En los aledaños del 2007, tras dos o tres años de haber empezado algo más en serio con el asunto de la escalada pura y dura (hasta entonces siempre me había encantado grimpar, pero nunca había aprendido a hacerlo con sistemas de encordamiento y tal) sentía que había llegado a cierto estancamiento técnico, pues la gente que me rodeaba relacionada con el asunto (todo el mundillo de los trabajos verticales) no podían aportarme nada más. La mayoría de ellos eran escaladores circunstanciales, de escalada deportiva, con nociones básicas de encordamiento y aseguramiento. Mi idea, por aquellos tiempos, era seguir aprendiendo la parte técnica a tope, y con más lentitud, ir cogiendo más grado y nivel en escalada pura y dura (mi sueño era conseguir algun día hacer un 7a).
Así que, llegado dicho punto en que mi nivel técnico era bastante alto, decidí buscar algun curso avanzado en algún centro de Barcelona o alrededores, donde pudiera poner en práctica nuevas técnicas o sistemas. Buscando en la red, hallé el centro llamado Cordada, situado en la calle Honduras, barrio cercano a la Sagrera, y me inspiró confianza. La propuesta era un curso de más nivel, de escalada clásica (que yo no había hecho ni probado) de varios largos y tal. El curso ofrecía cuatro sesiones prácticas de todo el puto día en la montaña. Dos salidas a Montserrat (sector Gorros), una salida al Figaró y un final de fiesta en el Garraf. Se trataba de buscar vías medio equipadas, pero llevar algo de equipo para ir instalándolo a medida que se iba subiendo. Así que me apunté, pagué la cuota que ya en aquel momento fueron así como 180 euros, y recopilé material para poder acudir en condiciones (casco, arnés, fisureros...).
El profe titular se llamaba Josep Escruela, y era un tipo que conocía al sr. Romans, el jefazo supremo de la empresa Vertisub, la madre de todas las empresas de trabajos verticales de Barcelona y ex jefe de mi compañero Angelillo. Dicha coincidencia agregó cierto buen rollo al encuentro y desde entonces durante el cursillo yo fuí el "Vertisub". Qué decir que, técnicamente, un servidor era dos millones de veces más avanzado que cualquiera de los otros alumnos, y eso quedó demostrado en unas prácticas iniciales que hicimos el primer día, donde nos enseñaron truquillos de autorescate, progresión vertical por cuerdas con cordinos (con nudos prusik o machard). Recuerdo estar arriba del todo de la pared, mirar hacia abajo y ver que los otros apenas habían instalado sus cordinos en las cuerdas, jajajaja....
A nivel técnico de escalada, las cosas fueron diferentes, ciertamente. Había algunas chicas pánfilas con nivel pésimo, pero también había un par que tenían bastante más nivel que yo, y que eran capaces de subir cómodamente paredes de 6a que a mi me costaron bastante más.
En la primera jornada nos encontramos directamente en Montserrat, en el monasterio. Desde allí subimos al sector Gorros pateando, como Buda manda, hasta llegar al pie de la zona más facil, la llamada Gorra Marinera, zona de entrenamiento y aprendizaje habitual. No había mucha gente en noviembre (fecha 10 de noviembre de 2007) por lo que pudimos recrearnos bien, hacer las susodichas prácticas de rescate y luego hacer una vía de la Gorra Marinera, de nivel IV+ y justito, muy fácil, de unos 90 metros de altura y apenas tres largos. Creo que ellos la llamaban vía Normal, pero luego googleando no he sabido encontrar exactamente cual fue. Por lo que me parece, tal vez hubiera podido ser la via Sargantanes, pero en las reseñas la marcan de 130 metros, y no recuerdo que fuera tan alta. La dificultad de la escalada no fue problema, era una zona extremadamente fácil. Supongo que esa era la idea, una vía muy fácil de trepar para poder entretenerse con la parte técnica del material. No hubo demasiados problemas; lo que recuerdo es que habían pocos seguros y muy distanciados los unos de los otros, por lo que en algunos lugares tuvimos que buscar puentes de roca, meter fisureros o emplear alguna raiz para hacer anclajes intermedios. A mi me tocó de compañero de batalla un tal Sergi, un larguirucho no demasiado habil pero que conectamos bastante.
La siguiente jornada, al domingo siguiente día 11, fuimos a la zona del Figaró conocida como Sot del Bac. Es una zona bastante guapa, donde había mucho boulder y allí hicimos algunas otras prácticas básicas y avanzadas sobre equipación de vías. También fuimos a otro sector donde había toda una parte de artificial. En ese sector nos entretuvimos un buen rato equipando con estribos, con plaquetas, etc. y allí aprendí muchísimo más que ninguna otra vez en mi vida en el entorno escaladoril. El llamado "artifo" es un estilo que no me gusta, pero que se asemeja mucho a según que técnicas de trabajo vertical, las progresiones verticales y eso, por lo que de nuevo me fue como anillo al dedo. Trucos para poder avanzar por cualquier lugar al precio que sea. Es una buena lección, si mas no, de supervivencia, para poder salir de una situación jodida con cuatro equipamientos o cuatro mierdas de las que dispongamos.
Al fin de semana siguiente, más jornadas del curso. El sábado 17 fuimos de nuevo a Montserrat, esta vez la idea era hacer una vía más potente en la Magdalena Superior, muy cerca de la Gorra Marinera, en el mismo sector Gorros. Finalmente, la vía que tocó hacer fue (creo) la llamada Vía Apia, de V- de nivel y de tres largos, mas un tramo final de grimpada algo arriesgado; total unos 90 metros de desnivel. El nivel era algo superior que el de la Gorra Marinera en cuanto a la escalada propiamente dicha, pero respecto a la equipación, pues como que no. Estaba muy bien equipada con parabolts, así que fue una escalada más deportiva que otra cosa.
El último día, el domingo 18, fuimos a hacer la subida estrella, y decidieron ir a la zona del Garraf, una escuela llamada Pic del Martell, donde hay una buena pared con orientación sur (soleadita) que tiene un porrón de vías, las unas al lado de las otras y bien juntitas, todas ellas en torno a los 100-150 metros. Nosotros nos fuimos a la más clásica, llamada vía Reserva, que es un IV a V-, con cuatro largos y 120 metros de altura. Hay equipaciones buenas en el primer largo y en las reuniones y rápeles, pero en según que sitios habrá que poner en práctica lo aprendido en el curso. Es un buen sitio, ciertamente, muy bien escogido (se nota que el susodicho Josep debía conocer al dedillo todos estos sectores), porque hay infinidad de posibilidades para "crear" seguros (puentes de roca por doquier, raíces de árboles, etc.), lo que hace la trepada, también bastante fácil, más divertida.
El balance final del curso, pues, fue muy bueno y la verdad es que hubo un antes y un después para mi tras hacerlo: la seguridad que me ofreció ver lo bien que me desenvolvía con el material de seguridad me dió ánimo para decidirme a ir por libre a partir de entonces.
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