7-12-21
Nueva trepada en les Escletxes. Esta vez el plan era más ambicioso. El Jan fue de Vallclara al piso del Vià el día antes para salir ambos pronto de BCN y llegar a Moulins a una hora aceptable. Así mas o menos fue y, pese a todo, llegaron a casa poco antes de las 11. La idea era echar el día entero, a diferencia de la mayoría de veces en que, a mediodía y cuando apreta el hambre, normalmente nos recogemos.
Esta vez éramos 3, por lo que había que intentar estar más horas o apenas nos daría tiempo a hacer un par de vías cada uno. Decidimos no llevar papeo y hacer un break en el bar de la piscina, que hacen buenos bocatas, para luego volver al pegue.
Tal cual, salimos para Papiol (no sin antes olvidarnos la guía de BCN recién comprada y actualizada teniendo que volver para atrás a recogerla) y nos plantamos en les Escletxes. Este año sólo habíamos estado una vez, haciendo la parte final de la pared izquierda del sector Antena, por lo que queríamos continuar dicha exploración, descartando las que ya hemos hecho y haciendo las pocas que nos quedan por hacer. Así que, tras revisar la guía y las opciones que tenemos, observamos que apenas nos faltan unas pocas vías en la zona central. Toda la parte izquierda, donde está la famosa fisura, está hecha. La parte derecha también, en varias veces, la hemos ido completando. Así que, los días previos, revisando reseñas, llegamos a la conclusión que de dicha pared nos faltan:
-Kolinergia, 6a+
-Comando Peyote, 6b+
-Per tota la Penya, 6b
-Carajillu de Rom, 6b+
Está claro que, para calentar, y para poner a prueba al Jan, hay que empezar por la Fisura Punk, un V pelao, bautismo en escalada que todo escalador de la familia que se precie, debe hacer. Así que montamos el campamento base allí mismo, no hay nadie para variar y hace un día bastante bueno pese al frío de diciembre. Esta vez estrenamos también el nuevo grigri, el modelo Grigri-2, que compré hace unas semanas en Barrabés y que parece tener prestaciones idénticas al anterior. El cacharro que andamos utilizando hasta ahora tiene más de 10 años y, pese a que va fino finísimo, le toca renovación. El famoso grigri+ lo estuvimos estudiando, pero tiene algunas cosas que no me gustan, como eso de tener que cambiar de "modo" con una palanquita si vas de primero o si vas en top-rope.
Decido empezar yo, haciendo la vía de primero (ahora le llaman "lead") para que el Jan vea como funciona la escalada pura y dura, chapando, y explicando levemente los pasos y sistemas, la forma correcta de asegurar, de chapar, etc. La he hecho tantas veces que ya sale sola, así que sin ningún tipo de problema la encadeno y monto el top rope. Le toca el turno al Jan, entonces. Le metemos presión, diciéndole que su madre hizo dicha vía años ha, y que sería una vergüenza que él no la hiciera. Pero no hay problema alguno; el chaval la saca a vista, subiendo con prudencia, pero asegurando cada paso. Tal cual, le sigue el Vià, que también se la conoce al dedillo, por lo que la sube también sin problemas. Un paseo. A partir de ahí hay que decidir; en esa pared izquierda, de las 16 vías existentes solo nos faltan cuatro para haber hecho toda la pared. Está claro que el siguiente paso, por dificultad, es Kolinergia, un 6a+ que varias veces descartamos por falta de equipamiento. Ahora tiene una R muy buena y chapas con químico, así que no nos lo pensamos y vamos a por ella. Sin embargo, la salida se ve durilla, y no me apetece chaparla, por tanto, la equipamos desde arriba para hacerla en top-rope y evitar saques.
