Bueno pues, aunque no le interese a nadie diré que el pasado jueves fuimos con el Angel y otro colega y nos subimos unas vias facilillas (una de nivel V y otra de nivel V+) y una bastante mas chunga de nivel 6c (hemos batido nuestro record, hasta ahora 6b). Para los que habeis estado en Les Escletxes conmigo, deciros que aquellas que subisteis eran de nivel V.
Ahora, tampoco es nada del otro mundo, teniendo en cuenta que hay por ahi una basca (Josune Bereciartu, o algo asi) que sube vias de nivel 9b+!
sábado, 7 de julio de 2007
lunes, 18 de junio de 2007
Carlit, por el lago de la Bullosa (16/06/07)
Una curiosa expedición partió rumbo a la Cerdanya el dia 15 de junio, formada por mi hermano Vià, un buen amigo, el Angulo, yo mismo (Geni), mi hija Ari, mi mujer Suli, una amiga suya (Raquel) y mi cuñada Menchu. Eso sin contar mi perra Akane y la de mi cuñada, Greta. Nos instalamos en un bungalote del camping de Prullans, con la intención que, al dia siguiente, el grupo de altura intentara la ascensión al Carlit (según la Suli , los “pateadores pringadillos”).
El día siguiente nos levantamos pronto, a eso de las 6:10 de la mañana, nos movilizamos con cuidado (mi hija Ari está durmiendo y las paredes del bungalote son de papel de fumar). Yo me tomo un té, el Vià algunos crusanitos y el Angulo un cafecillo. Preparamos bocatas, bebidas (cargamos una botella de 1’5 litros mezclada con Isostar en polvo, un brebaje de la Raquel ).
Salimos finalmente con el coche del Angulo a las 7:20, dirección al lago de les Bouilloises. Estamos en Prullans, la Cerdanya , tenemos unos 45 kms. hasta allí, y a eso de las 8:00 llegamos.
A las 8:10 iniciamos la marcha, entre una manada de vacas que vienen hacia nosotros. Hemos dejado el coche en frente del hotel de les Bonnes Hores, y mi altímetro marca allí 2020m. Según el topográfico 1:25.000 del IGN francés estamos a 2040m. por lo que el desfase del altímetro es mínimo. (lo había calibrado en el camping, unos 1000 m . por debajo).
Encaramos el camino con buen ritmo pues, apenas se gana altura en estos compases iniciales. Avanzamos hasta vislumbrar los primeros lagos, el estany Negre y el estany de Viver, y desde allí con el topográfico de la Alpina (Cerdanya, 1:50.000) identificamos varias montañas. El Carlit aún no se ve, lo tapa el Tossal Colomer. La verdad es que hace un día frío, el sol está ligeramente tapado, hay nieblas de irradiación, pero el aire frío es potente. He hecho bien de llevarme la chaqueta cortavientos del curro, va de muerte, al igual que los pantalones cortavientos, que el Angulo también lleva. El Vià va cagao de frío con sus “Jarapa”.
Seguimos la marcha a buen ritmo y llegamos a la pasarela en frente del estany de Vaillell, a eso de las 9:00h. El altímetro marca 2200m. y lo calibro con los 2220 que marca el topográfico francés. Seguimos sin ganar mucha altura, hasta que decidimos parar a desayunar algo. Buscamos un refugio del fuerte viento, y nos apalancamos entre unas rocas, aparentemente a resguardo. Sin embargo, a los 5 minutos nos colamos entre el bosque de pinos negros, para resguardarnos mejor. El Vià está tiritando (9:30h).
Repuestos a base de CocaCola y Isostar, reemprendemos la marcha. Al rato, empieza la subida fuerte hacia el Coll Colomer. Pasamos un par de placas de nieve y, a un ritmo mas pausado, alcanzamos el collado (10:30h). El altímetro marca 2580m, en la realidad 2598m. Las vistas son espectaculares, los lagos, las cumbres… impresionante. Sacamos los prismáticos y echamos un vistazo, nos tomamos nuestro tiempo para encarar el tramo final.
Avanzamos lentamente hacia arriba, y me doy cuenta de que el Vià va apuraillo. Decido marcar un ritmo mas calmado, y así llegamos a la parte de la grimpada. Como marca nuestro estilo garrulo en la montaña, decidimos tirar por la tangente. Empezamos a trepar a saco, fuera del camino, marcado con señales rojas, por donde va la otra gente. Hacemos algunos pasos expuestos a la vaguada entre los picos del Carlit, siempre cubierta de nieve, siempre vigilando de no tirar piedras a alguno de los que van por abajo. El Vià se ha recuperado bastante y se desenvuelve trepando mejor que el Angulo, que además va medio lesionao (hace unas semanas tuvo un esguince).
A lo tonto, vamos acercándonos a la cima. A eso de las 11:50 llegamos arriba del todo, a 2921m. Las vistas son espectaculares, especialmente la cara norte, donde observamos un par de lagos helados. Nos hacemos las fotos de rigor junto a la destartalada cruz, y ojeamos la libreta de firmas, llena a reventar, pero no escribimos nada.
