La Pica d'Estats, 3143 metros. (2-7-2011).
El viernes 1 de julio, a las 17:15, hemos quedao en Molins el Ivan, su cuñao Carles y yo. Salimos con el monovolumen del Ivan para Sant Andreu de la Barca, donde recogemos al Angulo. Y así, pillamos carretera y manta, dirección al Pallars. Tenemos que llegar al refugio de Vallferrera, punto de partida de la ascensión a pata, a ser posible hay que intentar llegar con luz del sol pues la pista es bastante chunga. Sin prisa pero sin pausa, nos plantamos en La Pobla de Segur (el pueblo del Puyol) y paramos a pegar una meada y a hacer un cafelito. Craso error pues perdemos demasiado tiempo. Reemprendemos la marcha y decidimos detenernos en Alins, antes de salir la pista forestal que lleva al refugio, para pillar unos bocatas pa llevar y salimos pitando. Sin embargo, encaramos la pista casi en negra noche. Son 12 kms que no podemos hacerlos demasiado rápido, así que nos pegamos casi una horita, llegando a eso de las 22:30. Suerte que yo llevo el mapa y voy siguiendo al dedillo porque en la primera zona de parking que encontramos nos detuvimos creyendo que ya estabámos allí arriba...
Llegados al auténtico parking, hay que andar 20 minutos hasta alcanzar el refugio. Es negra noche, total, y tenemos que pillar todo el material y andar por la montaña con los frontales. Buena aventurilla; pillo el mapa y gracias a él no nos perdemos y alcanzamos el refugio.
Una vez allí, preguntamos por nuestros compañeros de Girona, que vienen en otro coche, el Xavier y el Marc. No han llegado, y no dan señales. El movil no tiene cobertura desde que hemos entrado en pista, así que llamamos a casa desde el refugio a través del Salétile... Pero de ellos, no sabemos nada. Les esperamos hasta la 1 de la madrugada, incluso salimos hasta el parking para hacerles señales y pegar algunas voces, pero ná de ná. Algo preocupaos, nos vamos a dormir pues al dia siguiente hay que levantarse muy pronto.
A las 2 de la madrugada los oigo llegar, pero apenas hablamos de nada pues el refugio es una especie de cama redonda donde tol mundo está apelotonao y hablar (aunque sea bajito) puede molestar a los demás. Hay unas normas muy estrictas en ello, pardiez... (malditos montañeros!)
Por la mañana, a las 6:30 nos levantamos. Y con nosotros, gran parte de la camada de montañeros. Comentamos la jugada con el Xavi y el Marc y resulta que salieron de Ullà (su pueblo) muy tarde, así que debieron recorrer gran parte de la ruta de noche. Fatal.
Tras un café malísimo que nos hacen en el refugio, como alguna madalena que he traido de casa y encaramos la subida. Nos equipamos, pero he sido tan inutil que me he dejao la chaqueta cortavientos en casa. Suerte que hizo un día de cojones, sino, menudo marrón. Llevo unas Chirucas nuevas, pues las titulares las fulminé en una de mis pateadas en solitario a Montserrat. Pero eso no resultó problema alguno, ni una simple rozadura me hicieron.
Salimos, pues, del refugio a eso de las 7:45. Tarde, pero nos hemos entretenido mucho comentando la odisea de nuestros compañeros. El camino empieza muy costerudo, a 1800 m de altura (que mi altímetro marca perfectamente). Tomo la iniciativa y me pongo delante, a tirar del carro a saco, para ganar tiempo en los tramos iniciales. Seguimos por unos pasajes posteriores bastante llanos, en los que meto el turbo y adelantamos muchísimo. Vale la pena pues la perspectiva es de andar como poco 10 o 11 horas. Y luego hay que volver a casita...
Alcanzamos en llano la zona de los primeros lagos, entre los cuales está el Estany de Sotllo, una pasada. Paisaje guapísimo, vamos. Desde allí atisbamos por vez primera la cumbre de la pica, con gran emoción para todos. Pasamos luego bordeando el Estany de Estats, pero el camino no tiene pérdida pues estamos siguiendo un GR bien marcado. Llegamos a un punto en que empieza lo chungo de veras. Son las 10, y decidimos encarar primero el temible Coll de Sotllo, de unos 500 m. de desnivel desde nuestro punto en ese instante, para luego almorzar allí arriba. Yo comparto esa idea, pero me resulta desastroza. Estoy muerto de hambre, y eso me condiciona bastante (aunque parezca mentira, es cierto. Se nota si llevas algo en el cuerpo). Así que no puedo ni con mi alma, y doy paso a los demás, quedándome atrás. Quizás he tirado demasiado, quizás he forzado mucho la marcha. Quizás estoy algo desentrenao. Sea como sea, me veo apurao en tan salvaje subida (la peor que haya encarado nunca), así que me lo tomo con calma y subo de tranquis. De nuestro grupo, llego el último arriba.
Almorzamos y me "revitalizo" de forma muy clara, especialmente con el consumo de una Coke cuyo azucar y cafeína debieron ser aprovechados a fondo por mi organismo...