La vía la empieza el Jan, que tiene mono y ganas de ponerse a prueba en la roca. Empieza torpe; las salidas en les Escletxes siempre son complicadas y necesitan precisión. Los pies son resbalosos y hay que clavar bien. Tras sus pegues iniciales infructuosos, estudiamos la salida entre todos y damos con una beta; el Jan la intenta aplicar pero no lo consigue, así que hacemos algo de trampa y lo subo un poquito. A partir de allí, la vía parece estar más acorde con el grado que marca y el chaval se va desempeñando mejor. Tiene un par de descuelgues, pero finalmente logra encadenarla.
El siguiente turno es el mío. La salida está muy clara, y no es especialmente difícil. Consigo hacerla a la primera e ir avanzando. Los pies son bastante malos, en la mayoría de los casos utilizo brazos y los pies van reptando hasta encastarse en la pared. Me noto bien, fuerte en la subida, pero llegado un punto tras una repisa donde puedo descansar clavando una rodilla, se me acaban las fuerzas y necesito recuperar fuerzas. Ni siquiera es un saque, le digo al Vià que me aguante, porque los brazos no me responden. A partir de ahí, los últimos tres metros son sencillos, con presas buenas, pero me cuestan un poco por el cansancio; pese a todo, acabo encadenando la vía de forma fácil. Es una vía recomendable.
Ahora le toca al Peyas. Empieza bien, con la salida que hemos planteado, fácil. Va subiendo cómodamente, los pasos no son demasiado complicados, pero a mitad de pared hay un par de pasos más complicados y, finalmente, me pide también un descanso. En seguida recupera fuelle y encadena la vía. Sale con buenas sensaciones, también.
Aprovechando que tenemos el top rope, vuelvo arriba y cambio las cuerdas a la siguiente de la lista: toca una vía que, por lo coñón del nombre, siempre nos había llamado la atención pero que nunca nos habíamos atrevido a probar dado que su inicio se ve, desde lejos, muy difícil: Comando Peyote. Solo echando un vistazo al trozo de pared tira para atrás (lo que nos ha pasado en todos estos años); ni un saliente grande, ni un pie donde clavar, ni una regleta o repisa... Se ve absolutamente imposible. Con el Top Rope montado, entre los tres estudiamos (rollo boulder) diferentes formatos de salida. Hay un pie alto, a la derecha, en el que hay que flexionar mucho la rodilla, y yo lo descarto para evitar ahondar en la lesión que arrastro desde hace un mes y pico. Pero no hay otra; al otro lado, un pequeño agujero de un antiguo clavo podría valer para pie izquierdo. La mano derecha tiene una roma algo útil; la izquierda apenas una pinza cortante o una oposición de dedos algo alejada. Finalmente, el Jan se pone manos a la obra, y empieza a intentarlo, en vano. Se desespera y, tras un buen rato de infructuosos intentos, decido elevarlo un poco, hasta llegar a un punto algo más alto donde hay un hueco aceptable, punto por donde seguiría la vía. Tras varios pasos inseguros y algún descuelgue más, el Jan llega a una zona a mitad de vía donde hay una parte de "slab" alucinante, que desde lejos ya teníamos contemplado. Es una zona de la pared que ni siquiera es vertical, sino que tiene una inclinación de 85-80 grados, con apenas agarres de ningún tipo. Se trata de colocar los pies en adherencia o buscando pequeños agarres, y el Jan los resuelve bastante bien, la verdad, es la zona de la vía que hace mas o menos del tirón. Sin embargo, en un punto, la pared cambia totalmente llegando a una mini repisa y, entonces, se encuentra una pequeña panza que bloquea totalmente el paso. Aquí es donde el Jan queda bloqueado del todo y finalmente, tras quedar colgando durante bastante rato, decide bajar.