Desde arriba echamos un ojo con los prismáticos, y jugamos con el topográfico y la brújula a reconocer las cumbres que divisamos. Algunas saltan a la vista, como las del Cadí, la Tossa d’Alp, el Puigmal… Otras las localizamos con la brújula, como la Tossa Plana de Lles, que el Angulo había subido unos meses antes. El altímetro se desfasa mas que nunca, marca 2890m. Lo vuelvo a calibrar y, antes de bajar, comemos un pelín mas. Con todo ello, nos decidimos a acercarnos al próximo Carlit de Baix (2806m.). Desde allí empezamos la bajada (12:30).
El tramo inicial lo hacemos cagando leches, bajando a saco, corriendo entre las piedras. Poco a poco, vamos bajando el ritmo pues el Angulo se va quedando atrás, tiene que ir con cuidado con su tobillo. Aminoramos, pero yo sigo intentando forzar el ritmo, para llegar a una hora más o menos aceptable al camping.
Cuando apenas nos queda una hora de camino paramos cinco minutos y celebramos nuestro éxito con una cervecilla que, repartida entre tres, no da para mucho. El Angulo descansa su tobillo un poco, y reemprendemos. Sin problemas destacables, a eso de las 3:00h llegamos de nuevo a les Bouilloises. Estamos bastante bien, yo estoy fresco como una rosa, pero el Vià exclama “me duelen hasta los pelos”. Ha aguantao como un campeón tras 7 horas de pateada. El Angulo no está mucho mejor. Ha forzado demasiado y ha cargado sobre la otra rodilla el peso de la bajada para no acabar de jorobarse el tobillo.
Sin más demora, volvemos al camping, donde me esperan mujer, hija y perrita.
martes, 13 de junio de 2006
Pedraforca (por canal de Verdet)
El Angulo y un servidor (Geni) planeamos un fin de semana en el Berguedà en plan familiar y de tranquis con una ascensión montañera clásica: la subida al Pedraforca.
El Comando incluía pues, a ambos excursionistas (según mi mujer pateadores pringadillos), mi mujer Suli, mi cuñada Menchu y dos perritas: Akane y Greta. Ah, y el proyecto de mi hija Ari, en aquel instante en la panza de la Suli.
El sabado por la mañana salimos pronto del camping el Repòs del Pedraforca, donde tenemos montada nuestra pedacho de tienda. A eso de las 9 dejamos la furgo en el mirador del Gresolet. Cogemos el sendero algo costerudo que lleva al Lluís Estasen en pocos minutos, desde el cual sale el camino que va hacia la canal de Verdet.
Avanzamos por el camino entre rocas, saltando alguna que otra clapa de nieve que aún persiste, y parando de cuando en cuando para sacar fotillos. Encaramos el camino que lleva a la canal hasta que finalmente la tenemos en frente. Es bastante pronunciada, no apta para cardíacos. Nos la chupamos en un plis plas hasta llegar a la Collada de Verdet, aproximadamente a las 10:30, desde donde divisamos el pueblo de Gósol.
Desde allí ya se encara la mole rocosa del Pollegó Superior desde atrás, y empieza la grimpada. Es la parte mas difícil del recorrido, donde hay que ayudarse de las manos en algun tramo. Como es una subida facil, el Angulo y yo decidimos complicarnos la vida un pelín mas y vamos buscando trepadas mas difíciles. En algun momento nos damos cuenta de que se nos está yendo la olla un poco y el Angulo, mas centrado, decide retomar la buena senda, marcada por unos puntos amarillos. La cordura nos dura poco, y seguimos haciendo el imbecil hasta llegar a la cima del Pollegó Superior (2498 m .) a las 12 del mediodía.
Allí permanecemos una media horita, papeando algo (el desayuno está ya en los pies), descansando un poco, mientras observamos el vuelo kamikaze de unas grajillas.
Nos decidimos a bajar y tal cual, en un momento estamos en la enforcadura, sudamos del Calderer y del otro Pollegó, la tartera nos llama. Empezamos a bajarla cagando ostias, resbalando entre las piedras cual Snowboard, a velocidades poco aptas. No somos los únicos, hay algun que otro imprudente que baja cagando ostias. Pasamos por al lado de unos abuelacos con bastones del Decathlon que, al ritmo que iban, aún deben estar allí. En un momento determinado me alejo demasiado del Angulo, y cuando digo de pararme a ver donde está, no puedo ni verlo. Espero cinco minutos y aparece por allí a un ritmo mas tranquilo. Se había pegado una leche de cuidado.
Al cabo de una media hora llegamos al cruce con el sendero que lleva de nuevo al Lluís Estasen, con las rodillas echas polvo y las Chirucas llenas de piedrecillas. Como tenemos algo de prisa (en el Camping, la Suli y la Menchu nos habían prometido carne a la brasa), hacemos ese caminito bastante llano a footing, llegando al refugio a eso de las 13:30. Pese a la prisa famélica, nos permitimos pillar unas Cola-Locas a precio de oro y el Angulo se fuma su cigarrillo de rigor. Misión cumplida, nos espera xai de una carnicería cojonuda de Berga que la Suli ha comprado.
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