Almorzamos y me "revitalizo" de forma muy clara, especialmente con el consumo de una Coke cuyo azucar y cafeína debieron ser aprovechados a fondo por mi organismo...
A tope de nuevo, salimos desde allí encarando la via directa a la Pica, la que encara la cumbre mediante un buen rato de grimpadas. En principio, como escalador más experto del grupo, salgo el primero. Pero veo al Angulo y sobretodo al Carles algo apuraos en algunos pasos y decido quedarme atrás con ellos para ayudarlos. El Ivan abre via, pues. Los pasos son mas o menos como los del Carlit y mucho más sencillos que el Pedraforca, pero hay que ir con cuidado.
Tras un buen rato de grimpada, alcanzamos la cresta y la cota de 3000 metros (por fin un tresmil en Catalunya). Cresteando, subimos hasta el Pic Verdaguer (3103 m.) la antesala de la Pica. En 10 minutos, bajamos a un pequeño collado y encaramos la subida final. No es especialmente dura y la ilusión de ver la cruz hace que recobremos ánimos. Tras el Ivan y el Xavi, alcanzo la cima y pegamos unos gritos que se debieron oir hasta en Papiol. Nos felicitamos mutuamente, pues. Son las 12:00 en punto. Allí arriba apenas hay un grupito que ha llegado antes que nosotros, de unas 5 personas, que en ese instante estaban colocando una "estelada" en la cruz. Yo, ni corto ni perezoso, me voy pallá e, incluso a más de 3mil metros, me entran ganas de hacer broma y le digo al pavo:
-Bueno, ahora quitad eso que aquí (señalo la mochila) llevo la bandera de Españñña con el pollo y todo.
El pavo me miró con una cara de odio, pensando que lo decía en serio, que creo que casi quiso pegarme. Con falta de oxígeno y de riego sanguineo en el cerebro quizás es mejor no hacer bromas, pero yo me reí en su cara y continué con la guasa. Luego, en la foto, me puse a darle besos a la estelada, y ahí el tío ya no entendía nada. Siempre hay que tocarle los cojones a alguien, es ley de vida...
Una vez descansaos allí y recuperaos mediante bebidas isotónicas de esas que ellos llevan por doquier, reemprendemos la marcha, esta vez de vuelta. Sin embargo, preferimos no desgrimpar. Yo no hubiera tenido problemas en hacerlo, pa algo soy escalador, pero entiendo que los otros sean menos "temerarios".
Así que hay que dar un voltio importante por la cresta norte, bajar mogollón de altura y encarar (subiendo) el coll de Sotllo desde el otro lado. Pero, siempre hay problemas. Así como en la cara sur, por donde hemos encarado, no había ni gota de nieve, en la cara norte (no expuesta al sol) hay unas clapas de tres pares de cojones. Así que hay que meterse a saco y, ni corto ni perezoso, tomo de nuevo la directa para encarar una clapa con una pendiente jodidilla. Le dejo uno de mis bastones al Xavi y tiro palante. Seguimos subiendo otra vez, y encaramos una clapa algo expuesta que parece estar algo desplazada, incluso con peligro de desprenderse. Me pongo en cabeza, hacemos algunas pruebas de seguridad (hay unos montañeros que están allí bloqueados y no tienen güevos de pasar), y tiro millas. No hay peligro ninguno, así que lo veo claro y tiro palante. Así como a la ida fui el último en llegar al coll de Sotllo desde el sur, desde el norte llego el primero, y me paro a descansar y a esperar a que nos repleguemos allí de nuevo.
Ya sólo queda rehacer camino. El terrible collado, la subida superchunga, de bajada la hacemos en un plis. Como cambia el asunto, pues. Son las 13:00 pasadas, y decidimos bajar a la zona de los lagos para comer. Seguimos la ruta, que no tiene pérdida, y llegamos al primer estany, que no recuerdo como se llamaba, y frente a su orilla, nos apalancamos en una zona de rocas y hierba y me jinco un par de bocatas de pan bimbo, de queso, que me saben a gloria. No nos entretenemos demasiado, aunque vamos con unos tiempos extraordinarios, muy por encima de nuestras expectativas.
A eso de las 14:00, reemprendemos la marcha. El sendero allí planea bastante, e incluso hay alguna pequeña subidita que jode muchísimo, a estas alturas de la pateada. El Xavi y yo tomamos la delantera, para forzar la marcha, y la verdad es que los últimos kms se hacen pesadísimos. El sol, que hasta ahora no había tocado demasiado los cojones, apreta realmente. A más de 2500 metros la verdad es que ni siquiera pica, pero a medida que vamos bajando, y que cae la tarde, se hace insoportable. Llegamos muy petaos al refugio, a eso de las 15:30. O sea, menos de 9 horas para hacer una ruta que, teóricamente, era de 10:30 o 11 horas. Eso sí, en general estamos todos bastante tocaos.
La vuelta, tras recoger los petrecols del refugio, se hace sin incidentes en el coche del Ivan. El Angulo se pega una buena sobada en el coche, mientras el Ivan y yo hablamos de los nenes, del colegio, etc. Llegamos a Molins poco antes de las 21h.
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