Me toca a mí, pues. Se está empezando a hacer tarde y hay hambre, pero estamos en el momento álgido del día. Empiezo a plantear la salida, desde varios puntos, y no hay manera. Encontramos la beta, la que parece la única forma posible; la vemos clarísimamente, pero no tengo narices de encadenarla. Son dos secuencias hasta llegar al agujero superior que supone un buen agarre, donde poder avanzar; sin embargo, tras varios pegues y enlazar los dos pasos en varias ocasiones, decido hacer trampa y que el Vià me sostenga para poder alcanzar la presa buena. A partir de allí, reventado por el esfuerzo en la salida, mis siguientes pasos son débiles y malos. Hay una mini regleta que sabe a gloria, un par de agarres aceptables y, pese a todo, me cuesta mucho superarlas. Llego a la zona de slab, que es alucinante, pero no puedo disfrutarla del todo por el agotamiento. Lo resuelvo como puedo y llego a la repisa, donde descanso un poco pero, igualmente, necesito un descuelgue, no logro aguantar. Descanso un ratito para coger fuerzas y empiezo a plantear la parte final que, tras la barriga, parece más sencilla. Pero esa panza parece infranqueable. Veo que por debajo hay un par de agarres invertidos, para colocar las manos palmas arriba, muy bajos, casi a la altura de las rodillas. Entonces, veo un hueco bueno por encima de la panza esa y se me va la olla; le meto un pegue abriendo los brazos al completo, de forma lateral, para alcanzar un hueco superior que parece bueno. Consigo agarrarme, lo veo viable pero... fallo! Tengo un pequeño saque pese al top rope, porque pillo de imprevisto al Peyas. Lo he intentado con la mano mala, la derecha, así que decido cambiar de sistema: agarre con la derecha y lance con la izquierda. Ahora sí! Un grito en plan guerrero de la roca me sale, consigo equilibrarme pese a estar medio de lado, rollo Dan Osman, con los brazos abiertos en vertical. Nunca había visto un paso así en una vía de roca. El resto, con el subidón del lance, es pan comido y ahora sí, alcanzo el top de la vía. No está encadenada, porque el inicio no ha salido, pero la sensación es de éxito total. Un 6b+ es casi casi un 6c, un nivel al que hacía tiempo que no llegaba!
Tras bajar un servidor, decidimos que el Jan, que está sin hacer nada, vaya a buscar bocatas y bebidas para comer, pues son pasadas las 2 de la tarde. Mientras, el Peyas se meterá en la vía. Así lo tenemos, pues, todo en orden. El Vià se choca con el mismo problema de la salida; pese a que lo tenemos claro, va probando formas y variantes alrededor de lo mismo y al final nada. Tenemos que hacer lo mismo, aupar un poquito para alcanzar la buena presa superior y, a partir de ahí, sí. El Vià no ha perdido tanto tiempo en el inicio, está mejor de forma que yo y todo ello deriva en que toda la parte media de la vía la consigue encadenar bastante bien, especialmente la parte de slab, que es su especialidad y un tipo de escalada (la de adherencia) que le encanta. Lo disfruta mogollón, hasta llegar a la repisa previa y la panza jodida de la parte final. Ahí pide descanso, también, cogiendo fuerzas para el paso "Dan Osman", el alucinante cruce en brazos abiertos. Como ha encarado la vía desde más a la derecha, le cuesta más posicionarse ante el problema, y al tener menor envergadura de brazos lo sufre más que yo. Consigue hacerlo, los pasos finales, y hace top también. Genial! En ese mismo momento, el Jan reaparece con los bocatas.... Algún tipo de conjunción astral ha hecho que todo saliera bastante bien.
