decidim aixecar-nos i ficar-nos a la ferrada novament. Ha estat un error, ara tenim uns quants "patates" devant nostre que ralenteixen el ritme, i molt. Abans d'entrar nosaltres, espero un bon trau per tal de espaiar una mica la distància amb ells, però és inutil. En Xavi, més coherent amb el seu vertígen, prefereix fer el pas alternatiu, més còmode, que rodeja la mateixa cinglera per arribar al mateix punt.

Anem per feina, doncs. Al primer tram vertical del pas hi ha un paio (aquell tontaina que ens va guiar malament abans) que s'hi ha ficat i es moooolt lent i mooooolt dolent. El veig avançar i em fa l'efecte que està passant autèntica por. Li tremolen les cames i els braços, no se si de por, de nervis o de l'esforç. Sigui com sigui, aquest grupet se'ns embossa devant nostre i hem de fer diverses aturades estratègiques.
El tram de l'Esperó te un parell de desploms en el compàs inicial que son divertits de resoldre, especialment un que les grapes estan molt allunyades entre sí i que has d'improvitzar amb algun agafament a la roca. En aquest punt ja em toca esperar doncs els de devant porten "caravana". Seguim endavant, lentament, i arribat el pas horitzontal de dalt, torna a tocar esperar.


On és Wally? Tots tres penjats a les parets del Tram de l'Esperó


Com veig que l'Ivan i en Marc es troben en un punt còmode, a peu pla i sense perill de cap mena, els hi recomano que no es moguin i ens esperem. Jo mateix m'he assegurat amb la baga curta a un ancoratge químic meravellós que hi ha a meitat del pas horitzontal, cosa que em serveix per veure com el "tontaina" intenta superar el darrer pas vertical del Tram. Dos altres pobres nois es troben a mig camí entre servidor i el tontaina, mal agafats als cables, penjant de mala manera, a l'espera que aquell decidís acabar de pujar. S'ho pensa, s'ho repensa, s'ho mira i remira... Però ens fa passar a tots una mala estona, el cabró.

Quan veig que gairebé ja està arribant al final, reemprenem via, i en un tres i no res l'hem assolit de nou. Arribem a dalt amb el "subidón" i ens repleguem amb en Xavi, que ha aprofitat que estava per baix per fer-nos unes fotos acollonants.

Ja només queda avançar un tros de camí, els arbres que comentavem abans, i encarar el pas definitiu de la ferrada; l'escala. Aquí no hi ha variant possible, s'ha de fer sí o sí, però de nou tenim una bona colla de badocs devant que ens ralentitzen. Esperem que el grupet vagi pujant, mentre se'ns acumulen d'altres darrera nostre. Un cop tenim prou marge de maniobra, tiro milles i cap a munt s'ha dit. Els passos inicials son molt sencills, però abans de l'escala hi ha dos desploms que tenen certa complicació. L'escala es fa en un tres i no res, i ja no queda més que un parell de trams més fins arribar al cim del Puigsagordi, a 984 m. d'alçària, lloc on la ferrada acaba definitivament.




Tres dels nostres arribant al cim!!!

Per acabar de rematar la feina, quan estem arribant a la "pedacho" d'estelada del cim, el tontaina de sempre ens torna a marejar:

-Escolteu, que us esteu deixant el darrer tram de la ferrada!

Sembla veritat, hi ha un encreuament que, a la dreta, mena en un camí que va sota la cinglera un altre cop. O això sembla. L'agafem (no se ni per què) i en uns pocs metres ens porta just a sota de la bandera, on hi ha un pas equipat de com a molt dos metres d'alçària, amb quatre o cinc grapes. Em venen instinctes assassins respecte al "tontaina", i superem aquesta xorrada de pas sense ni assegurar-nos, en lliure. Ara sí, per fi sota la bandera, fotos de rigor de l'equip i felicitacions mútues.


L'equip de l'A.M. els Collonuts al cim del Puigsagordi


El camí de baixada és molt sencill, s'ha d'agafar la carretera que porta fins al cim en direcció a Centelles de nou, sense haver de ficar-se muntanya a dins ni desfer trams de ferrada, així que de seguida agafem camí i cap avall. Com que portàvem entrepans per si de cas ens entreteníem massa a la ferrada (pel tema de les "aglomeracions" i retencions de gent als passos complicats) decidim buscar un baret sencill, i el trobem, i tant que sí. Ens posen un barril de Moritz, olives i unes patatetes braves, que ens aprofiten d'allò més. Estem una bona estona a la terrasseta del bar, xerrant, explicant batalletes i parlant dels propers reptes de l'Associació.


El bidó de Moritz presidint la reunió


Tot va bé si acaba bé, que diuen!!!




sábado, 11 de abril de 2015

Trepada en Papiol (por Vià)

 


Neni / Vià:

Simplicius (V)

Con el porro en la boca (V+)

Sakosika por la polla (3 trys)


Empezamos por Simplicius, que completamos los dos, el Neni de primero, y desmontando al bajar, y yo de primero también, practicando el cambio de nudo arriba para pasar la cuerda por la reunión y montarla top rope.


El Neni iba a estrenar una bolsa de magnesio nueva, pero no tenía magnesio, al final me regaló la suya, que iba apurada también, aunque tampoco hacía suficiente calor como para que fuera imprescindible.


Acto seguido el Neni montó una macro-reunión (por falta de la baga amarilla) en el arbol para hacer "Con el porro en la boca", mas que nada para no cascar la cuerda nueva. Nos petamos la vía facilmente, y todo motivados nos liamos a probar con algo más hardcore, "Sakosika por la polla", que no pudimos completar sin usar el arbol, y en la que nos ofuscamos a hacer hasta 3 intentos cada uno.


Fue especialmente curioso como el Neni sacó unos pasos concretos para hacer la salida, que a mi me eran imposibles, y viceversa. Pocas veces nos había pasado de manera tan evidente, y es que hay tan pocos agarres al inicio, que parece mentira que sacaramos 2 maneras de hacerlo.


Ya petados, nos piramos, en la que fue una sesión tranquila pero durilla, y a la que fuimos no muy puestos fisicamente. Aún así fue una trepada chula de experimentación.