El break de la comida nos sienta genial. Los bocatas de fuet nos saben a gloria, nos bebemos unas colas mientras una pareja llega y empieza a trepar en la zona de la Fisura Punk, en top rope, con una cuerda de escalada rosa de la época de Wolfgang Güllich, por lo menos. Tras el ágape, decidimos recoger bártulos e ir a la otra escletxa, más que nada para que el Jan la conozca y hacer allí alguna otra cosilla más fácil, no meternos tanta caña pues estamos algo petaos. Al llegar, observamos que un cacho de placa de la zona de la entrada se ha desprendido, arrasando con la zona donde existía la vía Miki Loko, que ha desaparecido para siempre. Comentamos la jugada y decidimos hacer Con el Porro en la Boca, un V+ facilito que hace mucho tiempo que no hacemos y que al Jan creemos que podría molarle. Creíamos que estaba equipada, pero no hay nada, más que alguna varilla cutre para chapar, pero no hay reunión, por lo que no se puede hacer de primero. Subimos arriba y monto la reunión en un arbol, como siempre. El Jan sube conmigo para ver como se hace, y le explico un poco cuatro truquillos. Una vez abajo, a pie de vía, le damos varios consejos para subir en una vía de contraplacas como aquella, que hay que decir que es absolutamente genial. Empieza bien, con seguridad, pero el desplome considerable y la posición de la cuerda (que queda más a la derecha por la vertical de la instalación) supongo que lo machacan y, a mitad de vía, se descuelga. Al ser desplome, el chaval se queda colgando lejos de la pared, balanceándose tontamente, mientras los demás esperamos a que se pare o que haga algo. Y va el tío y suelta:
-Ei, com es para això...?
El hartón de reír es descomunal. Le explicamos cuatro truquillos básicos de escalador y retoma la posición en la pared. Así, acaba de completar la vía con bastante facilidad; de los mejores que han encarado la vía en su primera vez, aunque no es un flash. Diría que nadie de los que hemos ido llevando a las Escletxes ha conseguido hacerla del tirón en su primera vez, por la dureza del desplome (a excepción del Angel y un servidor, en nuestros incicios en la escalada)
Bajamos al Jan y cambiamos tornas; al ser una vía tan fácil (y que servidor alguna vez la había hecho incluso en libre) se me ocurre que sea el Jan el que me asegure, para que vaya acostumbrándose a tocar cacharrería y tal, así que le explicamos bien como va todo, lo que tiene que hacer (es un top-rope, es sencillo) y dejo al Vià controlando al lado el tema, por si acaso. Así que encaro la vía como siempre, recordando viejos tiempos, pero ahora con mucha más técnica que antes. Aprovecho esto para encastar algún tobillo en la pedazo de placa, y la vía queda encadenada sin problemas. Entonces, el Jan tiene que bajarme con el Grigri, así que ahí sí que me arriesgo un poco más, pero bueno. El Peyas lo ayuda, y todo sale bien. De alguna manera se tiene que aprender a hacer estas cosas, así que en otras ocasiones también lo haremos.
El último en subir es el Peyas, que en su momento tuvo una cruz importante con esta vía; le costó varias visitas a la escletxa pequeña para poder hacerla, al ser una vía de fuerza. Ahora es todo lo contrario; el tío la disfruta bien, encadenándola sin problemas empleando todo el fondo aprendido con tanto Sharma a sus espaldas...
Así que se nos está haciendo tarde, pero aún nos queda un ratito de luz solar, son poco antes de las 17 horas. Para rematar la fiesta, decidimos echar una última facilita para que el Jan se vaya con buenas sensaciones después de la pardillada del Porro en la Boca... Nos giramos y detrás nuestro está Simplicius, una vía guapísima de V+ que recordamos bien que tiene unos agarres cojonudos a lo largo de una mini fisura genial, característica por tener un arbolito a mitad de vía que puede servir incluso de agarre. Para ir más rápido, la chapo desde abajo, de primero, sin demasiados problemas pese al cansancio. Una vez abajo, el Jan la hace en top-rope y es para él un paseo triunfal, la encadena sin descuelgues, al flash, y baja hiper motivado (esa era la idea, que acabara con un subidóoooon). No hay tiempo ni siquiera para que el Peyas pueda subir; en el hueco entre paredes está super oscuro y es imposible continuar, así que recogemos bártulos (subo al Jan arriba a desmontar las instalaciones de la anterior vía) y damos la sesión por terminada. Vamos para casita a descansar, que nos lo merecemos, con la sensación de haber hecho bien los deberes y de salir de una de las jornadas más productivas de los últimos años.
En casa, enviamos al Erik y al Jan a comprar algo de merienda, crusanitos y chorraditas así, para recuperar lo perdido en el esfuerzo con unos cafelitos con pastas (no, sin pastas)...
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